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viernes, 11 de febrero de 2022

67. Sofía Casanova, trotamundos, poetisa, corresponsal de guerra y una vida apasionante

 

Sofía Casanova, en la sala de heridos del hospital de la estación de Varsovia 

Comienzo por reconocer que yo no conocía a Sofía Casanova. Estaba eligiendo un libro para leer y me di de bruces con uno titulado "Azules son las horas". (Era la biografía novelada de una mujer  llamada Sofía Guadalupe Pérez Casanova). La sinopsis me convenció de que merecía la pena buscar todos los datos posibles sobre esta mujer de vida apasionante a la que le tocó vivir sobre el terreno las  dos guerras mundiales, la revolución rusa y la guerra civil española, como si la destrucción la persiguiera por Europa, de frente en frente. Al final de este texto pondré los enlaces correspondientes por si despierta la curiosidad de alguien.

Sofía Guadalupe Pérez Casanova nació en (Almeiras,  La Coruña, el 30 de septiembre de 1861. Era hija natural de Rosa Casanova Estomper y de Vicente Pérez Eguía, que se casaron dos años después de su nacimiento.  Tras el nacimiento del tercer hijo, el padre abandonó a la familia, siendo Sofía todavía muy pequeña, y dejándoles sin recursos. Para sobrevivir vivieron con los abuelos, gracias al apoyo económico del abuelo materno Juan Bautista Casanova Pla, de Ferrol. Pasó su niñez en Almeiras, y después se trasladó junto con su madre y hermanos a Madrid, con los abuelos paternos. Allí estudió poesía y declamación en el Conservatorio. Sus primeros poemas se publicaron cuando ella tenía quince años en el Faro de Vigo. No fue ella sino su madre quien los remitió al periódico al encontrarlos guardados en su habitación. El talento por la poesía de Sofía se reconoció en los círculos literarios más selectos que frecuentaba con asiduidad. A principios del 1880 ya se había ganado un nombre como joven promesa de la poesía.

Con motivo del 75 aniversario de la aparición de la revista Blanco y Negro, se publicó un suplemento especial dedicado a las letrasdonde figuraron 33 escritores, periodistas y poetas seleccionados,   entre ellos, Rafael Alberti, Antonio Machado, Ramón Gómez de la Serna, Ramón Pérez de Ayala o Juan Ramón Jiménez, un elenco importante de la cultura española. De las 33 figuras incluidas en el cuadro de honor del suplemento, solo se reseñan estas tres mujeres: Emilia Pardo Bazán, Concha Espina y Sofía Casanova.

 Fue protegida por el poeta Ramón de Campoamor, quien la introdujo en las tertulias literarias del conde de Andino, tutor del rey Alfonso XII, y del marqués de Valmar,​ que se convirtió en un buen amigo y mentor. A través del marqués fue presentada en la corte de Alfonso XII, que organizaba veladas poéticas. A los veinte años era ya una poetisa consagrada. En 1885 el propio monarca costeó la edición de su primera obra, Poesías. Según los biógrafos de Alfonso XII la debilidad que sentía por Sofía se debía en parte al gran parecido físico que esta tenía con la infanta Eulalia de Borbón, hija pequeña de Isabel II.

En las tertulias que frecuentaba, mantuvo trato con intelectuales de la época, entre ellos Emilio Ferrari o Bernard Shaw. Entre las mujeres escritoras que conoció estaban Concepción Jimeno Gil, su amiga de juventud Blanca de los Ríos,​ Sofía Tartilán, Filomena Dato y Emilia Pardo Bazán.

Sofía y su marido
 En estos círculos, Campoamor le presentó al excéntrico profesor, filósofo y diplomático polaco Wincenty Lutosławski, un políglota experto en Platón que llegó a Madrid procedente de Francia y estaba estudiando el pesimismo en la literatura española, sobre lo que luego publicó un libro. Se casaron en la iglesia de San Marcos el 19 de marzo de 1887. Tras la boda se instalaron en Drozdowo, un pueblo en el norte de Polonia del que era originaria la familia de Wincenty Lutosławski y que por aquel entonces era una provincia de Rusia. Tuvieron cuatro hijas, María, Izabela, Yadwiga, (muerta en la infancia, lo que supuso una fuerte depresión a Sofía) y Halina, que nació en Galicia, donde volvían todos los años  cada verano para pasar las vacaciones. Durante aquella época, Sofía publicó la novela "El doctor Wolski" y cuentos. La carrera diplomática de su marido la llevó a aprender seis idiomas: inglés, ruso, francés, italiano.  El matrimonio se distanció. El hecho de no haber tenido hijos varones, apuntan algunas biografías, parece que influyó en la separación de la pareja, pues Wincenty comenzó a tener relaciones con otras mujeres en busca del heredero de su apellido.

En 1905 decidió instalarse definitivamente en España, cuando tenía cuarenta y tres años de edad. Realizó colaboraciones literarias con ABC, El Debate, Blanco y Negro, El Mundo y Galicia, y su hogar madrileño se convirtió en un espacio de encuentro por el que pasaron Basilio Álvarez, Alfredo Vicenti, Ramón y Cajal, Alberto Insúa, Victoriano García Martí y Castelao, que ilustró su libro Princesa del amor hermoso (1909). Mantuvo una intensa actividad social, pronunciando conferencias y participando en las llamadas "obras sociales".

Aunque afincada en España, Viajaba frecuentemente a Polonia, donde vivían sus hijas. Durante uno de estos viajes, en julio de 1914, estalló la Primera Guerra Mundial., que sorprendió a Sofía cerca de la frontera con Alemania Después de un mes de resistencia abandonaron Drozdowo en dirección a Varsovia, donde se hizo enfermera de la Cruz Roja en una sala de moribundos. Ese viaje al horror, cuentan sus biografías, la hirió profundamente y cambió su vida. Miles de amputados, envenenados con gas (a punto está de perecer así durante un bombardeo). Incluso acude al frente en una misión para llenar un tren de despojos humanos asidos a un hilo de vida y dar sepultura a cientos de cuerpos en la tierra que les ordenaron defender. Ese viaje al horror la escandaliza, la hiere profundamente, le cambiará la vida.

Allí escribe una de las mejores crónicas de su vida: un informe al Gran Duque Nicolás contraviniendo la orden, recibida en el hospital, de asistir solo a los heridos rusos y dejar a los alemanes a su suerte.

Todo esto lo narró en una carta al diario ABC, intentado convencer a sus compatriotas de que no estaba justificada la creciente admiración por los alemanes. Torcuato Luca de Tena, propietario y director del diario ABC le escribió con la propuesta de que se convirtiera en la corresponsal de ABC en la Europa oriental, propuesta que aceptó.

En 1915 el avance alemán obligó a evacuar Varsovia. Siguió trabajando en el hospital hasta que los alemanes entraron en la ciudad  y huye con sus hijas en el último tren a Minsk, Moscú y, finalmente, a San Petersburgo, donde la escritora será testigo de la debacle de la Rusia zarista, de la caída de la Corte Imperial de los Romanov y de la Revolución de Octubre. Durante su estancia también fue testigo de la muerte de Rasputín, del Golpe de Estado de Lenin y llegó incluso a entrevistarse con Trotski. Durante las revueltas en Rusia, Sofía recibió de forma accidental un golpe que le produjo problemas de visión de los cuales nunca llegó a recuperarse del todo.​ La dinastía Romanov estaba a punto de caer y la escritora y periodista fue testigo del momento e informó de ello no sin dificultades, ya que fue perseguida y censurada por sus crónicas desde San Petersburgo, desde donde narró la muerte de Rasputín y entrevistó a Trotski.8 Tras estas crónicas, la censura rusa le prohibió la comunicación con España y su silencio provocó que incluso se la llegara a dar por muerta.

