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miércoles, 16 de octubre de 2024

71. Anna Magdalena Bach

 


Anna Magdalena Bach, soprano,  fue la segunda esposa de Johann Sebastian Bach pero no existen datos suficientes ni acuerdo entre los investigadores sobre hasta donde llegó su colaboración con el maestro.

Casi nada se sabe de sus primeros años. Nació en Zeitz el 22 de septiembre de 1.701. Su padre era Johann Caspar Wilcke, trompetista en la corte de Zeitz. Su madre, Margaretha Elisabeth Liebe, era hija de un organista. Por tanto creció en un ambiente musical, aunque ignoramos qué educación recibió en este sentido, excepto que fue alumna de una conocida cantante de ópera, pues enfocó su actividad musical al canto.

A los 20 años fue contratada como soprano  con su padre en algunas ocasiones en la capilla de Zerbst. Y también en la corte  de Köthen, donde coincidió con Bach, un viudo de 37 años con siete hijos. Este dato inclina a los investigadores a pensar que su matrimonio fue por amor, ya que no tiene sentido que una veinteañera que ganaba su propio sueldo (200 guldas anuales) se casara por otro motivo con un viudo con abundante familia que tenía edad para ser su padre.

El príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen les dio permiso para casarse en su propio alojamiento; el 3 de diciembre de 1721 se casó con Bach, diecisiete meses después de la muerte de su primera esposa, María Barbara Bach.  Tuvieron trece hijos entre 1723 y 1742, de los cuales siete murieron pequeños. Entre los sobrevivientes estaban los compositores Johann Christian Bach y Johann Christoph Friedrich Bach. Residieron en dicho palacio hasta que el príncipe Leopoldo contrajo matrimonio con una princesa de Anhalt-Bernburg a la que Bach consideraba una "amusa" (esto es, "no amante de las artes"), prescindió de la música y de sus intérpretes.

El matrimonio Bach fue uno de los pocos en los cuales ambos cónyuges, marido y mujer, trabajaban en lo que les gustaba y para lo cual estaban dotados, cobraban su propio sueldo y eran reconocidos por lo que valían. Magdalena ayudó regularmente al compositor a transcribir su música. Tuvieron 13 hijos, de los que cinco llegaron a la edad adulta. Anna Magdalena no se dedicó solo a la crianza de sus hijos. Al contrario, continuó cantando, tocando el piano e incluso presentándose en algunos eventos. Se sabe que ella tenía muy buena caligrafía y le hacía las copias de las partituras. Con el tiempo, su caligrafía se parecía tanto a la de Bach  que el manuscrito de las seis sonatas y suites para violín fue considerado un autógrafo de Bach durante mucho tiempo; al final, algunas investigaciones caligráficas modernas demostraron que fue copiado por su esposa). Eso explica  que él tuviera tiempo material para todo lo que incluía su contrato en Leipzig: Debía estrenar una cantata cada semana y día de fiesta, lo que significaba componer, escribir partituras para el coro y los músicos y ensayar con el coro, todo eso en el transcurso de una semana porque  cada domingo estrenaba una cantata, alternativamente en Santo Tomás y San Pablo. Y así cada semana del año litúrgico. Además recibía peticiones para fiestas civiles, bodas y funerales.  Por último, su salario incluía también  dar clase de latín. La ayuda de Anna Magdalena, aunque solo fuera copiando partituras sería indispensable.

El matrimonio Bach fue uno de los pocos en los cuales ambos cónyuges, marido y mujer, trabajaban en lo que les gustaba y para lo cual estaban dotados, cobraban su propio sueldo y eran reconocidos por lo que valían.


Aunque seguramente fue una buena esposa y madre, los hijos del primer matrimonio no vieron con buenos ojos a la nueva madrastra y seguramente nunca perdonarían esta intrusión en su familia; al final de su vida, ya viuda, consta que la abandonaron a su suerte.

Durante el tiempo de la familia de Bach en Leipzig, Anna Magdalena organizó regulares veladas musicales con toda la familia cantando y tocando con los amigos invitados. La casa de Bach se convirtió en un centro musical en Leipzig.

Anna Magdalena, como entendida en música, le ayudó numerosas veces en la copia de partituras: al final, su caligrafía se parecía tanto  a la de su marido que el manuscrito de las seis sonatas y suites para violín fue considerado un autógrafo de Bach durante mucho tiempo; al final, algunas investigaciones caligráficas modernas demostraron que fue copiado por su esposa).

Johann Sebastian Bach murió en julio de 1.750. Como no había hecho testamento, a Anna Magdalena sólo le correspondió la tercera parte de la herencia de su marido. Los ahorros de Bach eran 1.100 táleros, lo que equivalía al sueldo de un año, con el cual tenía que pagar el entierro y sobrevivir como pudiera. Se quedó sola con cinco hijos pequeños: Gottfried Heinrich Bach (1724-1763) que tenía una discapacidad psíquica, Johann Christian Bach (1735-1782), Catharina Dorothea (1708-1777), Johanna Carolina (1737-1781) y Regina Susanna Bach (1742-1809).

El Concejo le concedió la tutela de sus hijos a condición de que no se casase: si así lo hacía, perdería la custodia de estos. Al ver el estado en el que se quedaban la viuda y los hijos, le pagó el dinero que le adeudaba: medio año de salario, 50 táleros; sin embargo, como Bach se había presentado a su puesto (veintisiete años antes) con retraso, se le descontó esta cantidad: al final le quedaron 21 táleros con 10 céntimos.

Una vez fallecido su esposo, el Cantor de la Escuela de Santo Tomás, no tenía ningún sentido que la familia permaneciese en la escuela: como la mudanza era cara (y el Concejo tenía prisa por desalojarlos), generosamente se le concedió una ayuda para trasladarse a otro sitio. Encontró una casita en la Haynstrasse y allí se marchó a vivir con sus cinco hijos.

A Gottfried Heinrich Bach, su hijo discapacitado, se lo llevaron los Altnikol a Naumburg; Carl Phillip Emanuel (hijastro de Ana Magdalena) llevó a Berlín consigo a Johann Christian. Ella se quedó con su hijastra Catharina Dorothea (soltera de cuarenta y dos años), sus hijas Johanna Carolina (de trece) y la pequeña Regina Susanna (de ocho años).

No pudo pagar una lápida ni una cruz aunque encargó para su esposo un ataúd de encina, el mejor regalo que pudo hacerle escatimando dinero de sus exiguos ahorros. Después del entierro, prácticamente se quedó sin recursos: el Concejo, avaro pero generoso, le compró unas partituras de su marido por 40 táleros.

Una vez que se les agotó el exiguo dinero, el Concejo, sabedor de sus problemas económicos, les regaló un par de fanegas de maíz para evitar que pasaran hambre durante un tiempo.

Anna Magdalena recibió bastantes partituras y voces de cantatas de su marido que jamás llegó a vender para poder comer; no ocurrió lo mismo con el resto, la mayor parte del cual lo recibieron en herencia, repartieron y, en ocasiones, malvendieron los hijos mayores de su marido. Aunque seguramente fue una buena esposa y madre, los hijos del primer matrimonio no vieron con buenos ojos a la nueva madrastra y seguramente nunca perdonarían esta intrusión en su familia; al final de su vida, ya viuda, consta que la abandonaron a su suerte. Al final de su vida vivía de las limosnas de sus vecinos.

En el acta de defunción puede leerse: "Mujer pobre de 59 años, Anna Magdalena, nacida Wilkin, viuda de J. S. Bach, Cantor en la Escuela de Santo Tomás en la Haynstrasse, 8"

En cuanto a la posibilidad de que Anna Magdalena también compusiera, En 2014, un profesor intentó probar que la esposa de Bach era también compositora. De hecho, de acuerdo con el documental Written by Mrs. Bach y la información recabada por Martin Jarvis, ella habría escrito el aria de las Variaciones Goldberg y el primer preludio de El clave bien templado,  Libro I.

En 2011, Martin Jarvis, que ejerce la docencia en la Universidad Charles Darwin de Australia) había analizado varios de los manuscritos originales de algunas composiciones de Bach y se dio cuenta que el estilo de caligrafía de Anna Magdalena implicaba que "no era solo una copista". "Su letra carece de la calma y el peso de un simple copista, lo que significa que estaba involucrada en el proceso creativo", señaló Jarvis.

jueves, 12 de agosto de 2021

53, Laura Bassi, una mujer en el panorama científico italiano del siglo XVIII

 


Laura Bassi es una de esas mujeres extraordinarias que, en épocas muy difíciles para ellas, demostraron con su vida que se podía ser mujer y científica, al mismo tiempo  que esposa y madre de familia numerosa. Pero para ello, en estos tiempos , solo hace falta quitarse las anteojeras que tantas personas llevan como si fueran caballerías, en forma de prejuicios estúpidos que a estas alturas nadie con un mínimo de conocimiento puede sostener sin dejar patente su intolerancia y su ignorancia.

