lunes, 24 de enero de 2022

66. Barbara Strozzi, la gran dama de la cantata barroca

 


Barbara Strozzi, también conocida como  Barbara Valle nació en Venecia el 6 de agosto de 1619, hija de Isabella Garzoni, más conocida como «La Greghetta», y de padre desconocido.​ Fue bautizada en la iglesia de Santa Sofía en el barrio Cannaregio de Venecia. Aunque el certificado de nacimiento de Barbara no proporciona información sobre la identidad de su padre, se supone que su padre biológico pudo haber sido Giulio Strozzi, poeta y libretista, una figura muy influyente en la Venecia del siglo XVII. Poco se sabe sobre la madre de Barbara, pero los historiadores sospechan que Isabella era una sirvienta de Giulio, ya que tanto Barbara como Isabella vivían en la casa de Giulio y estaban incluidas en su testamento. Aunque Barbara era una hija ilegítima, su padre Giulio se refirió a ella como su «hija adoptiva» y fue fundamental para ayudarla a establecer su carrera como música más adelante en su vida.

Relatos más detallados de la vida de Barbara se refieren al final de su infancia y adolescencia. A lo largo de su infancia, Venecia había sufrido plagas que habían matado a gran parte de su población. Sin embargo, ella sobrevivió junto con su madre y alcanzó la edad de 12 años con la primera Festa della Salute en 1631. En ese momento, había comenzado a desarrollarse como música y comenzó a demostrar un talento vocal virtuoso. Paralelamente, desarrolló la capacidad de comenzar a acompañarse a sí misma con el laúd o la tiorba. En su libro Sounds and Sweet Airs, la historiadora Anna Beer afirma que los dones musicales de Strozzi se hicieron más evidentes en el momento de su adolescencia temprana, lo que llevó a Giulio a organizar lecciones de composición para ella con uno de los principales compositores de la época, Francesco Cavalli.

A la edad de quince años, fue descrita como «la virtuosissima cantatrice di Giulio Strozzi» (la cantante extremadamente virtuosa de Giulio Strozzi).​ Alrededor del decimosexto cumpleaños de Barbara, Giulio comenzó a dar a conocer activamente su talento musical, asegurándose de dedicarle obras. Posteriormente, Giulio estableció la Accademia degli Unisoni, una subsidiaria de la Accademia degli Incogniti, que también dio la bienvenida a los músicos al círculo social privilegiado.​ La Accademia degli Unisoni, que operaba desde la casa de Strozzi, se convirtió en el principal espacio de actuación para la joven Barbara, asegurando sus oportunidades de actuar como cantante, así como actuaciones semipúblicas de sus propias obras. En 1637, a la edad de 18 años, Barbara tomó el apellido de su padre, Strozzi, y lo mantuvo hasta su muerte.

Al final de su adolescencia, Strozzi había comenzado a ganar reputación por su canto. En 1635 y 1636, Nicole Fontei publicó dos volúmenes de canciones, llamados Bizzarrie poetiche (Rarezas poéticas), llenos de elogios por la capacidad de canto de Strozzi.​ La experiencia de interpretación que tuvo en Unisoni la dotó de la pericia vocal que también se manifestó en sus publicaciones posteriores, lo que significa su talento compositivo.

Como joven música, buscó patrocinio, pero no siempre tuvo éxito. Su opus 2, dedicada a Fernando III de Habsburgo y Leonor de Mantua con motivo de su matrimonio, pasó desapercibida. Otros dedicatarios notables incluyen a Ana de Médicis, la archiduquesa de Austria, Nicolò Sagredo, más tarde dux de Venecia, a quien dedicó su opus 7, y Sofía, duquesa de Brunswick y Lüneburg. También se supone que compuso varias canciones para el duque de Mantua en 1665, un año después de sus últimas obras publicadas conocidas.

Poco se sabe de la vida de Strozzi durante la década de 1640. Sin embargo, se supone que era la concubina de un noble veneciano, Giovanni Paolo Vidman. Éste era un mecenas de las artes y era socio de Giulio Strozzi.​ Aunque, por lo tanto, Barbara nunca se casó con este hombre (ni con ningún otro), esta relación dio lugar a al menos tres, posiblemente cuatro, hijos. Vidman era el padre de su hijo Giulio, luego tuvo dos hijos más, Isabella en 1642 y Laura en 1644, y posiblemente un cuarto, Massimo. No obstante, sus dos hijas se unieron a un convento y uno de sus hijos se convirtió en monje.​ Una carta escrita después de la muerte de Strozzi informa que «fue violada por el conde Vidman, un noble veneciano. Tenía un hijo que también [es decir, como su padre] lleva el nombre de Giulio Strozzi». Se ha sugerido que la acusación de violación pudo haber sido una historia que circuló para proteger la reputación de Strozzi, ya que tuvo hijos fuera del matrimonio. Sin embargo, hay evidencias que sugieren que fue obligada a mantener esa relación.

Durante este tiempo, hubo tratos financieros entre Strozzi y Vidman. Se cree que otorgó un préstamo que tendría que reembolsarse después de la muerte de Vidman. El interés cercano al 10% podría haber sido una forma de asegurar algún apoyo para Strozzi y sus hijos después de la muerte de Vidman.