En 1917 fue testigo de la Revolución rusa de 1917, que compartió de nuevo en sus escritos.Durante la insurrección popular del 3 de julio, reprimida con dureza por parte de las tropas gubernamentales, Sofía recibió un golpe accidental en los ojos de parte de uno de los que huían del tiroteo callejero. Las consecuencias de este accidente fueron nefastas para la escritora, ya que a pesar de los cuidados a los que tuvo que someterse no logró volver a ver bien nunca más. A pesar de ello, no dejó de escribir.​

En 1918 Polonia logró la independencia y Sofía pudo regresar. En 1919 regresó a España y fue recibida como una heroína con multitud de homenajes. A su regreso a España, en 1919, Sofía publicó dos obras: De la Revolución Rusa,en 1917, publicada en cuatro partes en el diario ABC,y La Revolución Bolchevista: diario de un testigo, en 1920.

Sofía Casanova, con sus hijas y sus yernos, hacia 1.920



​Entre 1920 y 1930  escribió más de cuatrocientos artículos y cuatro libros. En 1925 su nombre se barajaba entre los candidatos españoles al Premio Nobel de Literatura. Ese mismo año recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia de Alfonso XIII por su colaboración con la Cruz Roja durante la 1ª Guerra Mundial.​

En 1906 fue elegida miembro de la Real Academia Gallega. Tras la publicación de su novela La mujer española en el extranjero en 1910, su nombre empezó a figurar en las secciones literarias de los periódicos españoles y a ella se la consideraba una «mujer ilustre» en el mundo literario. Sofía Casanova es una de las pocas mujeres a las que Benito Pérez Galdos elogió. Después de Gertrudis Gómez de Avellaneda, solo Rosario de Acuña había representado sus dramas en el Teatro Español antes que Sofía Casanova. Pérez Galdós estrenó así la primera pieza dramática de Sofía, La madeja, el 12 de marzo de 1913. Aprovechando esta fama, intentó ampliar sus horizontes más allá del mundo de las letras y dedicó parte de su tiempo a la caridad y la educación, presidiendo así el Comité Femenino de Higiene Popular en Madrid.​ En 1911 entró a formar parte de la Academia Española de la Poesía Española.

En 1931 fue testigo de la proclamación de la Segunda República Española, con la convicción de que iba a ocurrir en su país lo que le tocó vivir en Rusia en 1917. Con el cierre del periódico ABC, perdió el trabajo durante unos meses. Este hecho le hizo aborrecer a los republicanos, sentimiento que fue en aumento hasta que en 1936 escribió uno de sus últimos artículos de su colaboración con el diario: Mirando a Rusia.


Vivió la Guerra civil española desde Varsovia, y desde allí, con el ABC incautado, movió cartas y crónicas en defensa del bando nacional. Rosario Martínez, principal biógrafa de Sofía Casanova, señala que su posición fue utilizada por el franquismo:


Sofía Casanova estaba pasando por unos años horribles de penuria extrema, y pretendía incluso mantener a la familia, una familia que había tenido mucho dinero pero que vivió una larga serie de guerras: la primera guerra mundial, la revolución bolchevique, las guerras de fronteras de Polonia, vivió persecuciones políticas y las pasó canutas. Y Sofía, en un momento determinado, se dejó llevar, quizá con buena voluntad, por los consejos de algunos amigos, y fue muy utilizada. No hay que olvidar que en 1938 la trajeron expresamente a Burgos para un acto de propaganda política. Pero tampoco hay que olvidar que Sofía era una persona de ideas conservadoras y que había vivido la revolución bolchevique y que de buena fe confió en el fascismo. Dentro de su mentalidad fue coherente pero en España se la utilizó mucho más allá de lo que pueda ser ético.

Regresó a Polonia para pasar la Navidad con su familia y le sorprendió el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939 cuando se produjo la ocupación nazi del territorio polaco, después de la firma entre Hitler y Stalin del pacto de no agresión germano-soviético y cuya consecuencia fue la terminación de la independencia de Polonia, y se vio obligada a huir a una aldea con una de sus hijas y sus nietos.

La intercesión del embajador de España en Berlín le permitió vivir con cierta seguridad mientras contemplaba la barbarie de los campos de concentración.

En 1952 la Real Academia Gallega la nombraba académica de honor.

Sofía murió el 16 de enero de 1958. Aunque había cumplido 97 años y  estaba casi ciega, seguía escribiendo, dictándole sus últimas vivencias a sus nietos. No vio cumplido su deseo de acabar sus días en España. Murió​ 30 de septiembre de 1861-Poznan, Polonia, 16 de enero de 1958. Está enterrada  en Poznan, en el cementerio Jean-Marie Vianney  en Poznan.

Además de cientos de artículos periodísticos cuentos, novelas, obras teatrales y poesías,  vivió y contó cuatro guerras, convirtiéndose en la primera corresponsal de guerra española.


FUENTES:

Wikipedia: Sofía Casanova

ABC: Jesús García  Calero. Las cuatro guerras de Sofía Casanova

bLOGS EL PAÍS: María José Turrión. Sofía Casanova, una reportera en la Gran Guerra

LA OPINIÓN: Isabel Bugallal. "Sofía Casanova no interesa a nadie, su figura no da juego"


Para terminar, existe un largometraje documental sobre ella, del que incluyo el trailer











martes, 11 de enero de 2022

65. La primera mujer en la maraton de Boston

 


Kathrine Switzer nació el 5 de enero de 1.947 y fue la primera mujer en correr la maraton de Boston. A las mujeres no se les permitía correr porque "para ellas era físicamente imposible correr esa distancia".   Kathrine Switzer se inscribió en el maratón de 1.972 como K.V. Switzer, pero el director de la carrera, Jock Semple, la asaltó tres veces durante la carrera, intentando arrancarle el dorsal. Le gritó "¡Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal!" Su novio, que también corría, lo impidió,  momento recogido en la foto en la foto. A partir de ese momento su novio y varios corredores más la escoltaron el resto de la carrera para que nadie pudiera molestarla.

En realidad tendría que corregir el título y cambiarlo por "La primera mujer en correr con dorsal en la maratón de Boston", pues otra mujer, Bobbi Gibbs, corría también ese año, llegando a la meta, y también lo había hecho el anterior, pero sin dorsal y camuflada con unas bermudas de su hermano y una sudadera con capucha. Por eso no fue molestada. 

 Todavía tuvieron que pasar otros 5 años para que finalmente se permitiera a las mujeres correr oficialmente. En 1.966, con ocasión de la carrera número 100 del maratón de Boston, la Asociación Atlética de Boston (BAA) permitió la inscripción de mujeres y se reconoció oficialmente como campeonas a las mujeres que terminaron en primer lugar de la pionera categoría femenina entre los años 1966-1971.  Gibb recibió medallas por sus tres victorias en 1966, 1967 y 1968. Su nombre está inscrito con los nombres de las demás ganadoras en el Boston Marathon Memorial en Copley Square. En sus años jóvenes, Gibb corría diariamente 13 millas (unos 8 kilómetros) hasta la escuela, y lo hacía con unas zapatillas de la Cruz Roja porque ni siquiera  existían zapatillas de correr para mujeres.