Yo solo puedo constatar que, aunque estudié un bachillerato de ciencias, nadie me habló nunca de ella ni, por descontado, aparecía en mis libros de texto. Si he podido saber de su existencia ha sido gracias a que  algunas personas cayeron finalmente en la cuenta de que no eran caballos ni mulos y se desprendieron de los adminículos que les mantenían los ojos semi-tapados y han escrito, algunos pequeños artículos que se pueden encontrar en internet. Incluso algún periódico de tirada nacional, como El País ha reparado en ella, aunque mostrándola casi como una curiosidad, del mismo modo que en el pasado se exhibió a seres humanos "fuera de la norma".

Laura María Caterina Bassi nació en Bolonia el 29 de noviembre de 1.711. Su padre, Giussepe Bassi,  era un abogado de origen no noble que en seguida se dio cuenta del extraordinario talento de su hija y se propuso darle acceso a todos los conocimientos que la niña demandara, Con sólo 5 años, Laura comenzó a recibir en casa clases en de latín (la lengua en la que en la época se escribían los libros científicos), francés y matemáticas de padre Lorenzo Stegani, su primo. Tras terminar su educación elemental, tomó a partir de los 13 años lecciones privadas de filosofía, con Gaetano Tacconi, el médico de la familia, que enseñaba en la Universidad de Bolonia, y era miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia. Además se preparó en profundidad sobre latín, álgebra, geometría y griego.

Pronto las extraordinarias capacidades intelectuales de la niña Bassi fueron conocidas entre la intelectualidad de Bolonia y los académicos visitaban la casa para conocer de primera mano la brillantez de la pequeña Laura. Con el reconocimiento público,  los acontecimientos se precipitan y en 1.732, cuando todavía no había cumplido los 22 años,  se suceden  varios hechos que  suponen un punto de inflexión en la vida de Laura:

- El 20 de marzo fue nombrada miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia.

Así conmemoró Google el aniversario de este hecho



- El 17 de abril, animada por su familia y amigos, participa en un debate público sobre filosofía enfrentándose a cinco notables académicos de Bolonia. Debido a la gran expectación que despertó el evento, éste se celebró en el Palacio de los Senadores de Bolonia y Bassi demostró ser una polemista eficaz, impresionando al público asistente, entre los que estaban personajes de peso como el legado papal, el cardenal Grimaldi y el cardenal Próspero Lambertini (que más tarde se convertiría en el Papa Benedicto XIV) quien la animó a continuar sus estudios y se convirtió a partir de ese momento en su mentor, proporcionándole el apoyo necesario a lo largo de su carrera.

- El 17 de mayo la Universidad de Bolonia le concedió un doctorado honorario, debido a sus evidentes capacidades intelectuales. De nuevo el evento levantó gran interés y, en un acto público que tuvo lugar en el pabellón de Hércules del Palacio Comunal, Bassi recibió una corona de laurel de plata y dio un discurso de aceptación en latín. También fue escrita una poesía en su honor. El Senado de Bolonia honró a Laura Bassi con una medalla conmemorativa en la que aparecía su cara en un lado y una representación de Minerva, la diosa de la sabiduría, en el otro. Por eso es llamada, a veces la Minerva oculta.

- El 27 de junio, con el fin de obtener una plaza de profesora en la Universidad de Bolonia, se sometió a un examen público, que de nuevo fue un éxito, con el que obtuvo una plaza de profesora de física, con un salario de 500 liras al año; convirtiéndose así en la primera mujer en obtener un puesto de profesora de física en una universidad.

En octubre de ese mismo año dio su primera conferencia en la universidad y a ella acudieron personalidades tanto de dentro como de fuera de la comunidad académica. La conferencia se tituló De corpore aqua naturali Elemento aliorum corporum parte universi y fue publicada.

Pero el profesorado de la Universidad no quería sentar el precedente de una mujer joven entre ellos. Como mujer, hasta entonces había tropezado con numerosas dificultades. Por ejemplo, podía celebrar conferencias públicas sólo con el consentimiento del Senado. En 1749, para paliar estas dificultades, inauguró un laboratorio privado en su propia casa, que se hizo famoso en toda Europa y acogió a científicos de renombre y jóvenes destinados a ser famosos. Sólo en 1776 el Senado de Bolonia le concedió la cátedra de física experimental en el Instituto de Ciencias y con ello se convirtió en la primera mujer nombrada para una cátedra de física en una universidad, además, fue la segunda mujer en doctorarse en Europa.  Estas dificultades se vieron un poco aliviadas cuando en 1738 se casó con el médico y físico Giuseppe Veratti, ya que a partir de ese momento era su marido y no el Senado quien debía autorizarla para dar clases y conferencias públicas. Según ella misma comenta: "He elegido a una persona que camina por mi misma senda de aprendizaje y por su larga experiencia estoy segura que no me disuadirá de ella." Su matrimonio le facilitó la carrera profesional, a pesar de los doce hijos que tuvo, ya que a partir de ese momento era su marido, en vez del Senado, el que debía concederle los permisos necesarios para impartir conferencias públicas y desarrollar algunos otros aspectos de su profesión. La pareja compartió no solo vida doméstica sino también trabajo profesional y curiosidad intelectual.

En 1745 el ya Papa Benedicto XIV creó una nueva sección en el Instituto de Ciencias, la Benedettini, con el objetivo de estimular nuevas investigaciones científicas en Bolonia, siguiendo el modelo de la Academia de Ciencias de París. Veinticuatro académicos fueron aceptados entre los Benedettini, con una recompensa económica de cincuenta liras a condición de que presentasen al menos un trabajo anual sobre nuevos hitos científicos. Bassi no estaba entre los veinticuatro nombrados inicialmente, pero ella no se conformó y solicitó, a través de un amigo influyente, ser incluida en este selecto grupo. El Papa creó una nueva plaza, la vigésimo quinta, entre los Benedettini para que fuese ocupada por Bassi.

Documental de la RAI sobre Laura Bassi
En 1749, para sortear las dificultades que le ponían para da clases en la Universidad, inauguró un laboratorio privado, que se hizo famoso en toda Europa y acogió a científicos de renombre y jóvenes destinados a ser famosos científicos. 

En la década de 1760, Bassi comenzó a realizar experimentos con Veratti sobre posibles aplicaciones medicinales de la electricidad, pero no publicó ningún documento sobre el tema.

En 1.776 fue nombrada para la cátedra de Física experimental en la Universidad de Bolonia, tras un largo debate, y como consecuencia el mismo Veratti se convirtió en su asistente. En ese mismo año el Senado de Bolonia le concedió la cátedra de física experimental en el Instituto de Ciencias y con ello se convirtió en la primera mujer nombrada para una cátedra de física en una universidad, además, fue la segunda mujer en doctorarse en Europa.

Su vasto epistolario demuestra que estuvo en contacto con los personajes más célebres de su época como Volta y Voltaire, y sus disertaciones, conservadas en la Academia de las Ciencias de Bolonia (una de química, trece de física, once de hidráulica, dos de matemática, una de mecánica y una de tecnología) testimonian el importante papel desarrollado por Laura Bassi en la discusión científica de su tiempo. Fue también autora de versos, que fueron publicados en varias antologías. Si bien, con respecto a la poesía ella se consideraba una simple aficionada.

Bassi era conocida también en el extranjero, mantenía correspondencia con personajes del mundo de la ciencia fuera de Italia y, cuando estos viajaban a Italia, visitaban a la científica de Bolonia. Excepcional fue el cumplido que le dirigió Voltaire, escribiendo a la Royal Society británica que prefería la Academia boloñesa puesto que "no hay una Bassi en Londres, y yo sería mucho más feliz de formar parte de su Academia en Bolonia, que en la de los ingleses, si bien ellos tuvieron a un Newton". Es imposible no destacar que, mientras en el siglo XVIII, la Academia de las Ciencias italiana admitía entre sus miembros a una mujer, en Inglaterra, la Royal Society continuó rechazando la admisión de las mujeres hasta 1945; y en Francia, la Academia de las Ciencias tardó hasta 1979 (rechazando incluso la candidatura de Marie Curie en 1910).