Barbara Strozzi murió en Padua el 11 de noviembre de 1677, a la edad de 58 años. Se cree que fue enterrada en la iglesia de los Eremitas. No dejó testamento cuando murió, por lo que, a su muerte, su hijo Giulio Pietro reclamó su herencia en su totalidad.​

Se decía que  Barbara Strozzi fue «el compositor más prolífico, incluyendo a  hombres y mujeres, de música vocal secular impresa en Venecia a mediados del siglo XVII». Su producción también es única en el sentido de que sólo contiene música vocal secular, con la excepción de un volumen de canciones sacras.​ Fue reconocida por su habilidad poética así como por su talento compositivo. Sus letras eran a menudo poéticas y bien articuladas. La gran mayoría de sus obras impresas fueron cantatas para soprano solista y bajo continuo, por lo que es posible que fueran escritas para ser interpretadas por ella misma. Aunque también publicó obras para otras voces.​ Su música está profundamente arraigada en la tradición cuyo principal ejemplo es la obra de Claudio Monteverdi. La música de Strozzi evoca el espíritu de Cavalli, heredero de Monteverdi. Sin embargo, sus obras presentan mayor énfasis lírico, basados posiblemente en la extensión de su propia voz, y más dependiente del puro sonido vocal. Muchas de las letras de sus primeras piezas fueron escritas por su padre, Giulio. Posteriormente utilizó textos escritos por colegas de su padre y, sobre todo, Strozzi probablemente escribió la mayoría de sus propios textos. 

Se conservan siete volúmenes impresos de sus composiciones. Asimismo, muchas más obras inéditas se encuentran actualmente en colecciones en Italia, Alemania e Inglaterra en forma de manuscrito.

trozzi escribió arias, cantatas dramáticas, madrigales y dúos. Entre 1644 y 1664, publicó ocho libros de música, incluyendo más cantatas que cualquier otro compositor del siglo XVII. La cantata centró su interés, a pesar de que en la primera mitad del siglo XVII estaba siendo desplazada en el gusto popular por la naciente ópera. No sería hasta mucho más tarde en que alcanzaría todo su esplendor como género.

Si queréis oír cómo sonaba una de las composiciones de Barbara, os dejo un vídeo de 4 minutos. L'Ensemble Artaserse (Yoko Nakamura, clavecin - Christine Plubeau, viole de gambe - Angelique Mauillon, harpe - Marc Wolff, luth) et  Céline Scheen (soprano) interprètent  Che si può fare op. 8 de Barbara Strozzi.



FUENTES: 

- Wikipedia

- MusicaAntigua.com

- Anna Beer: Armonias y suaves cantos, las mujeres olvidadas de la música clásica. Editorial Acantilado.






martes, 11 de enero de 2022

65. La primera mujer en la maraton de Boston

 


Kathrine Switzer nació el 5 de enero de 1.947 y fue la primera mujer en correr la maraton de Boston. A las mujeres no se les permitía correr porque "para ellas era físicamente imposible correr esa distancia".   Kathrine Switzer se inscribió en el maratón de 1.972 como K.V. Switzer, pero el director de la carrera, Jock Semple, la asaltó tres veces durante la carrera, intentando arrancarle el dorsal. Le gritó "¡Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal!" Su novio, que también corría, lo impidió,  momento recogido en la foto en la foto. A partir de ese momento su novio y varios corredores más la escoltaron el resto de la carrera para que nadie pudiera molestarla.

En realidad tendría que corregir el título y cambiarlo por "La primera mujer en correr con dorsal en la maratón de Boston", pues otra mujer, Bobbi Gibbs, corría también ese año, llegando a la meta, y también lo había hecho el anterior, pero sin dorsal y camuflada con unas bermudas de su hermano y una sudadera con capucha. Por eso no fue molestada. 

 Todavía tuvieron que pasar otros 5 años para que finalmente se permitiera a las mujeres correr oficialmente. En 1.966, con ocasión de la carrera número 100 del maratón de Boston, la Asociación Atlética de Boston (BAA) permitió la inscripción de mujeres y se reconoció oficialmente como campeonas a las mujeres que terminaron en primer lugar de la pionera categoría femenina entre los años 1966-1971.  Gibb recibió medallas por sus tres victorias en 1966, 1967 y 1968. Su nombre está inscrito con los nombres de las demás ganadoras en el Boston Marathon Memorial en Copley Square. En sus años jóvenes, Gibb corría diariamente 13 millas (unos 8 kilómetros) hasta la escuela, y lo hacía con unas zapatillas de la Cruz Roja porque ni siquiera  existían zapatillas de correr para mujeres.

Kathrine Switzer ganó la maratón de Nueva York femenina de 1974 y quedó segunda en  1975, donde logró su mejor marca con un tiempo de 2 horas, 51 minutos y 37 segundos. También logró que todas las mujeres pudieran competir en una maratón.


lunes, 10 de enero de 2022

64. Mujeres en la Medicina, 1.885

Esta foto,  tomada el 10 de octubre de 1.885, de tres mujeres  en el Woman's Medical College de Filadelfia nos recuerda que con determinación y fuerza de voluntad se pueden alcanzar grandes cotas, por encima de prejuicios, tradiciones, prohibiciones e incluso leyes.  

Otro aspecto de esta foto es la diversidad que representa. Estas mujeres pertenecen a tres países diferentes: Anandabai Joshee, Saranysore,  (India); Kei Okami, Tokio,  (Japón) y  Tabat M. Islambooli, Damasco  (Siria), y están vestidas con sus trajes tradicionales.

Todas ellas fueron a estudiar medicina a EE.UU. y a convertirse en doctoras a pesar de los límites que se les impusieron. No era fácil entonces para las mujeres salir de las cuatro paredes de su casa, pero ellas rompieron los estereotipos y aterrizaron en un nuevo país para adquirir conocimientos y ganarse nuestro respeto y el de sus contemporáneos.