Kathrine Switzer ganó la maratón de Nueva York femenina de 1974 y quedó segunda en  1975, donde logró su mejor marca con un tiempo de 2 horas, 51 minutos y 37 segundos. También logró que todas las mujeres pudieran competir en una maratón.


domingo, 3 de octubre de 2021

63. María de los Ángeles Alvariño, la más importante de las científicas gallegas

 

La combinación de los conceptos mujer, Galicia y mar despierta connotaciones poéticas. Por eso no es de extrañar que la ferrolana María de los Ángeles Alvariño González se definiera a sí misma de esta manera, como sacada de un poema del Romanticismo más exaltado:

“He nacido en una noche de huracán. Volaban tejas, caían arboles y murallas. Así me embelesa el viento, el mar furioso y las olas bravas y arrogantes batiendo las costas graníticas. Y así es también mi carácter”. Porque Ángeles Alvariño (como es normalmente conocida) nació un 3 de octubre (1) de 1.916 en Serantes, Ferrol. 

Que María de los Ángeles Alvariño González es una mujer por descubrir lo prueba lo siguiente:


Recientemente, el nombre de Ángeles Alvariño González ha estado en todos los informativos de España y en muchos de otros países, con motivo de una tragedia.



Ángeles Alvariño se llama el buque oceanográfico de alta tecnología que el pasado mayo encontró el cuerpo de una de las dos hermanas secuestradas y asesinadas por su padre en Tenerife. Pero, a pesar de escuchar el nombre del barco mencionado tantas veces, ¿cuántas personas se preguntaron por la persona que estaba tras el nombre y que podía haber hecho para que un barco tan especializado recibiera su nombre? Pocas, supongo. Por eso, hoy voy a intentar rellenar ese hueco.

 Ángeles Alvariño era hija del médico Antonio Alvariño Grimaldos y de la pianista María del Carmen González Díaz-Saavedra. Desde pequeña  se caracterizó por tener una gran inquietud intelectual y una habilidad especial y gusto por la lectura. Aprendió a leer con tres años y también solfeo y piano.

Realizó sus primeros estudios en Ferrol y el bachillerato en el instituto Concepción Arenal en Ferrol. Con solo 13 años cursó el Bachillerato Universitario en Ciencias y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela que finalizó en 1933 con los trabajos finales: "Insectos Sociales" y "Las mujeres en el Quijote". En 1934 se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de Ciencias Naturales en la Universidad Central. Se alojó en la Residencia de Señoritas dirigida por María de Maeztu. En 1936, al estallar la Guerra Civil interrumpió sus estudios y regresó a Ferrol y se dedicó a estudiar idiomas (francés, alemán e inglés). 

Tras finalizar la guerra y reabrirse las universidades volvió a Madrid donde concluyó sus estudios de Ciencias Naturales en la Universidad Complutense de Madrid.

En 1940 se  casa con Eugenio Leira Manso, capitán de la Marina de Guerra Española y Caballero de la Militar Orden de San Hermenegildo. En los años siguientes impartió clases como profesora de biología, zoología, botánica y geología en varios colegios de Ferrol.

En 1948, por razones familiares, se trasladó a Madrid y aprovechó la oportunidad y puso todos los medios por su parte para trabajar en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), donde se incorporó como becaria ese mismo año.

Así pues, su carrera científica comenzó en el IEO, primero en Madrid (1948 – 1952) y posteriormente en Vigo (1952 – 1957). Durante su estancia en Vigo consiguió una beca de diez meses para trabajar en el Laboratorio de la Marine Biological Association, conocido en aquella época de manera informal como el Plymouth Laboratory.  

En Plymouth fue donde se especializó realmente en zooplancton, dedicándose al estudio de quetognatos, sifonóforos, medusas, eufasiáceos y huevos y larvas de peces. Para obtener las muestras realizaba salidas a la mar. Algunas de corta duración, unas horas, en el pequeño Sula, pero también participó en una campaña de investigación, de varios días, a bordo del buque oceanográfico Sarsia, de 39 m de eslora. La participación activa de Ángeles Alvariño a bordo de estos buques oceanográficos fue un destacado acontecimiento en el mundo de la investigación marina del Reino Unido ya que constituyeron los primeros embarques de una mujer en barcos de investigación de ese país. Se debe notar que aunque en el Instituto Español de Oceanografía habían embarcado investigadoras desde 1921, año en el que Jimena Quirós participó en la campaña organizada por el IEO a bordo del buque Giralda, en el Reino Unido las investigadoras no lo hicieron hasta la incorporación de Ángeles Alvariño. De todas formas, no debemos olvidar que, desafortunadamente, después de 1939, con la dictadura franquista, las investigadoras marinas no pudieron embarcar en buques oceanográficos españoles hasta los años 70.

Vuelta al IEO, solicitó una beca del International Education Exchange Program (Smith/Munt Act), conocida actualmente como Beca Fulbright. El Departamento de Estado de los Estados Unidos se la concedió en 1956, para trabajar durante nueve meses en la Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts. En la “Woods Hole” trabajó nuevamente sobre zooplancton, bajo la tutela de la prestigiosísima investigadora Mary Sears.

Le gustó tanto la investigación marina que se llevaba a cabo en los Estados Unidos que quiso permanecer en este país, pero como las condiciones de su beca exigían su regreso a España, tuvo que hacerlo. Inmediatamente buscó la manera de regresar y aceptó la oferta del gran investigador marino Roger Revelle para trabajar con él en la Scripps Institution of Oceanography de La Jolla, California, donde se incorporó a mediados de 1958. Allí la siguió su marido, afincándose en este país al conseguir ella la nacionalidad norteamericana.

En la Scripps es donde el genio de Ángeles Alvariño pudo desarrollarse en toda su plenitud gracias a los grandes medios, tanto de materiales de laboratorio, barcos, muestras y de personal científico y de apoyo, que esa institución disponía.

Aquí se centra aún más en el zooplancton, especialmente en quetognatos, sifonóforos y medusas, estudiando muestras tanto del Pacífico como del Atlántico y del Índico. Describe nuevas especies y revisa concienzudamente las ya conocidas. Pero también analiza su distribución geográfica y ecología y relaciona la presencia de ciertas especies de zooplancton con las características de las aguas donde se encuentran, identificando especies “indicadoras” de condiciones oceanográficas determinadas. Fue, por tanto, una pionera en el análisis de indicadores biológicos de los ecosistemas marinos. A una de las especies indicadoras, un quetognato que describió como nueva especie, la bautizó como Sagitta scrippsae, en honor a la institución que la había acogido en esta segunda etapa estadounidense de su vida.

Ángeles Alvariño trabajó en la Scripps Institution of Oceanography hasta finales de 1969. En 1966 había conseguido la ciudadanía de Estados Unidos, sin perder la nacionalidad española. Y en 1967 se había doctorado en la Universidad de Madrid con la tesis Los quetognatos del Atlántico, distribución y notas esenciales de sistemática, publicada por el IEO dos años más tarde. Leyó su tesis doctoral cuando tenía ya 50 años. Nunca es tarde.

 Allí continuó con sus investigaciones sobre zooplancton, aunque también hizo estudios sobre poblaciones de peces, como por ejemplo el atún blanco del Pacífico. Cuando le llegó la edad de la jubilación, en 1987, el SWFC le hizo un gran homenaje y le mantuvo su despacho y laboratorio para que pudiese seguir trabajando como científica emérita. Así permaneció activa hasta casi su fallecimiento, el 29 de mayo de 2005, en La Jolla.