La carrera multidisciplinar de Laura Bassi, con logros tanto en Humanidades como en Ciencias, no tenía precedentes en la Italia del siglo XVIII, donde sobresalieron numerosas mujeres eruditas en plena Ilustración y a pesar de la discriminación académica y salarial que siempre sufrieron. Considerada una niña prodigio por su capacidad de aprendizaje y su interés por todo lo que la rodeaba, Bassi superó a todos y en todo gracias a los mentores con los que siempre contó, logrando graduarse en Filosofía con 21 años, debatiendo con gran soltura y argumentos sobre cualquier materia y luchando por su sueño de dar clases y trabajar en igualdad de condiciones con los hombres.

Laura Bassi dedicó toda su vida a la ciencia, llegando a escribir casi una treintena de estudios científicos e intercambiando ideas con otros científicos de su tiempo. También tuvo tiempo para la poesía, la piedad y las causas solidarias, además de cuidar de su amplia prole que se vio reducida a cinco a causa de la tan habitual mortalidad infantil. A su muerte, el 20 de febrero de 1778, su nombre fue diluyéndose con el paso de los años como una vela que está condenada a apagarse. A pesar de que en la actualidad parece estar casi olvidada,  fue, al fin y al cabo, una mujer excepcional que animó a otras mujeres con su ejemplo a sumergirse en el apasionante mundo de la ciencia.

Laura Bassi aprovechó el entorno y las circunstancias privilegiadas en las que vivió. A pesar de pertenecer a una familia de clase media, siguió la estela de muchas mujeres que, antes que ella, destacaron en la vida por dedicarse a lo que les apasionaba sin enclaustrarse en las tareas domésticas a las que la sociedad las predestinaba. De esta manera, y con su carácter piadoso, trabajador y solidario con los más necesitados, pudo ser científica, docente, esposa y madre. Aunque con ciertas limitaciones, pues aún era un tiempo en el que una mujer erudita e intelectual era vista como una poderosa amenaza para los hombres, Bassi recibió una educación como ellos y demostró que las mujeres podían ser educadas tanto en matemáticas y física como en filosofía, ser investigadoras exitosas, maestras brillantes y también madres de familia.

domingo, 25 de julio de 2021

52. Jeanne Baret, la primera mujer en dar la vuelta al mundo

 


Verdaderamente, cada historia que voy conociendo  para incluir en este blog va resultando más y más sorprendente que las anteriores. Si pienso ahora en la primera que escribí, la de la gaditana Rosario Cepeda, siendo extraordinaria ahora a veces pienso si no palidece al lado de algunas otras. (La entrada sobre Rosario Cepeda la escribí hace años para otro blog que ya no existe, aunque ahora está en este blog, ya que aquí es donde encaja).

La entrada de hoy es sobre una persona que vivió una aventura sorprendente. Poco se sabe de la infancia o la juventud de Baret. Nació un 27 de julio de 1.740 en La Comelle (Francia).  Su partida de bautismo sobrevive y la identifica legalmente como hija de Jean Baret y Jeanne Pochard. Su madre murió 15 meses después del nacimiento de Jeanne y su padre cuando ella tenía 15 años. Borgoña era en este momento una de las provincias más atrasadas de Francia en términos de la condición de las clases campesinas, y es probable que la familia de Baret estuviera bastante empobrecida. Uno de los misterios de la vida de Baret es cómo obtuvo educación, ya que su firma en documentos legales posteriores proporciona evidencia de que no era analfabeta.  Por otra parte, parece que su padre sí lo era, pues no firma en la partida de bautismo. Una de sus biógrafas, Glynis Ridley, sugiere que su madre podría haber sido de origen hugonote, un grupo que tenía una tradición de alfabetización más alta que la típica de las clases campesinas de la época. Otro biógrafo, John Dunmore, sugiere que le enseñó el párroco o que un miembro de la nobleza local la tomó como un caso de caridad. Danielle Clode, sin embargo, señala que Jeanne no firmó el registro parroquial por la muerte de su padre (o el nacimiento de su ahijado en 1756). Su primera firma conocida es en 1764, por lo que es más probable que Philibert  Commerson le enseñara a escribir, tal vez para ayudarlo con su trabajo.

En algún momento entre 1760 y 1764, Baret fue empleada como ama de llaves del botánico Philibert Commerson, que se había establecido en Toulon-sur-Arroux, a unos 20 kilómetros (12 millas) al sur de La Comelle, tras su matrimonio en 1760. La esposa de Commerson, quien era hermana del párroco, murió poco después de dar a luz a un hijo en abril de 1762, y parece muy probable que Baret se hiciera cargo de la administración de la casa de Commerson en ese momento, si no antes.

También es evidente que Baret y Commerson compartían una relación más personal, ya que Baret quedó embarazada en 1764. La ley francesa en ese momento requería que las mujeres que quedaban embarazadas fuera del matrimonio obtuvieran un "certificado de embarazo" en el que pudieran nombrar al padre de su hijo por nacer. Sobrevive el certificado de Baret, de agosto de 1764; fue archivado en un pueblo a 30 kilómetros de distancia y en él figuran dos testigos que también habían viajado una distancia considerable desde sus hogares. Ella se negó a nombrar al padre de su hijo, pero los historiadores no dudan que fue Commerson y que fue él quien también hizo los arreglos con el abogado y los testigos en su nombre.

Baret vestida de marinero durante la expedición,
Ilustración del siglo XIX.
Poco después, Baret y Commerson se mudaron juntos a París, donde ella continuó en el papel de su ama de llaves. Baret aparentemente cambió su nombre a "Jeanne de Bonnefoy" durante este período. Su hijo, nacido en diciembre de 1764, recibió el nombre de Jean-Pierre Baret. Baret entregó al niño al hospital de expósitos de París. Rápidamente fue colocado con una madre adoptiva, pero murió en el verano de 1765. (Commerson había dejado a su hijo legítimo de su matrimonio al cuidado de su cuñado en Toulon-sur-Arroux y nunca lo volvió a ver en su vida). En 1765, Commerson fue invitado a unirse a la expedición de Bougainville, la primera circunnavegación francesa del mundo, concebida para catalogar especies botánicas de todo el planeta. Commerson dudó en aceptar porque a menudo se encontraba mal de salud; necesitaba la ayuda de Baret como enfermero, así como para llevar su casa y administrar sus colecciones y papeles. Su nombramiento le permitió un sirviente, pagado como un gasto real, pero las mujeres estaban completamente prohibidas en los barcos de la marina francesa en ese momento. En algún momento, se concibió la idea de que Baret se disfrazase de hombre para acompañar a Commerson. Para evitar el escrutinio, debía unirse a la expedición inmediatamente antes de que zarpara el barco, fingiendo ser una extraña para Commerson. El 1 de febrero de 1767, un tal 'Jean Barré', un mozalbete sube a bordo del buque L'Etoile con 120 hombres. Si Jean Barré es Jean Barré y no la bonita campesina Jeanne Barret es porque, desde 1689, una ordenanza real castiga con severas penas que pueden llegar a la muerte a toda mujer que se enrole a bordo de un buque bajo pabellón real. La expedición duró tres años y el itinerario incluyó Brasil, Uruguay, Argentina, Madagascar, Tahití y otras localidades del Pacífico y el Océano Índico. Debido a la gran cantidad de equipo que Commerson traía en el viaje, el capitán del barco, François Chenard de la Giraudais, cedió su propia cabina grande en el barco a Commerson y su "asistente". Esto le dio a Baret significativamente más privacidad de la que hubiera tenido de otra manera a bordo del barco abarrotado. En particular, la cabina del capitán le dio a Baret acceso a baños privados para que no tuviera que usar la ducha compartida con otros miembros de la tripulación. Bougainville, escribió en su diario en 1768: "durante algún tiempo ha venido circulando un rumor de que el ayudante de Commerson es una mujer. Su estructura, el sonido de su voz, su quijada lampiña y el hecho de que nunca se cambia de ropa o hace sus necesidades frente a otros, es lo que ha levantado sospechas". Pero no fue hasta que llegaron a Thaití cuando Commerson y Baret confesaron. Tan pronto como ella y Commerson pisaron tierra, Baret fue inmediatamente rodeada por tahitianos que señalaron que ella era mujer. Era necesario devolverla al barco para protegerla de los emocionados tahitianos. Bougainville registró este incidente en su diario unas semanas después de que sucediera, cuando tuvo la oportunidad de visitar el Étoile para entrevistar personalmente a Baret.