Ángeles Alvariño fue una trabajadora incansable. Llegó a publicar más de 100 artículos científicos. Muchos de sus trabajos fueron presentados previamente en importantes congresos o reuniones internacionales. A lo largo de sus investigaciones descubrió y describió 22 nuevas especies planctónicas marinas (12 quetognatos, 9 sifonóforos y 1 medusa) y revisó la taxonomía de otras varias procedentes del Atlántico, del Pacífico, Índico, Ártico y Antártico.

Además de su labor como investigadora, llevó a cabo una importante labor formativa. Fue profesora asociada de la Universidad Autónoma de México (1976-1986), profesora tanto de la Universidad de California San Diego como de la Universidad Católica de San Diego (1979-1984); profesora visitante de la Universidad de Paraná, Brasil; profesora asociada del Instituto Politécnico Nacional de México (1982-1986). E impartió cursos de dos a tres meses de duración en diversos lugares del mundo, por ejemplo, en Caracas, Venezuela, y en Ensenada y La Paz, en México. Dirigió tesis doctorales en la India, Venezuela, Brasil, México, Hawái, Puerto Rico…

Por otro lado, también dedicó un gran esfuerzo a la divulgación científica publicando varios libros de divulgación. Quizá el más conocido sea España y la primera expedición científica oceánica, 1789-1794, dedicado a la expedición de Malaspina y Bustamante con las corbetas Descubierta y Atrevida. Fue su  manera de combatir la propaganda dada a Cook como la primera expedición científica.

Además de su labor como investigadora, llevó a cabo una importante labor formativa. Fue profesora asociada de la Universidad Autónoma de México (1976-1986), profesora tanto de la Universidad de California San Diego como de la Universidad Católica de San Diego (1979-1984); profesora visitante de la Universidad de Paraná, Brasil; profesora asociada del Instituto Politécnico Nacional de México (1982-1986). E impartió cursos de dos a tres meses de duración en diversos lugares del mundo, por ejemplo, en Caracas, Venezuela, y en Ensenada y La Paz, en México. Dirigió tesis doctorales en la India, Venezuela, Brasil, México, Hawái, Puerto Rico…

Por otro lado, también dedicó un gran esfuerzo a la divulgación científica publicando varios libros de divulgación. Quizá el más conocido sea España y la primera expedición científica oceánica, 1789-1794, dedicado a la expedición de Malaspina y Bustamante con las corbetas Descubierta y Atrevida. Fue su  manera de combatir la propaganda dada a Cook como a primera expedición científica.

Con toda esa ingente labor consiguió el reconocimiento y el respeto de la comunidad científica internacional, que aún se mantiene actualmente. Sus estudios y publicaciones siguen citándose con fuerte impacto en la bibliografía mundial, con una media de 8,8 citas anuales para el período 1968-2008.


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(1) El 3 de octubre es la festividad de San Francisco de Borja, el 4 de octubre, San Francisco de Asís . Por eso, a las tormentas que suelen darse en esas fechas se las llama "el cordonazo de San Francisco"

martes, 14 de septiembre de 2021

60. Anna Essinger, la escuela que salvó vidas


 Anna Essinger nació en Ulm el 15 de septiembre de 1879. Era la mayor de los nueve hijos de una pareja judía no observante. A los 14 años tuvo que dejar el colegio para ayudar a su madre a cuidar de sus hermanos más pequeños.

Cuando tenía veinte años, una tía que vivía en los Estados Unidos la invitó a que se instalara con ella por un tiempo. Anna estudió en la Universidad de Madison en Wisconsin y se preparó para convertirse en profesora de alemán mientras se pagaba sus estudios dirigiendo una residencia de estudiantes. Se pagó sus estudios dando clases de alemán y dirigiendo una residencia de estudiantes. Obtuvo un título en estudios alemanes y formación como maestra. En su estancia en los Estados Unidos, Anna entró en contacto con la comunidad cuáquera cuyos principios y valores marcarían para siempre su camino.

En 1926, ella y dos de sus hermanas, Paula y Berthe, abrieron su propia escuela progresista en el pueblo de Herrlingen en Suabia. Al cabo de un año, el ministerio de educación regional describió su enseñanza como "muy hábil, fresca y estimulante", y comenzó a prosperar. Essinger creía que la vida doméstica tranquila en el entorno rural era el entorno educativo más productivo para los niños. Pero eso tenía que superponerse con una rigurosa disciplina académica y social. Uno de sus mandatos repetidos fue "amarse los unos a los otros o, si esto no es posible, al menos respetarse los unos a los otros".

En 1933, por supuesto, todo cambió. La primera pelea de Anna  con los nazis se produjo en abril, cuando a todas las escuelas se les ordenó colocar la esvástica en el cumpleaños de Hitler. Anna y sus hermanas llevaron a sus alumnos a una excursión por el campo de todo el día, pensando que una esvástica ondeando sobre una escuela completamente vacía no haría demasiado daño. Luego, los padres no judíos se vieron sometidos a una presión cada vez mayor para que se llevaran a sus hijos y algunos lo hicieron. Al mismo tiempo, los judíos desesperados descubrieron que la escuela de Herrlingen era una de las pocas que aún estaban dispuestas a aceptar a sus hijos. Cuando el gobierno decretó que ningún niño judío podía realizar el Abitur, el principal examen final de la escuela secundaria, era el momento de actuar.

En octubre de 1933, con el acuerdo de sus padres preparó a los niños para irse de Alemania. Los padres sabían que sus hijos no volverían, pero al menos salvarían la vida.  Anna llevó a un grupo de niños a un "viaje educativo" a Holanda. Su hermana Paula llevó a otro grupo a Suiza y ambas partes siguieron viajando hasta que se reunieron en Gran Bretaña, cuyos habitantes eran entonces totalmente ignorantes de lo que estaba sucediendo en Alemania e incapaces de comprender por qué más de 70 niños y sus maestros habían irrumpido repentinamente en la zona rural de Kent.

Bunce Court
Alquilaron, y luego compraron, una casa solariega del siglo XVII cerca de Faversham.  Bunce Court parecía un nuevo hogar perfecto, aunque los comienzos no fueron fáciles. Los inspectores de educación británicos consideraran la nueva escuela de manera desfavorable desde el principio.  En 1933, Inglaterra todavía estaba segura y la guerra aún no había estallado y la gente no estaba al tanto de lo que estaba sucediendo en Alemania y por qué Essinger y la escuela se habían ido. de allí. Sin embargo, en un año o dos, se habían realizado suficientes mejoras para que los funcionarios locales se dieran cuenta de que la escuela era bastante especial; Essinger se ganó el respeto de las autoridades locales y tuvo defensores de todos los ámbitos de la vida pública. Buscó familias de acogida inglesas para que los niños las visitaran los fines de semana.

A medida que Hitler apretó su agarre, la avalancha de niños refugiados aumentó y Anna acogió a tantos como pudo. Las organizaciones benéficas judías apoyaron a algunos, pagando sus gastos, pero no a todos. Determinada a que Bunce Court no se convierta en una escuela con la etiqueta de "judía", siempre mantuvo una proporción equilibrada  de alumnos que eran ingleses no judíos y pagaban por su educación y sus refugiados.  Sin dinero para personal, los niños debía ayudar por turnos en la limpieza, la cocina y el jardín en tareas sencillas que formaban parte de  su actividad escolar. Desde el primer momento, los alumnos recibían enseñanza de dos idiomas. En el comedor había mesas "en inglés" y "en "francés", donde era obligatorio hablar esta lengua mientras se comía. El sentido del orden de Anna mantuvo las cosas bajo control, pero nunca a expensas de la justicia interna y la democracia. La  indolencia y la intolerancia eran realmente los únicos delitos.

Hubo un momento difícil después de la evacuación de Dunkerque en 1940 cuando Kent fue declarada Área de Defensa. La escuela recibió tres días para evacuar Bunce Court. De alguna manera, Anna descubrió Trench Hall, una propiedad vacía  en Shropshire, donde la escuela pasó el resto de la guerra. 

No todo fue idílico. En 1945,  Anna a prohibió a los alumnos ir a la proyección de "Henry V" de Lawrence Olivier en el cine local,  porque le habían advertido que también se mostrarían imágenes de algunos campos de concentración. En parte, estaba horrorizada de que los niños pudieran darse cuenta de lo que probablemente les había sucedido a sus padres. Pero más tarde confesó a un alumno que también temía que les atacaran algunos de los lugareños más irracionales.

No pudieron regresar a Bunce Court hasta 1946. A lo largo de 22 años, Essinger cuidó y enseñó a más de 900 niños. Cuando los nazis extendieron su alcance, los niños llegaron primero de Alemania, luego de Austria, Polonia, Checoslovaquia e Inglaterra. Los últimos años fueron particularmente difíciles. Su vista estaba fallando, pero lo que es más significativo, los últimos niños en llegar a su escuela fueron supervivientes de los campos de concentración nazis que ya no sabían cómo era la vida normal y, a veces, les resultaba muy difícil adaptarse.

Judíos deportados de Birkenau
Habiendo terminado el trabajo de su vida, Essinger cerró la escuela en 1948 y se retiró, Después de cerrar su escuela, Essinger pasó los años que le quedaban viviendo en Bunce Court y mantuvo correspondencia con sus antiguos alumnos.

Los ex alumnos de Bunce Court regresaron en cada oportunidad mientras la escuela aún existía; después de que cerró, se reunieron durante 55 años más. Se han referido a su "inmenso efecto" en sus vidas, como " Shangri-La " ya estar allí como "caminar sobre tierra santa".

Anna Essinger murió el 30 de mayo de 1960 en Otterden , Kent, Inglaterra.











sábado, 28 de agosto de 2021

58. Katherine Johnson, una vida de pelicula

 

Doodle dedicado a Katherine Johnson


Esta es la historia de una niña afroamericana que lo contaba todo; los pasos que necesitaba para cruzar la calle, los pasos que había hasta la iglesia, el número de platos que limpiaba, las estrellas que veía todo lo que podía ser contado. La historia de una niña afroamericana que creció en una época en la cual la segregación racial era una realidad y que aun teniendo, a priori, pocas oportunidades, se convirtió en una excelente matemática.  Contribuyó a la aeronáutica de Estados Unidos y sus programas espaciales. Sus cálculos de la mecánica orbital como empleada de la NASA fueron fundamentales para el éxito del primer y posteriores vuelos espaciales tripulados en su paí­s. Durante su carrera de 35 años en la NASA y su predecesor, el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica (NACA por sus siglas en inglés), se ganó la reputación de dominar los cálculos manuales complejos y contribuyó al uso pionero de computadoras para realizar tareas. La agencia espacial destacó su «papel histórico como una de las primeras mujeres afroamericanas en trabajar como científica de la NASA».

Katherine Johnson nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs, Virginia Occidental, y ya desde muy pequeña demostró su talento para las matemáticas. Desgraciadamente las leyes de segregación racial que imperaban en los Estados Unidos en aquella época hacían que una afroamericana no pudiera estudiar más allá de octavo curso en su condado natal. Decididos a que sus hijos e hijas tuvieran una buena educación, los padres de Katherine decidieron mudarse a Institute, donde estaba el West Virginia Colored Institute para afroamericanos. Se graduó a la temprana edad de 14 años y con 15 años continuó sus estudios superiores en la denominada West Virginia State College, donde consiguió sus grados en Matemáticas y Francés a la edad de 18 años. Durante sus años de estudio tuvo el apoyo de varios profesores, entre ellos la química y matemática Angie Turner King y el matemático W.W. Schiefflin Claytor, el tercer afroamericano en obtener un doctorado en Estados Unidos. El profesor Claytor vio semejante potencial en Katherine que creó asignaturas de geometría analítica y aeronáutica específicamente para ella.

En 1937 la (casi) única opción de una mujer afroamericana para trabajar fuera de casa era dedicarse a la enseñanza. Fue así­ como Katherine se mudó a Marion (Virginia) a ejercer como profesora de matemáticas, música y francés. Según sus propias palabras, fue en Virginia donde sufrió las consecuencias de la segregación racial y el racismo por primera vez de forma consciente. Aunque también fue en Virginia donde Katherine luchó de alguna manera contra esa segregación; fue uno de los tres estudiantes afroamericanos (la única mujer) seleccionados para realizar estudios de postgrado en  la West Virginia University de Morgantown.  Desgraciadamente, problemas familiares hicieron que Katherine no pudiera finalizar sus estudios.

Corría el año 1950 cuando se enteró que la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics. NACA por sus iniciales), predecesora de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), buscaba mujeres afroamericanas para tareas de cálculo en el Departamento de Gua y Navegación. Durante la II Guerra Mundial las agencias gubernamentales estadounidenses contrataron a miles de mujeres para realizar diferentes actividades. Después de la guerra, la NACA siguió aplicando dicha política, especialmente cuando la carrera espacial dio su pistoletazo de salida con el lanzamiento del Sputnik 1 por parte de la Unión Soviética años más tarde. Aunque no pudo conseguir el trabajo en 1950 por estar lleno el cupo de contratacón, Katherine empezó a trabajar para la NACA en 1953.

Fotograma de la película Hidden figures
Como experta en matemáticas y geometría, su trabajo consistía en realizar todas las operaciones y comprobaciones de cálculo que requerían los ingenieros aeronáuticos. Ese era un trabajo silencioso que las mujeres hacían sin preguntar nada. Pero Katherine no se conformó sólo con hacer el trabajo. Empezó a plantear preguntas como ¿por qué?, ¿para qué?, ¿como?, ¿por qué no? y pidió poder ir a las reuniones de los ingenieros para poder discutir esas cuestiones con ellos. Le contestaron que eso no era común, a lo que ella preguntó si estaba prohibido. La contestación fue que no, y fue así­  como Katherine Johnson empezó a ir a las reuniones. Con el tiempo fue destacando no sólo por sus conocimientos sino también por sus capacidades de liderazgo. A pesar de las barreras iniciales que pudo sufrir al inicio de su carrera debido a su doble condición de mujer y afroamericana, poco a poco se fue ganando el reconocimiento de sus colegas. Su asombrosa carrera como matemática, científica espacial e informática teórica la convirtieron en todo un referente en la NACA/NASA.

Fue la encargada de llevar a cabo los cálculos del Proyecto Mercury desarrollado por la ya NASA entre 1961 y 1963. Calculó la trayectoria parabólica del vuelo espacial de Alan Shepard, el primer estadounidense que viajó al espacio a bordo del Mercury Redstone 3 en 1961. Este vuelo suborbital fue realizado veintitrés días después del primer vuelo orbital de la humanidad del cosmonauta Yuri Gagarin. Según las propias palabras de Katherine "Al principio, cuando me dijeron que querían que la cápsula bajara en un lugar determinado y que estaban tratando de calcular dónde y cuándo debían hacer el lanzamiento, les dije: dejadme hacerlo. Decidme cuándo y dÓnde lo deseáis en la Tierra y os indicaré cuándo debe despejar".