La expedición empleó dos barcos de guerra franceses, al mando de Louis Antoine de Bougainville, en los que no estaba permitida la presencia de mujeres, por lo que Baret tenía  que disfrazarse de hombre durante los tres años de travesía (1766-1769). Aunque embarcada de incógnito, finalmente fue descubierta su condición de mujer en 1768 y fue obligada a desembarcar en la Isla Mauricio junto a Commerson.  En Mauricio, Baret continuó en su papel de asistente y ama de llaves de Commerson. Es probable que ella lo acompañara en la recolección de plantas en Madagascar y la isla de Borbón en 1770-1772. Commerson seguía teniendo serios problemas de salud y murió en Mauricio en febrero de 1773. Antes de salir de París, Commerson había redactado un testamento en el que dejaba a "Jeanne Baret, conocida como de Bonnefoi, mi ama de llaves", una suma global de 600 libras junto con los salarios adeudados y el mobiliario de su apartamento en París. Por lo tanto, si bien la historia que Baret inventó para beneficio de Bougainville para explicar su presencia a bordo del barco fue cuidadosamente diseñada para proteger a Commerson de la participación, existe una clara evidencia documental de su relación anterior, y es muy improbable que Commerson no fuera cómplice del plan. El biólogo oficial que supuestamente estaba acompañado por su 'asistente' estuvo muy enfermo, a causa del mareo y una úlcera en una pierna, durante todo el viaje, así que en realidad fue Jeanne la que bajaba a tierra,  detectaba, recogía y organizaba las plantas para presentárselas a Commerson, que permanecía encamado. Este estuvo a punto de agradecérselo. Según figura en sus notas personales, iba a bautizar Baretia (de 'Barret') a todo un género de plantas tropicales, hoy conocido como Turraea, de la familia de las Meliaceae. Pero tras la deshonra del desembarco de ambos al ser descubiertos, falleció en Isla Mauricio, antes de poder oficializar la denominación.

Tras la muerte de Commerson, sola y sin recursos, trabajó en una taberna en Port Louis. Conoció a un oficial naval francés, natural de Perigord, Jean Dubernat, fue multada con 50 libras por servir alcohol los domingos en 1773. Luego, el 17 de mayo de 1774, se casó con Jean Dubernat, un suboficial del ejército francés que probablemente se encontraba en la isla de camino a su casa en Francia. Jeanne aportó una pequeña fortuna a su matrimonio, presumiblemente de la taberna y quizás de otras empresas comerciales que dirigía en la isla.

No hay constancia de cuándo exactamente Baret y su esposo llegaron a Francia, completando así la vuelta al mundo. Lo más probable es que fuera en algún momento de 1775. En abril de 1776, recibió el dinero que se le debía según el testamento de Commerson después de solicitarlo directamente al Fiscal General. Con este dinero, se instaló con Dubernat en su pueblo natal de Saint-Aulaye, donde compraron propiedades con la riqueza de Jeanne y vivieron tanto con Dubernat como con las sobrinas y sobrinos de Jeanne.


En 1785, el Ministerio de Marina concedió a Baret una pensión de 200 libras al año. El documento que le otorga esta pensión deja en claro la alta consideración con la que se la tenía en este punto:

"Jeanne Barré, mediante un disfraz, dio la vuelta al globo terráqueo en uno de los barcos comandados por el señor de Bougainville. Se dedicó en particular a ayudar al Sr. de Commerson, médico y botánico, y compartió con gran valentía las labores y peligros de este sabio. Su comportamiento fue ejemplar y el señor de Bougainville se refiere a él con todo el mérito. Su Señoría ha tenido la gentileza de conceder a esta extraordinaria mujer una pensión de doscientas libras al año que se sacarán del fondo para militares inválidos, la pensión se pagará a partir del 1 de enero de 1785".


Murió en Saint-Aulaye el 5 de agosto de 1807, a la edad de 67 años.

La primera mujer en cruzar todos los meridianos terrestres. Le  tocó vivir en la cara oscura del Siglo de las Luces y se arriesgó por amor y amor a la libertad y a la ciencia.




sábado, 22 de mayo de 2021

40. Caroline Lucretia Herschel, la primera astrónoma profesional de la historia


 

Caroline Lucretia Herschel nació el 16 de marzo de 1750 en la ciudad alemana de Hannover. Su padre era un músico militar con grandes inquietudes culturales que procuró dar a sus hijos una educación polifacética que incluía música, por supuesto, pero también matemáticas, astronomía, filosofía y francés. Su madre, por el contrario, pensaba que “para ser amas de casa las mujeres solo tenían que saber escribir y leer”. A escondidas, su padre le daba clases de música y le mostraba los cielos. Pero cuando murió en 1762, su madre la obligó a dedicarse exclusivamente a las labores del hogar y a cuidar de sus hermanos, ya que pensaba que una mujer deforme nunca se casaría. Y es que a los 3 años Caroline contrajo la viruela, que le dejó la cara marcada y a los 10 años tuvo tifus, que atrofió su crecimiento. A escondidas, su padre le daba clases de música y le mostraba los cielos.  

Tanto su hermano William como Alexander eran músicos y con 22 años se fue con ellos a estudiar canto. Era una buena soprano pero, excesivamente dependiente de las directrices de William, cantaba solo cuando este la dirigía.

William Herschel
En 1.772 pudo escapar del yugo materno cuando su hermano William –en aquel entonces un destacado organista y director de orquesta en la ciudad de Bath- la llevó a vivir con él en Inglaterra. A cambio, William  tuvo que garantizar a su madre el pago de una sirvienta que realizara el trabajo de Caroline. Y mientras se ocupaba del cuidado de su hermano, con el que siempre se sintió en deuda, pudo retomar su gran afición, la música, y llegó a ser una destacada soprano.

Poco después de la llegada de Caroline, William compró el libro "Astronomía", de Ferguson, y se enamoró para siempre de la ciencia de los cielos.  A medida que William en su tiempo libre se involucraba cada vez más en la astronomía, le enseñaba a Caroline matemáticas, álgebra, trigonometría y astronomía, además de inglés.

En 1781, William descubrió el planeta Urano, al que llamó 'estrella georgiana' en honor al rey Jorge III, y éste le nombró Astrónomo Real, con un salario de 200 libras al año. A partir de ese momento abandonó su profesión de músico y Caroline la de cantante de ópera. Ambos se dedicarían en cuerpo y alma al estudio del firmamento.

Desde un primer momento, Caroline colaboró con su hermano en el cálculo, diseño y construcción de sus propios telescopios; y le ayudó en la catalogación y revisión de sus observaciones, pues Caroline tenía tanta o más pericia a la hora de mirar por el telescopio, aunque sólo podía hacerlo cuando su hermano estaba de viaje. Mientras él observaba el Universo, ella anotaba los detalles, preparaba las observaciones del día siguiente, calculaba las estrellas que debían ser empleadas como referencia y acumulaba datos para las publicaciones de William.  También pulía y esmerilaba los espejos de los telescopios reflectantes que construían.

En 1783 Caroline descubrió dos cúmulos desconocidos y observó que el espacio estaba lleno de ellos. Los hermanos Herschel llegaron a descubrir 2.500, aunque los hallazgos individuales de Caroline apenas tuvieron crédito.

El 1 de agosto de 1786 encontró su primer cometa, que fue descrito como 'el primer cometa femenino'. El hallazgo fue recompensado por el rey Jorge con un sueldo de 50 libras anuales y con el reconocimiento de la comunidad científica, por lo que se la considera la primera astrónoma profesional. Caroline tenía por entonces 37 años. Durante los años siguientes descubrió otros siete cometas, nebulosas, galaxias espirales e irregulares y cúmulos abiertos que actualmente figuran en el Nuevo Catálogo General.

En 1798 envió a la Royal Astronomical Society su “Índice de observaciones de Estrellas fijas de Flamsteed”, con una lista de 560 estrellas que el astrónomo había omitido.

A la muerte de William, Caroline retornó a su natal Hannover, donde concentró su esfuerzo en la catalogación de los cuerpos celestes que había avistado.

En 1828 le fue concedida la medalla de oro de la Royal Astronomical Society (la siguiente medalla concedida a otra mujer no fue hasta 1.996, a Vera Rubin).

En 1835, con 85 años de edad, fue nombrada miembro honorario de esta Sociedad, ya que ser miembro de pleno derecho estaba vetado a las mujeres.

Caroline redactó  su propio epitafio, que decía  “Los ojos de ella, en la gloria, están vueltos hacia los cielos estrellados”. Caroline murió en Hannover  el 9 de enero de 1848, a los 97 años de edad.

En su honor un cráter de la Luna se llama Caroline Herschell y el asteroide Lucretia se llamó así por su segundo nombre.





miércoles, 31 de marzo de 2021

33. Victoria Martín del Campo, una gaditana que merece una calle en su ciudad natal

Autorretrato de Victoria Martín del Campo
Museo  de Cádiz

 Victoria Martín de Campo (Cádiz, 1794-1869) fue una pintora neoclásica española, también conocida como «Barhie». Académica de mérito de la Nacional de Santa Cristina, supernumeraria de la provincial de Bellas Artes. Discípula del pintor Manuel Montano, sus obras se caracterizan por un sentido especial del dibujo, correcto pero no sometido, un modelado exquisito y un sentido justo del color. El Museo de Cádiz conserva tres obras suyas: La adoración de los pastores, Autorretrato y Psiquis y Cupido.