 

Su magnifico trabajo no acabó ahí­. Calculó la trayectoria del Apolo 11 que llevaría el hombre a la Luna en 1969. Además sus cálculos ayudaron a sincronizar el módulo lunar con el módulo orbital. Katherine comentaba: "Yo había hecho los cálculos y sabía que eran correctos, pero podía pasar cualquier cosa". De hecho algo inesperado pasó durante la misión Apolo 13 y Katherine ayudó, una vez abortada la misión, a que la nave volviera a la Tierra implementando procedimientos y cartas de navegación.

También participó en el programa Space Shutlle y en planes de misión a Marte hasta su jubilación, en 1986, después de treinta y tres años de servicio en la NASA.

Cartel de la película
Hidden Figures (titulada Talentos ocultos en Hispanoamérica y Figuras ocultas en España) es una película biográfica estadounidense de 2016 dirigida por Theodore Melfi y escrita por Melfi y Allison Schroeder. (El título juega con el doble significado de figure/cifra y figure/silueta). Está basada en el libro de no ficción del mismo nombre de Margot Lee Shetterly. 

Hidden Figures (titulada Talentos ocultos en Hispanoamérica y Figuras ocultas en España) es una película biográfica estadounidense de 2016 dirigida por Theodore Melfi y escrita por Melfi y Allison Schroeder. El tí­tulo juega con el doble significado de figure/cifra y figure/silueta.4​ Está basada en el libro de no ficción del mismo nombre de Margot Lee Shetterly. La película està protagonizada por Taraji P. Henson en el papel de Katherine Johnson. 

Mujeres y negras, las ˜hidden figures" de las que habla Margot  Lee en su libro lograron hacerse un hueco en la historia de la NASA. En concreto, otras cuatro mujeres afroamericanas (Dorothy Vaughan, Mary Jackson, Christine Darden y Gloria Champine) acompañaron a Johnson en su peculiar lucha. Fueron discriminadas por culpa de las leyes de segregación vigentes en aquella época, "pero a la vez hicieron amistades fuertes con las otras calculadoras blancas y con los ingenieros. Recibieron el apoyo de muchos colegas", explica Lee.

Johnson fue incluida en la lista de la BBC de 100 Mujeres influyentes en todo el mundo en 2016.‹ En un video de 2016, la NASA declaró: «Sus cálculos resultaron ser fundamentales para el éxito del programa de aterrizaje de Apolo en la Luna y el inicio Programa del transbordador espacial, como lo hicieron con esos primeros pasos en el viaje del país al espacio».

Katherine Johnson murió el 24 de febrero de 2.020, a los 101 años en Newport News (Virginia). después de  haber recibido múltiples reconocimientos. El administrador de la NASA, James Bridenstine, dijo: "Nuestra familia de la NASA está triste al enterarse de la noticia de que Katherine Johnson falleció esta mañana a los 101 años. Era una heroína estadounidense y su legado pionero nunca será olvidado. "  En 2019, Johnson recibió la Medalla de Oro del Congreso por parte del Congreso de los Estados Unidos . En 2021, fue incluida en el Salón Nacional de la Fama de la Mujer.

 

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FUENTES:








Filmaffinity: Hidden figures


Wikipedia: Hidden figures



sábado, 21 de agosto de 2021

56. Mercedes Formica, la abogada que convenció a Franco para que cambiara 66 artículos del Código Civil

 


En mi búsqueda incesante de personajes para este blog, traigo hoy a alguien a la que creo "haber tardado demasiado en traer". Quizás porque para mí nuestra protagonista era alguien de la que siempre oí hablar durante mi infancia y a la que conocí personalmente en los años ´80. Esa "proximidad" me despistó un poco e hizo que pensara en ella como "alguien que siempre había estado ahí" en lugar de como una de esas mujeres que yo consideraba personas sepultadas por siglos de olvido.


Es una mujer de la que toda mujer que se considere feminista debería besar sus huellas en el polvo de las calles, pero, ¡ojo! la han hecho desaparecer de la historia porque el fanatismo y la intolerancia impone que solo se  admita a la que milita "en el mismo partido que yo", ya que fuera de mi partido no puede existir nada bueno. Necesito ahora mismo inventarme una palabra para definirlo "talibanismo ideológico", podría ser. Mercedes Formica está oculta por un burka de hormigón y de silencio que se ha acentuado en los últimos años.


Mercedes Formica-Corsi Hezode nació el 9 de agosto de 1913 en Cádiz. Hija de José Formica-Corsi y de Amalia Hezode y Vidiella; era la segunda de seis hermanos; María Luisa, Elena, Margarita, José y Marita. De familia acomodada, vivió en su ciudad natal hasta los once años, cuando se estableció con su familia en Sevilla, debido a un traslado profesional de su padre, ingeniero industrial, que pasó a dirigir la Compañía de Gas y Electricidad en la capital andaluza; de eso trata el primer volumen de sus memorias,  "La infancia".


Al empeño de su madre, que sufría graves problemas en su matrimonio se debió que quisiera que sus hijas estudiasen y pudieran mantenerse. Mercedes estudió el bachillerato, primero en el colegio de Santa Victoria de Córdoba y más tarde en el Valle de Sevilla. En 1931 preparó en una academia el acceso a la universidad, y al año siguiente se matriculó en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, donde era una de las pocas alumnas existentes.

Sus padres se divorciaron. Su madre, "chapada a la antigua" no consintió el divorcio «amistoso», y quedó a merced de una ley que oprimía  a los débiles, lo que suponía, en esa época perder todo: casa, bienes, custodia de los hijos...

Así, su padre  que vivía con su amante en Madrid, decidió unilateralmente que su único hijo varón, de 6 años, fuera enviado a un internado en Gibraltar y exigió la residencia obligada  de la madre  en Madrid con sus cuatro hijas, donde pasaron apuros económicos. (La liquidación de la sociedad de gananciales no se realizó debidamente y los bienes fueron vendidos o disimulados)  En teoría el niño debía pasar las vacaciones alternativamente con sus padres, pero esa cláusula no se cumplió con la madre. 

La Guerra Civil y la situación familiar la obligó a hacer una pausa en sus estudios universitarios.

Durante la Guerra Civil se casó con Eduardo Llosent y Marañón, intelectual del círculo sevillano, editor de la revista de Mediodía, órgano de la Generación del 27 en la capital hispalense.​ La pareja residió en Sevilla hasta el final de la guerra, cuando Eugenio d'Ors, director general de Bellas Artes, nombró a Llosent director del Museo de Arte Moderno de Madrid.

Terminó la carrera de Derecho en Madrid en 1948. Cuando terminó la carrera decide opositar al cuerpo de diplomáticos y descubre que, entre los requisitos, figuraba el "Ser varón",   así que, no le quedó otra que  empezar a ejercer como abogada. Un desgraciado hecho marcó la vida de Mercedes Formica: Una mujer llamada Antonia Pernía, víctima habitual de malos tratos. fue asesinada por su marido de 12 puñaladas. Había intentado separarse varias veces, pero el abogado le había informado de que en ese caso perdería todo lo que tuviese, incluidos los hijos. Y además tendría que vivir con el estigma de "mujer separada", algo así como "la letra escarlata". Por eso Antonia decidió aguantar, hasta aquel verano de 1.953, en el que esa decisión le costó la vida. Aquella noticia, que hoy apenas ocuparía un par de minutos en los informativos de la televisión, causó un gran impacto emocional en Mercedes, sabiendo como sabía lo que había que tenido que pasar su madre.

La "reformica"

Por entonces, Mercedes llevaba ya varios años de práctica de la abogacía, habiendo instalado en su propia casa un bufete que defendía a mujeres maltratadas, el asesinato de Antonia Pernía fue como una ola que se forma mar adentro y va cogiendo fuerza y tamaño hasta romper en la orilla. Y ¡vaya si rompió! Mercedes envió a ABC un artículo titulado "El domicilio conyugal", en el que denunciaba el doble rasero con el que la ley medía a hombre y mujeres. Aunque la censura lo retuvo tres meses, finalmente el director dio el visto bueno a la publicación.

Mercedes Fórmica estaba acostumbrada a recibir gestos de escepticismo de los jueces cuando en los procesos de separación reclamaba que fuese el hombre y no la mujer el que hiciese las maletas. «Está usted loca. ¿Cómo podemos tolerar que un hombre salga de «su» casa?», solían decirle.

Como la legislación consideraba que la residencia familiar era «del marido», la mujer que fuera maltratada por él y que quisiera separarse, perdía el derecho a la casa. Frente a ello Formica defendió que la vivienda era propiedad de la familia, y que quien debía abandonarla era el cónyuge culpable de la ruptura, fuera quien fuera, no el que la padeciera.

Mercedes Formica en la famosa foto
de Inge Morath
Durante semanas el periódico recibió más de 100 cartas diarias. Y no sólo eso, sino que la prensa británica y norteamericana también se hizo eco. La agencia Magnum Photos dirigida por Robert Cappa envió a España a Inge Morath. La primera fotógrafa incorporada a la prestigiosa agencia, la inmortalizó en el reportaje World of women junto a otras contemporáneas destacadas en sus países como Federica de Grecia, la doctora Han Suyin de Singapur y la científica norteamericana Eugenie Clark. Mercedes Formica, austera a punto de la madurez, entre la diagonal torera y el medio perfil, en pie de mantilla negra con sereno atractivo en un balcón de Madrid en blanco y negro. La campaña recibió un gran número de cartas alentadoras de todo el mundo y el apoyo de periódicos de Estados Unidos, Cuba, Argentina, México, Brasil, Inglaterra, Italia, Dinamarca, Suiza…  En ese debate legal se empeñó durante cinco años sin desmayo la abogada Formica hasta que, en 1958, el mismísimo Francisco Franco la llamó a capítulo en su residencia de El Pardo. Había rumores malintencionados de que ella quería implantar el divorcio, lo que era falso. Acudió a la entrevista para desmentirlo, para explicar su punto de vista y para que sus reclamaciones no cayeran en saco roto. Cuando, al regresar a casa, su marido le preguntó por el resultado del encuentro, sólo comentó: «Creo que me ha comprendido». Por supuesto que la comprendió. No en vano Franco sabía por propia experiencia lo que era tener un padre violento y ser hijo de padres separados.

Su auténtica primera victoria fue cuando en julio de 1956 el juzgado de primera instancia 3 de Madrid emitió una sentencia en la que el magistrado resolvió que la esposa siguiese ocupando el domicilio conyugal, debiendo abandonarlo el marido. Franco no tuvo más remedio que acceder a sus peticiones y a regañadientes puso en marcha lo que se llamó popularmente "la re-formica" del Código Civil, reformándose 66 artículos del Código Civil (eliminó el "depósito de la mujer", la "casa del marido" pasó a denominarse "domicilio conyugal", y, a nivel civil, el artículo 105 del Código Civil consideró causa de separación "el adulterio de cualquiera de los cónyuges". ) En los cinco años transcurridos entre la aparición del artículo y la reforma del Código Civil Mercedes Formica no dejó de calentar el ambiente publicando varios artículos, pronunciando conferencias. También escribió una novela titulada "A instancia de parte", bajo el seudónimo de Demetrio Ron, donde se destapaba el espinoso tema del tratamiento del adulterio en la ley. El escándalo de la forma en que muchos hombres se libraban de una esposa no deseada apoyados en la forma en la que una acusación de adulterio, incluso no probada, bastaba para ello.

El cambio se produjo el 24 de abril de 1958, tras una ardua campaña en solitario a favor de la mujer y después de obtener el beneplácito del propio Franco, las Cortes Españolas aprobaron la reforma de sesenta y seis artículos del Código Civil. Se trató de la mayor reforma sufrida por este cuerpo legal desde su promulgación en 1888. Fue conocida en honor de su impulsora como la 'Reformica'.

En 1960 su matrimonio fue declarado nulo. Dos años después se casó con José María González de Careaga y Urquijo, fue un político e ingeniero industrial vasco, alcalde de Bilbao. Mercedes Formica murió en Málaga el 22 de abril de 2.002.

Mercedes Formica y Falange 

En una gran parte, la culpa de esa damnatio memoriae a la que se ha sometido a nuestra protagonista fue por habérsele colgado la etiqueta de falangista.

Cuando tenía 20 años, oyó por la radio en casa de unas amigas un discurso de José Antonio Primo de Rivera, de quien no había oído hablar a ese momento. Un día decidió rellenar la ficha para afiliarse al Sindicato Español Universitario (SEU). Poco después fue nombrada delegada del SEU de la Facultad de Derecho.​ Su vida se orientó desde entonces a compaginar sus estudios universitarios con la participación en actividades de Falange Española.

Pero no se puede pasar por alto su evolución ideológica. Tras el fusilamiento del fundador de la Falange, Formica apostó por la disolución del movimiento. Cuando Franco decretó la unión de falangistas y tradicionalistas durante la Guerra Civil, Formica llegó a llamar a la Falange “amalgama monstruosa” y “albondigón”. La abogada gaditana, joseantoniana convencida, se fue apartando del movimiento durante la dictadura.

Las ideas de Formica chocaban frontalmente con los dogmas de la Sección Femenina de la Falange Española, que consideraba a la mujer un ser nacido para servir al varón. La abogada mantuvo discusiones constantes con Pilar Primo de Rivera, líder de esta organización.

En 1951, se celebró en España el primer Congreso Femenino Hispano-Americano y Pilar Primo de Rivera encargó a Formica una ponencia sobre el trabajo y la mujer. Cuando la Falange recibió el texto, lo censuró inmediatamente “porque reivindicaba la plena capacitación de la mujer. Era feminista”. La cúpula de la Sección Femenina dijo a la abogada que el texto se había perdido. Pero diez años más tarde, Pilar Primo de Rivera incluyó algunos párrafos literales del texto "perdido"  en la Ley de derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer.

Las personas cercanas a ella saben que se llevaba a matar con Pilar Primo de Rivera. “La Sección Femenina la apartó, porque consideraba que no era ‘trigo limpio’.

La polémica del busto


En 2.003 se cumplieron 100 años del nacimiento De Mercedes Formica. Se programaron diversos actos, que terminaron con la colocación de un busto en una plaza de casco antiguo de Cádiz, delante de un edificio municipal en el que se encuentra la Fundación Municipal de la Mujer.

Menos de un año después, El 6 de octubre de 2015 el Ayuntamiento de Cádiz, gobernado por Podemos retiró el busto y lo "escondió" en el interior de la Biblioteca del edificio delante del cual estuvo colocado. Ante el aluvión de protestas, desde el Ayuntamiento se anunció que no se había retirado por motivos políticos, sino para protegerlo. Lo que fue inmediatamente desmentido por la concejala delegada de la Mujer, Ana Camelo que manifestó que se había retirado precisamente por ser una mujer representativa del franquismo, mujer de su casa, abnegada y esposa perfecta.