Victoria Martín de Campo, también conocía como Victoria Martín Barhié, nació en 1794, fue la tercera de los cuatro hermanos de una familia burguesa de Cádiz. Su padre, Sebastián Martín, era cónsul de Cerdeña y  comerciante. Su madre, Claudia Barhié, de origen francés, falleció al poco de su nacimiento y quedó al cuidado de la nueva esposa de su padre, que fue la encargada de su tutela y de la de sus hermanos.

No se sabe con exactitud cuál fuese su formación, se cree que nunca viajó a París o Roma, que fueron los núcleos fundamentales del Neoclasicismo imperante en la época, pero se sabe que tuvo por maestro a Manuel Montano, del que recibió una educación basada en la literatura y el arte, principalmente. Si bien, muy poco se sabe sobre el proceso de formación de esta pintora que, a juicio de Gaya Nuño, es uno de los mejores valores de la pintura neoclásica española.

Participó en diversos certámenes, siendo premiada en varios de ellos. El mayor éxito profesional fue ser la primera mujer Académica de mérito de la Nacional de Santa Cristina y supernumeraria de la provincial de Bellas Artes de Cádiz. También consiguió ser socia de mérito del Liceo de Málaga. Contrajo un primer matrimonio con Álvaro Jiménez Basurto, un comerciante acomodado en Cádiz, titular de varios cargos en la administración gaditana. Él se encargó de administrar los bienes de su esposa y de sus hermanos, pero a su muerte no dejó bienes significativos ni hijos. Tras enviudar contrajo nuevo matrimonio en 1835 con Antonio María de Campo, oficial de la contaduría de aduanas, que a su muerte tampoco dejará nada de valor. El heredero de Victoria, será su sobrino Francisco Berriozabal Martín.

Adoración de los pastores
Museo de Cádiz

Cultivó la temática religiosa (En la catedral de Cádiz 
Ecce Homo, alguna vez atribuido a Ribera, la Dolorosa y San Lorenzo Mártir; en el Museo de Cádiz, Adoración de los pastores) y mitológica (En el Museo de Cádiz, Psiquis y Cupido), además del retrato. Por último, hay obras en paradero desconocido o mal atribuidas como son: La Casta Susana, David tocando el arpa ante Saúl, Niño en una floresta, y un retrato de niño que fue muy popular entre los intelectuales del momento, pero del que no se poseen registros. Tampoco existen registros sobre su colección de dibujos.

Tras enviudar por segunda vez, volvió a la casa familiar en la calle de la Soledad, en el barrio de San Antonio, donde vivió hasta su muerte en 1.869. 


Psiquis y Cupido
Museo de Cádiz


viernes, 5 de febrero de 2021

28. Nicolasa Escamilla, "la Pajuelera"


   Francisco de Goya realizó cuatro grandes series de grabados: Los Caprichos (1799), La Tauromaquia (1814-1816), Los Desastres de la guerra (1810-1820) y Los Disparates  (1815-1824). En total, mas de 200 obras. Para una de ellas, la Tauromaquia  realizó un dibujo preparatorio en sanguina que se conserva en el Museo del Prado. Su protagonista es Nicolasa Escamilla "La Pajualera", que, como vemos en la fotografía, era picadora a caballo.

Nacida en Valdemoro en el siglo XVIII, en fecha sobre la que no hay acuerdo, antes de dedicarse a los toros vendía pajuelas de azufre, de donde viene su apodo. Mujer pionera dentro de la tauromaquia tanto por la antigüedad como por la destreza demostrada en el manejo de la vara de detener. La primera fecha conocida y documentada sobre la aparición de La Pajuelera en actuaciones taurinas es 1747. En el siglo XVIII  la importancia del toreo a caballo es superior a la del toreo a pie, situación que luego evolucionaría, invirtiéndose. Fue la más importante de las mujeres toreras del siglo XVIII, lo que explicaría que Goya la eligiese para incluirla en su Tauromaquia.

Actuó en Salamanca el 8 de agosto de 1748 en un festejo celebrado por la Sala de Alcaldes de Corte en el que fueron bregados dieciocho toros de Diego Gamarra por la mañana y otros doce por la tarde, lidiados por los varilargueros Juan de Luna, José Daza y Nicolasa Escamilla, «La Pajuelera» a quien le correspondieron dos toros; la actuación está recogida en un significativo documento que Patrimonio Nacional guarda en el Archivo General de Palacio de Madrid, revelado por Diego Ruiz Morales (documentalista) y citado en 1996 por José Delfín Val en su obra Lanzas, Espadas y Lances:

[…] retirados estos, a ejemplo de lo que se practicó en las fiestas del año pasado (1747) salga en traje decente a quebrar garrochones a dos toros Nicolasa Escamilla, de estado soltera en esta corte, con beneplácito de su padre, como lo ejerció el año pasado en Valdemoro en una de sus fiestas, con lucimiento y destreza del caballo y aplausos de todos los concurrentes [...] (1)


(1)FUENTE: Wikipedia

viernes, 11 de septiembre de 2020

17. Anne MarieGrosholtz,, la precursora de los museos de cera

Anne Marie a los 24 años.
Obra de Curtius
   Anne Marie Grosholtz, nacida en Estrasburgo el 1 ó el 7 de diciembre de 1.761. En sus memorias afirmó ser hija de un soldado, Joseph Grosholtz, un soldado alemán muerto durante la guerra de los Siete Años, dos meses antes del nacimiento de su hija aunque otras fuentes aseguran que descendía de una larga línea de verdugos públicos de la ciudad . Su madre, se trasladó a Berna, donde trabajó como ama de llaves de un médico, Philippe Curtius (1741-1794) un médico experto en realizar modelos anatómicos de cera para el estudio. Con el tiempo, decidió emplear la misma técnica para realizar retratos de personajes famosos y en 1765, tras abandonar la medicina para dedicarse a la escultura en cera, se trasladó a París, adonde dos años más tarde llegaron Marie y su madre. Ante la ausencia del padre, Marie creció bajo la tutela del médico, a quien llamaba "tío"  y con quien aprendería las técnicas escultóricas. 

En 1765, Curtius se trasladó a París, donde hizo una escultura de cera de Marie-Jeanne du Barry, la futura amante del rey Luis XV. En París, Curtius siguió realizando bustos de los personajes más populares del momento, que fueron despertando un creciente interés entre el público. Su primera exposición, en 1770, fue un éxito tal que en 1776 tuvo que trasladar la colección al palacio Real. En 1782, Curtius inauguró una segunda exposición de bustos de celebridades en el Boulevard du Temple. Marie, ya experta en retratos de cera, comenzó a ser conocida y para ella posaron Voltaire, Benjamín Franklin, el ministro de finanzas Jacques Necker y el duque de Orleans.  En 1780 fue llamada  a Versalles como profesora de arte de la hermana del rey Luis XVI, Madame Isabel. Cuando Curtius murió, en 1794, dejó a Marie como única heredera de su casa en Versalles y del salón de exposiciones del Boulevard du Temple. En 1795 se casó con el ingeniero François Tussaud. Desde entonces fue conocida como Madame Tassaud.

Durante la Revolución Francesa, Debido a sus vínculos con la aristocracia, Tussaud fue arrestada durante el Reinado del Terror,  donde estuvo a punto de ser guillotinada. Le afeitaron la cabeza para su ejecución inminente. Pero, a través de un amigo de Curtius,  el actor y dramaturgo Collot d’Herbois –que llegaría a presidir la Asamblea Nacional– se consiguió un perdón de última hora a cambio de que Marie se comprometiera a realizar las esculturas en cera de los personajes guillotinados. De la guillotina las cabezas iban directas a su taller, por el que pasaron las cabezas de María Antonieta, Luis XVI, y Robespierre.