Solo un poco después,  en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica el Ayuntamiento de Madrid, presidido por la alcaldesa del mismo partido que el que retiró el busto de Cádiz,  aprobó en 2.017 una edición especial del callejero oficial cambiando el nombre de 52 calles, momento en que se asignó una calle a Mercedes Formica.

El último acto de este sainete lo protagoniza un grupo de intelectuales de Málaga que ha solicitado al Ayuntamiento de Cádiz el busto ya que si ellos no lo quieren, en Málaga, ellos están dispuestos a colocarlo en un lugar de honor.

Solo puedo atribuir la desorientación de Podemos al hecho de que, ciertamente, no hay nada más alejado al arquetipo de la actual ministra de Igualdad y su guardia pretoriana, que la gaditana Mercedes Formica. 

Voy a terminar dejando que, entre tantos dimes y diretes, Francisco Umbral, nada sospechoso de plegarse a lo políticamente correcto ponga el punto final refiriéndose a ella como “reina del feminismo nacional sin gritos”

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FUENTES: Los artículos de El País que no están enlazados son de lectura bajo suscripción y por eso no he podido obtener su url.

- ANA RAMIREZ: "De falangista a feminista: Mercedes Formica, la mujer que desafió a Pilar Primo de Rivera". El Confidencial, 17/6/2019

- MIGUEL SOLER GALLO: "Mercedes Formica o el vaivén de las circunstancias". Diario de Cádiz, 30/4/2017.

- ROSARIO RUIZ FRANCO: "Mercedes Formica Corsi-Hezode". Real Academia de la Historia.

- VIDAL ARRANZ: "Mercedes Formica, la falangista feminista que convenció a Franco". El Norte de Castilla, 19/5/2019.

- MIGUEL ROVIRA: "Pioneras olvidadas por el feminismo y la historia".: Mercedes Formica. El Liberal, 13 /3/2021.

- JOSÉ ANDRÉS ROJO: "El coraje de dinamitar las propias ideas". El País, 7/8/2016.

- GUILLERMO BUSUTIL: "Mercedes Formica: Código de mujer". El País, 3/8/2016.

- "JESÚS. A. CAÑAS: Mercedes Formica, reconocida en Madrid y escondida en Cádiz". El País, 23/7/2016

- ISAÍAS LAFUENTE: "La «reformica» de Mercedes". ABC, 7/11/2003.

- WIKIPEDIA: Mercedes Formica.













sábado, 17 de julio de 2021

51. Valerie Thomas, la inventora que se convirtió en científica de la NASA contra todo pronóstico

 


Comienzo diciendo que el texto que sigue no es mío, sino de una periodista llamada Rocío P. Benavente, que lo ha publicado en el blog "Mujeres con Ciencia", un blog de la Universidad del País Vasco. Encuentro el texto tan correcto y tan claro que he decidido incluirlo  en mi blog "Mujeres por descubrir", dando crédito a su autora, como hay que hacer en estos casos.

Entre 1972 y 2021, Estados Unidos ha lanzado al espacio un total de nueve satélites del programa Landsat. El objetivo de estos dispositivos es devolver a la Tierra imágenes detalladas de su superficie con distintos fines de investigación. Para lograrlo hay que utilizar sofisticados sistemas de procesamiento de imágenes, de forma que los datos se transmitan e interpreten correctamente y el potencial de sus observaciones no se pierda por el camino. Valerie Thomas, inventora y científica contra todo pronóstico, fue una de las responsables de desarrollar esos sistemas de procesamiento de imagen.

Thomas nació en febrero de 1943 en Maryland, California, y es un ejemplo más para la larga lista de mujeres que siguieron sus inquietudes científicas por una cuestión, casi, de cabezonería personal y a pesar de no contar con la ayuda de su entorno. Y eso que su padre sí tenía algunos conocimientos técnicos y científicos.

De hecho su primera curiosidad por esa rama del conocimiento apareció un día que vio a su padre cacharrear con las tripas de la televisión para arreglarla. Ella quería saber cómo funcionaba. Alrededor de los 8 años cayó en sus manos un libro titulado The Boys First Book on Electronics —El primer libro de los chicos sobre electrónica–, y ella lo llevó a casa esperando que su padre le ayudase a poner en marcha alguno de los proyectos que aparecían en él, pero no fue así.

En esa época, Thomas asistía a un instituto femenino donde tampoco se impulsó su vocación técnica, ya que no se consideraba una opción para las mujeres. En un momento de tensiones raciales y lucha por los derechos civiles, Thomas, una adolescente negra, tenía una desventaja añadida para recibir una educación completa en ese campo. Para ella sus intereses eran, sobre todo, un empeño personal.

Esto cambió al pasar a la universidad. Thomas se matriculó en la Morgan State University y fue una de las dos únicas mujeres que hicieron estudios de física. Era muy buena estudiante y pronto tuvo suficientes conocimientos de matemáticas como para entrar a trabajar como analista de datos en la NASA.

Entró en la agencia espacial en 1965. En 1976, asistió a un seminario científico donde se produjo la demostración de una ilusión óptica en la que se engañaba al espectador para que creyese que una bombilla seguía encendida, incluso después de haber sido desenroscada de su sitio, utilizando un complejo juego de espejos. Esto despertó su vocación de inventora y decidió empezar a trabajar con espejos ella misma, cóncavos y planos, consiguiendo por ejemplo generar la ilusión de que podía reflejarse un objeto que en realidad estaba detrás del cristal y produciendo así ilusiones tridimensionales.

Empezó a experimentar y a estudiar cómo se relacionaba un objeto y su reflejo respecto a las distintas imágenes y posiciones que se percibían al utilizar distintos espejos. Pensó que si era posible presentar y transmitir este tipo de imágenes de forma realista, en el futuro ese conocimiento y técnicas servirían para realizar grandes mejoras en los sistemas de vídeo y televisión.

En 1980 obtuvo la patente de su transmisor de ilusiones, un sistema que utilizaba un espejo cóncavo en el lado del emisor y otro en el del receptor para producir ilusiones ópticas. Este sistema y algunas de sus variantes sigue siendo utilizado hoy por la NASA en programas de observación espacial, y se han estudiado para implementarse en herramientas médicas y quirúrgicas para observar en el interior del cuerpo de los pacientes durante una operación, entre otras cosas.


Dentro de la NASA, Thomas se encargó durante más de diez años de supervisar los trabajos de procesamiento de imagen del programa Landstat, el primero que sirvió para conseguir imágenes de la Tierra desde el espacio. Gracias a estas imágenes pudo ayudar a predecir, entre otras cosas, problemas con las cosechas en distintos lugares del mundo. A medida que avanzaban en el conocimiento y la información que estas imágenes podían proporcionar, la tecnología y los sistemas empleados también avanzaban para poder compartirlas y transmitirlas a otros lugares del mundo.

A pesar de su talento, la carrera de Thomas en la NASA estuvo marcada por el hecho de ser mujer y afroamericana, y tuvo que trabajar especialmente duro para ascender; llegó a ocupar el puesto de jefa de la Oficina de Operaciones de Datos de Ciencia Espacial de la NASA. Durante su tiempo allí contribuyó al desarrollo de programas informáticos que se utilizaron en la investigación sobre el cometa Halley, sobre el agujero y la capa de ozono y la tecnología satelital en su conjunto. Se retiró de la agencia en 1995.

En recuerdo de sus años de estudiante, cuando no tuvo mucho apoyo para sus aspiraciones, Thomas ha participado en programas que buscan despertar y alimentar las vocaciones científicas entre los jóvenes, especialmente entre las chicas, tanto desde la NASA como en un papel de mentora dentro de distintas organizaciones con ese fin.