Recreación del trabajo de Marie durante la Revolución
(Museo Tassaud en Londres)


Dos días antes del 14 de julio de 1.789 varias cabezas robadas del gabinete de Curtius
fueron paseadas por las calles como protesta del pueblo


En 1.802, Marie, su marido y sus dos hijos se instalaron en Londres. Allí sufrió una estafa y, al no poder volver a Francia debido a las guerras napoleónicas, con su hijo mayor se dedicó a viajar por Inglaterra e Irlanda con una exhibición itinerante de sus máscaras  y retratos por Inglaterra e Irlanda. Su marido volvió a Paris y no volvieron a verse. En cada ciudad, Madame Tussaud exponía sus piezas en salones lujosos que alquilaba y a los que atraía a la clase media adinerada, rompiendo con la imagen que asociaba las figuras de cera y anatómicas al entretenimiento popular. Las giras resultaban rentables y Marie enviaba dinero a su esposo, pensando que se ocuparía de la educación de su hijo pequeño. Pero Monsieur Tussaud se gastó todo el dinero, hasta el punto de que en 1812 su hijo François se vio obligado a vender la colección del Boulevard du Temple. En 1817, tras la separación de sus padres, François viajó a Londres para encontrarse con su madre y su hermano, uniéndose al negocio familiar François, que era carpintero, comenzó a tallar cuerpos, brazos y piernas y las cabezas exhibidas se conviertieron en figuras de cuerpo entero. En ese momento la exhibición pasó a llamarse "Madame Tussaud e hijos".

En 1835, Marie y sus hijos instalaron su colección en Baker Street. En una época en que las ejecuciones ya no eran públicas, la llamada "cámara de los horrores" (una sala separada donde se recreaban crímenes famosos y ejecuciones de criminales célebres),  atraía a multitudes curiosas. Pero la popularidad del museo se disparó en 1837, cuando la joven reina Victoria permitió que modelasen su figura y que la vistieran con la réplica exacta de su atuendo de coronación.

Los visitantes contemplan la colección de Tassaud en Baker Street
Grabado del siglo XIX


Marie Tussaud murió mientras dormía, el 16 de abril de 1850, a los 88 años, y fue enterrada en la iglesia católica de Cadogan Street. En 1884, su nieto Joseph trasladó la exposición a un edificio mayor en la calle Marylebone, donde continúa. Durante algún tiempo llegó a ofrecerse una recompensa a quien fuera capaz de pasar una noche en la "Cámara de los Horrores" (no he podido averiguar si alguien lo hizo). Un incendio (en 1925) y los bombardeos durante la segunda guerra mundial afectaron al museo, pero aún se conservan algunas de sus figuras originales. Actualmente es uno de los lugares más visitados de Londres y el museo de cera más importante del mundo, con 24 sedes en Asia, Europa, América y Oceanía.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

15. Anne Vallayer-Coster, la naturaleza hecha arte



Anne Vallayer, de casada Coster, fue una pintora francesa, nacida en París el 21 de diciembre de 1.744 y muerta en la misma ciudad el 18 de febrero de 1.818. Está considerada una de las mejores pintoras de naturalezas muertas de Francia. Su padre era orfebre de la Real Fábrica de tapices de Gobelinos que se trasladó a París para abrir su propia tienda.

   Pintaba naturalezas muertas, retratos y miniaturas, hasta que debutaron en el Salón  las grandes pintoras retratistas, Marie Louise Élisabeth Vigée Lebrun y Adélaïde Labille-Guiard, en 1783. Desde que en 1785, se le criticaran mucho unos retratos sólo se dedicó casi exclusivamente a bodegones y flores, especialmente a las flores. Se conservan de ella unas 400 obras.

Retrato de María Antonieta, por Anne Vallayer
   En 1780 fue nombrada pintora de la reina María Antonieta. En ese mismo año se casó con con Jean-Pierre-Sylvestre Coster, abogado del Parlamento. Continuó su carrera con éxito hasta su muerte. Su talento la llevó a ser elegida por unanimidad miembro de la Real Academia de Arte de París. Protegida de la reina María Antonieta, durante la Revolución Francesa no dejó de pintar; sus temáticas poco comprometidas políticamente le permitieron seguir con su arte después de la Revolución.










Bodegón con instrumentos


Busto de Minerva con armas


Cesta de ciruelas

martes, 1 de septiembre de 2020

14. Olympe de Gouges y los derechos de la mujer


Olympe de Gouges, seudónimo usado por Marie Greuze, era la hija de una familia burguesa de  Montauban, donde nació el 7 de mayo de 1.748. Su padre era carnicero y su madre hija de un comerciante de telas. Se casó en 1765 con un hombre mayor, quedando al cabo de un tiempo viuda y con un hijo, Pierre Aubry. Muy decepcionada por el matrimonio en general, que calificó de "tumba de la confianza y del amor", se negó a volver a casarse. A principios de 1770, se trasladó a París donde se preocupó de que su hijo recibiera una muy buena educación. Llevaba una existencia burguesa, y frecuentaba los salones literarios parisinos donde conoció a la élite intelectual del siglo de oro francés. En 1774, su nombre figuraba en el Almanaque de París, el "Quién es quién" de la época. Emprendió entonces una carrera literaria. Escribió varias obras de teatro y montó una compañía teatral itinerante que recorría la región de París, sin que sus ingresos le permitieran mantenerse. Pero rápidamente sus obras empezaron a ser representadas en teatros de toda Francia. Su obra más conocida, La esclavitud de los negros (L’esclavage des noirs), fue publicada en 1792, pero fue inscrita en el repertorio de la Comédie-Française en 1785 bajo el título de Zamore y Mirza, o el feliz naufragio. Esta obra atrevida pretendía llamar la atención sobre la condición de los esclavos negros, pero Olympe tuvo que enfrentarse con la desaprobación de los actores de la Comédie Française. Esta dependía económicamente de la Corte de Versalles donde muchas familias nobles se habían enriquecido con la trata de esclavos. Por otro lado, el comercio con las colonias de ultramar representaba entonces el 50% del comercio exterior del país. Olympe fue encarcelada en la Bastilla por medio de una lettre de cachet, pero fue liberada al poco tiempo gracias a la intervención de sus amigos. Con la Revolución, su obra pudo por fin ser representada en la Comédie Française. A pesar de las presiones y amenazas del lobby colonial, todavía muy influyente, Olympe de Gouges mantuvo una intensa actividad a favor de la abolición de la esclavitud. En 1788 publicó el ensayo Réflexions sur les hommes nègres (Reflexiones sobre los hombres negros) que le abrió las puertas del "Club des amis des noirs" (Club de los amigos de los negros) del que fue miembro. En 1790 escribió otra obra sobre el mismo tema, Le marché des Noirs (El mercado de los negros). Los principales dirigentes del movimiento abolicionista, el abate Grégoire y el diputado girondino Brissot, dejaron constancia en sus escritos de la admiración que sentían por Olympe de Gouges. , el Periódico general de Francia (Journal général de France) publicó dos de sus folletos políticos, tratando uno de ellos de su proyecto de impuesto patriótico que desarrollará más tarde en su famosa Carta al pueblo (Lettre au Peuple). El segundo dibujaba un amplio programa de reformas sociales. Estos escritos fueron seguidos de folletos que dirigía periódicamente a los representantes de las tres primeras legislaturas de la Revolución, a los Clubes patrióticos y a diversas personalidades como Mirabeau, La Fayette y Necker a los que admiraba. Se calcula que fueron cerca de 30 panfletos. Fundó varias Sociedades Fraternas para ambos sexos.

   En 1791 escribió su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que comenzaba con las siguientes palabras: "Hombre, ¿Eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta."

En la línea de Montesquieu, defendió la separación de poderes. Apoyó en un principio la monarquía constitucional, pero se adhirió rápidamente a la causa republicana y se opuso a la condena a muerte de Luis XVI en 1793. Tomó partido por los Girondinos y advirtió sobre los riesgos de dictadura criticando duramente la política de Robespierre y Marat. Denunció también la creación del Comité de Salvación Pública. Su defensa de los Girondinos, después de que estos fueran eliminados de la escena política en junio de 1793, le valió ser detenida en agosto de 1793 bajo la acusación de ser la autora de un panfleto a favor de estos. Enferma por culpa de una herida que se había infectado, fue transferida a una enfermería carcelaria. Para que su detención le fuera más soportable, empeñó sus joyas en el Monte de Piedad consiguiendo así que se la trasladara a una pensión burguesa donde se recluía a los detenidos enfermos de la alta sociedad. Olympe de Gouges reclamó sin descanso que se la juzgara para poder defenderse de las acusaciones que pesaban sobre ella, y evitar así el expeditivo tribunal revolucionario. Con este fin, compuso dos panfletos que logró sacar de su lugar de reclusión y que tuvieron una amplia difusión, "Olympe de Gouges en el Tribunal revolucionario" y "Una patriota perseguida". Fueron sus últimos textos.

El 2 de noviembre de 1793, 48 horas después de que fueran ejecutados sus amigos girondinos, Olympe fue llevada ante el tribunal revolucionario sin poder disponer de abogado. Se defendió con valor e inteligencia en un juicio sumario que la condenó a muerte por haber defendido un estado federado, de acuerdo con los principios girondinos. Fue guillotinada al día siguiente, el 3 de noviembre de 1793.

Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico. Olympe de Gouges escribió: "Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna."

Se dirigió a la reina María Antonieta para que protegiera "su sexo", que decía desgraciado, y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, calcada sobre la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en la cual afirmaba la igualdad de los derechos de ambos sexos.

Asimismo realizó planteamientos sobre la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio, la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y militó por el reconocimiento paterno de los niños nacidos fuera de matrimonio.

Fue también una precursora de la protección de la infancia y a los desfavorecidos, al concebir en grandes líneas, un sistema de protección materno-infantil (creación de maternidades) y recomendar la creación de talleres nacionales para los parados y de hogares para mendigos.

Artículos de la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana

I - La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales solo pueden estar fundadas en la utilidad común.

II - El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

III - El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.

IV - La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer solo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

V - Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

VI - La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

VII - Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

VIII - La Ley solo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

IX - Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.

X - Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

XI - La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

XII - La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

XIII - Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

XIV - Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no solo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.

XV - La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.

XVI - Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.

XVII - Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.

En vida, Olympe de Gouges tuvo que enfrentarse con la misoginia habitual de la época, y fue desacreditada por la incomprensión de sus ideas por parte de muchos de sus contemporáneos. Su obra cayó en el olvido, mientras el desconocimiento y mala interpretación de sus escritos contribuyó a convertirla en objeto de desprecio y burla a lo largo del siglo XIX, donde gran parte de la intelectualidad francesa rechazaba frontalmente la idea de que una mujer hubiera sido ideóloga revolucionaria. Se dijo de Olympe de Gouges que apenas sabía leer y escribir, se sospechó de la autoría de sus obras y se dudó de su capacidad intelectual hasta llegar a cuestionar sus facultades mentales.

   Hubo que esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, para que Olympe de Gouges saliera del terreno de la caricatura y la anécdota pseudo histórica, y se convirtiera en una de las grandes figuras humanistas de Francia al final del siglo XVIII. Fue objeto de estudio en Estados Unidos, Alemania y Japón. En Francia, después de la publicación en 1981 de su biografía por Olivier Blanc, que investigó su vida a partir de documentos originales de la época, los actos del bicentenario de la Revolución francesa en 1989 rindieron homenaje a la obra de Olympe de Gouges. Desde entonces, se han representado varias de sus obras de teatro y sus escritos fueron reeditados.

martes, 4 de agosto de 2020

13. Rosario Cepeda, algo más que una niña prodigio

Empiezo por reconocer que con Rosario Cepeda no soy imparcial. Escribí este texto hace ya años, cuando todavía no podía imaginar que alguna vez existiría este blog. Desde entonces, he repetido este texto en todos los blogs que he tenido y pienso que sería injusto permitir que volviera a sumirse en el olvido. Porque incluso para muchos gaditanos es una gran desconocida (1) y su nombre sólo les suena por una calle del casco antiguo. Opino que su cuidad natal no se ha portado bien con ella: No existe ningún colegio con su nombre, a pesar de lo mucho que hizo por las maestras y la educación de las niñas, como veremos. En internet tampoco se prodiga la información sobre ella. Hay poco escrito sobre ella. Y mal, con errores y grandes omisiones. Para conocer bien al personaje recomiendo el libro de Isabel Azcárate.

Por ello, algunas personas que lean esto reconocerán estas palabras por segunda o tercera vez. A riesgo de resultar pesada y repetitiva, regreso a ella porque se lo merece de sobra, y que me perdonen los que hayan leído ya el texto.

Rosario Cepeda nació en 1756. Era hija de Francisco Cepeda, caballero de la Orden de Calatrava, Regidor Perpetuo de la ciudad, alguacil mayor de la Inquisición y de su segunda esposa, Isabel Mayo.

Rosario era, por tanto, una privilegiada pues aunque su padre no tenía título de nobleza era de posición más que acomodada y pertenecía a esa casta que por herencia ostentaba el poder en una ciudad que por entonces era culta, cosmopolita y el centro del comercio con América. Lo natural en una mujer nacida en una familia como la suya era que se hubiera casado con algún miembro de otra de las familias principales de la ciudad y hubiera llevado una vida tranquila y confortable, auxiliada por un buen número de criados, poseyendo esclavos, carruajes, varias casas, alguna finca en el campo y toda clase de comodidades.

Pero sus padres debieron ver algo diferente en ella. En lugar de limitar su educación al baile, la música, algunas labores y a saber manejar una tropa de servidores, le pusieron un preceptor, Juan Antonio González de Cañaveras. En poco más de un año los avances de la niña fueron tan extraordinarios que se quiso dejar constancia pública de su excelencia haciendo que un equipo de expertos en diferentes materias la examinara públicamente para mayor honra de Mª del Rosario y ejemplo para la juventud … para que inflamados los espíritus de nuestras jóvenes se estimulen a su imitación, huyendo de la ociosidad, amando la instrucción y el estudio, para esplendor de la patria y digno esmalte de la sociedad (2).

Folleto sobre el examen realizado por
Rosario Cepeda, inserto en las Actas Capitulares,
Archivo Municipal de Cádiz
   
En septiembre de 1768, todavía con 12 años de edad, Rosario fue sometida a un examen público de nueve horas de duración, repartidas en tres días, ante un auditorio de más de trescientas personas. Conocemos con detalle el desarrollo de la prueba porque el Ayuntamiento, temeroso de que con el tiempo se olvidara esta hazaña, decidió publicar un folleto de veinte páginas donde se relató todo al detalle. Un ejemplar de dicho folleto se insertó en las Actas Capitulares, donde yo lo vi por primera vez.

Intervino la niña en primer lugar, exaltando la misión de la madre y su necesidad de estar instruida para poder cumplir con su misión de educadora, atreviéndose a denunciar el hecho de verse reducidas frecuentemente las mujeres a sólo las tareas domésticas, y a otras tareas y ocupaciones “impropias de un alma racional”. Cuando terminó su discurso comenzó propiamente el examen, que constó de las siguientes pruebas:

– Fray Tomás de Aquino, carmelita descalzo, la interrogó sobre Historia Sagrada, respondiendo a todas las preguntas sin ningún error. Juan de Tamariz, alcalde mayor de la ciudad, la examinó de Gramática. A continuación, fray Pedro Rodríguez de Mohedano, autor de la Historia Literaria de España la examinó sobre los puntos más difíciles de la ortografía de la lengua castellana. El famoso cartógrafo Vicente Tofiño (3) la examinó de Geometría. Para terminar la primera sesión de tres horas, Juan Lombardón, Ayudante General Mayor de la Armada y profesor de la Escuela de Guardias Marinas de Cádiz, la interrogó sobre la esfera terrestre y el atlas le hizo señalar los accidentes de la tierra y sus divisiones en imperios, monarquías, etc. Sus respuestas fueron tan exactas que el público interrumpió numerosas veces con aplausos.

– El segundo día comenzó Rosario dirigiendo a los asistentes un discurso en francés. Después la interrogó en esta lengua José Carbonell, Bibliotecario y profesor Idiomas en la Real Academia de Caballeros Guardias Marinas (4), quien le hizo traducir unos textos de las obras de Bossuet y Fenelón. También hizo un dictado en esta lengua que ejecutó con toda perfección. Vicente Tofiño le preguntó sobre las causas de los eclipses, sobre las medidas que usaban los antiguos y las que se usaban en ese momento, sobre los movimientos de los astros y diferencias entre los sistemas de Ptolomeo, Ticho Brahe y Copérnico. Para terminar la segunda sesión, Juan Lombardón le preguntó sobre temas de cronología.

– La tercera sesión empezó con un discurso de Rosario en latín, exaltando el beneficio de una buena educación, ponderando su deseo de conseguirla y su gran amor al estudio. A continuación fue examinada de Gramática Latina por Fray José de San Andrés, Definidor General de los Mercedarios Descalzos. Se le hizo escribir en este idioma por el mismo método que en el examen de francés y traducir al castellano cinco fábulas de Esopo. Se examinó a continuación de Heráldica y Geografía Humana, y para terminar recitó en griego una oda de Anacreonte. Agotadas las tres horas de la tercera sesión, no dio tiempo a ser examinada de italiano y aritmética, lo que también estaba previsto.

El entusiasmo que levantó la demostración de la niña fue tal que unos días después el Ayuntamiento reunió a los Capitulares y acordaron premiar a Rosario ya que, según el procurador mayor, era sentir de todos los concurrentes al acto que no se había dado ejemplo similar en toda Europa. Decidieron por unanimidad que dos regidores pasaran a cumplimentarla en nombre del Ayuntamiento y notificarle que, en premio a sus reconocidos méritos, la ciudad la elevaba a la alta dignidad cívica de Regidora Honoraria de la ciudad de Cádiz con sueldo igual al que obtenían los caballeros capitulares, y de forma vitalicia. Seis meses después, un Despacho Real sancionaba el acuerdo tomado por el cabildo de Cádiz, honrando a Rosario Cepeda Mayo con la dignidad de “Regidora Honoraria de la ciudad de Cádiz” y con una pensión vitalicia de 550 reales de vellón.

Continuó Rosario su vida familiar y no tenemos noticias de ella hasta que en 1774, a los 18 años, se casa con el teniente coronel Pedro Fernández de Gorostiza, viudo de 41 años. Después del nacimiento de su primogénito en 1777 se traslada a Madrid, donde en seguida cobra fama de ser una de las mujeres más cultas de España. Su prestigio hizo que fuera seleccionada por Carlos III para dar inicio a la Junta de Damas, la cual, anexa a la Sociedad Económica Matritense, prestó importantes servicios en el campo de la beneficencia, la educación y la industria. Hubo sus más y sus menos sobre la admisión de mujeres en la Sociedad Económica Matritense, representando Cabarrús y Jovellanos las posturas en contra y a favor sobre dicha admisión. Finalmente, como se ha dicho, Rosario y otras trece señoras más, de probado prestigio y cultura, fueron admitidas en 1787, formando la Junta de Damas de la Sociedad Económica Matritense. En un primer momento Rosario se ocupó de asuntos relacionados con la educación, sobre todo en el campo de la formación profesional de las mujeres de clases humildes. La Junta de Damas se hizo cargo de cuatro escuelas y fijó las normas. Abrió la profesión de maestras a todas las mujeres, independientemente de su estado civil, pues hasta entonces debían ser viudas; fijó para ellas una asignación económica digna y estableció que para obtener el puesto de maestras debían pasar por un examen-oposición, convocado públicamente, exámenes de los que fue hecha responsable Rosario Cepeda.

Al poco tiempo tuvo Rosario que marchar a México, al ser nombrado su marido gobernador de Veracruz en 1789. Partieron del puerto de Cádiz e iba Rosario embarazada de su tercer hijo, que nació a los dos meses de llegar la familia a América. Permanecieron allí cinco años, hasta el fallecimiento del marido en 1794. Rosario volvió a España con sus tres hijos y se estableció de nuevo en Madrid, regresando a su participación en la Junta de Damas. Es entonces cuando desarrolla más actividad, pues además de ostentar varios cargos directivos, al tema de la educación suma su trabajo en pro de las mujeres que sufrían los duros efectos de la marginación social. A su actividad en las escuelas une el trabajo en las cárceles de mujeres y la casa de niños expósitos.

Mujeres en la cárcel. Obra de Eugenio Lucas en el
Museo del Prado

Ya podemos imaginar cómo eran las cárceles de mujeres, de las que había en Madrid tres. Entre la suciedad se hacinaban, mezcladas, culpables de crímenes, prostitutas (muchas de ellas con enfermedades venéreas) y mujeres que simplemente se habían visto en el trance de mendigar. Las condiciones miserables en que se debatían las reclusas en aquella prisión hacía que muchas de ellas envejecieran y murieran antes incluso de que se celebrara el juicio. Con diferencia era el sector más abandonado de la beneficencia y el mayor foco de marginación, quitando algo de brillo a esa imagen de la España Ilustrada que nos presentan para esa época. En aquellas cárceles malolientes Rosario y la condesa de Montijo se emplearon a fondo, enseñando a los hombres el camino a seguir en ayuda de los presos. Por ello han sido calificadas como las precursoras de Concepción Arenal. . La condesa de Montijo creó una asociación que se ocupara de enseñar a aquellas presas oficios que les permitieran conseguir pequeños ingresos y prepararlas para afrontar el momento de volver a pisar la calle, buscar trabajo y poder vivir dignamente. De este modo nació la Asociación de Presas de La Galera y constituyó una novedad sin precedentes en toda España.

La condesa de Montijo. Obra de
autor desconocido en colección particular

Las casas de niños expósitos presentaban una situación aún más terrible. La tasa de mortalidad era del 80-90% debido al hambre, las enfermedades y la suciedad. Hasta que la condesa de Montijo propuso que la Junta de Damas se hiciera cargo de la Casa de Expósitos de Madrid, lo que consiguieron después de dos años de lucha. Rosario Cepeda, por entonces vicepresidenta de la Junta de Damas, tuvo un papel fundamental en la reforma de la institución, logrando en poco tiempo reducir la mortalidad del 96 al 4%, cosa que admiró a todo el mundo. El Manual de Organización que redactó Rosario fue el modelo a seguir por estas instituciones durante mucho tiempo.

Continuó también ocupándose de las escuelas, haciendo hincapié en que a las mujeres humildes, además de un oficio, se les diera enseñanza de tipo intelectual, justificándolo con el aumento de la autoestima de las interesadas, la disminución del peligro de que se lanzaran a matrimonios no deseados por la simple necesidad de sobrevivir, y el hecho de que estarían en mejores condiciones para educar a sus hijos. Todo esto dejó por escrito multitud de veces con ocasión de presentar peticiones, informes o memorias. Consta. No es fantasía ni exageración. Hace más de 200 años había en España mujeres con esa forma de pensar, dispuestas a renunciar a su vida cómoda y ociosa sin ninguna remuneración ni compensación por ello.

En 1805 la condesa de Montijo, de la que Jovellanos dijo que era la mejor mujer que había conocido en España, es desterrada de la corte por Godoy (5), por cuestiones políticas. Y en esos momentos tan difíciles Rosario tiene que hacerse cargo de la secretaría de la Junta de Damas. Tres años después, en 1808, con la invasión napoleónica, Rosario Cepeda renuncia a su cargo y desaparece de la vida pública. Desde su casa pudo presenciar todos los sucesos de aquellos días. Además, sufría porque sus tres hijos estaban divididos por sus ideas políticas. Finalmente, el despreciable Fernando VII trató por igual a los que lo apoyaban y a los que lo combatían, y los tres hijos de Rosario terminaron exiliados en Francia. Cuando ella murió, en 1815, ninguno de ellos pudo estar a su lado.

La honradez de Rosario y su marido, que no se aprovecharon de sus cargos para enriquecerse, y la dedicación desinteresada de ella durante tantos años a la defensa de los derechos de los marginados sociales tuvo como resultado que la familia viviera siempre de forma modesta y sin excesos. Su marido no dejó al morir herencia alguna (y había sido gobernador de Veracruz durante cinco años, igualito que los políticos actuales) y ella no pudo dejar a sus hijos ninguna fortuna.

Por supuesto, Rosario Cepeda no aparece en ningún santoral feminista, ni falta que le hace. Sólo desearía, por un elemental sentido de la justicia,  que en su ciudad natal algún centro educativo llevara su nombre. Fue una mujer excepcionalmente culta para la época en la que vivió y desinteresadamente  entregada a los más desfavorecidos, adelantada a su tiempo en muchas cosas.

Escribió el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres, Memoria sobre las casas de Expósitos, y el Elogio de la Reyna. Destaca su obra Las mujeres vindicadas de las calumnias de los hombres, que escribió junto con Juan Bautista Cubié, ensayista, bibliotecario, escritor y periodista de la segunda mitad del siglo XVIII.

Que Cádiz da mujeres de bandera. Y punto.

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(1) Solamente existe, que yo conozca, una publicación sobre ella. Es una pequeña biografía escrita por Isabel Azcárate, titulada “Una niña regidora honoraria de la ciudad de Cádiz”. Fue publicada por Quorum Editores en Cádiz en el año 2000. De este libro he tomado algunos datos datos, aunque los he redactado a mi modo. La mayor parte de lo que sé sobre Rosario Cepeda procede directamente de la documentación, cuando investigaba para una tesis doctoral sobre los regidores perpetuos de Cádiz, frustrada por una grave enfermedad.


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(2) Los textos en cursiva están tomados de las Actas Capitulares.

(3) Gaditano, director de la Real Academia de Caballeros Guardias Marinas, cuyo Atlas Marítimo de España es la obra cumbre de la cartografía de su época.

(4) Dominaba francés, inglés, italiano, árabe, latín, griego y hebreo. Buen matemático y humanista.

(5) Godoy la odiaba de tal forma que consiguió que fuera juzgada por la inquisición. A causa del destierro la condesa de Montijo murió en 1808 en Logroño. Sus hijos también fueron desterrados.