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lunes, 24 de enero de 2022

66. Barbara Strozzi, la gran dama de la cantata barroca

 


Barbara Strozzi, también conocida como  Barbara Valle nació en Venecia el 6 de agosto de 1619, hija de Isabella Garzoni, más conocida como «La Greghetta», y de padre desconocido.​ Fue bautizada en la iglesia de Santa Sofía en el barrio Cannaregio de Venecia. Aunque el certificado de nacimiento de Barbara no proporciona información sobre la identidad de su padre, se supone que su padre biológico pudo haber sido Giulio Strozzi, poeta y libretista, una figura muy influyente en la Venecia del siglo XVII. Poco se sabe sobre la madre de Barbara, pero los historiadores sospechan que Isabella era una sirvienta de Giulio, ya que tanto Barbara como Isabella vivían en la casa de Giulio y estaban incluidas en su testamento. Aunque Barbara era una hija ilegítima, su padre Giulio se refirió a ella como su «hija adoptiva» y fue fundamental para ayudarla a establecer su carrera como música más adelante en su vida.

Relatos más detallados de la vida de Barbara se refieren al final de su infancia y adolescencia. A lo largo de su infancia, Venecia había sufrido plagas que habían matado a gran parte de su población. Sin embargo, ella sobrevivió junto con su madre y alcanzó la edad de 12 años con la primera Festa della Salute en 1631. En ese momento, había comenzado a desarrollarse como música y comenzó a demostrar un talento vocal virtuoso. Paralelamente, desarrolló la capacidad de comenzar a acompañarse a sí misma con el laúd o la tiorba. En su libro Sounds and Sweet Airs, la historiadora Anna Beer afirma que los dones musicales de Strozzi se hicieron más evidentes en el momento de su adolescencia temprana, lo que llevó a Giulio a organizar lecciones de composición para ella con uno de los principales compositores de la época, Francesco Cavalli.

A la edad de quince años, fue descrita como «la virtuosissima cantatrice di Giulio Strozzi» (la cantante extremadamente virtuosa de Giulio Strozzi).​ Alrededor del decimosexto cumpleaños de Barbara, Giulio comenzó a dar a conocer activamente su talento musical, asegurándose de dedicarle obras. Posteriormente, Giulio estableció la Accademia degli Unisoni, una subsidiaria de la Accademia degli Incogniti, que también dio la bienvenida a los músicos al círculo social privilegiado.​ La Accademia degli Unisoni, que operaba desde la casa de Strozzi, se convirtió en el principal espacio de actuación para la joven Barbara, asegurando sus oportunidades de actuar como cantante, así como actuaciones semipúblicas de sus propias obras. En 1637, a la edad de 18 años, Barbara tomó el apellido de su padre, Strozzi, y lo mantuvo hasta su muerte.

Al final de su adolescencia, Strozzi había comenzado a ganar reputación por su canto. En 1635 y 1636, Nicole Fontei publicó dos volúmenes de canciones, llamados Bizzarrie poetiche (Rarezas poéticas), llenos de elogios por la capacidad de canto de Strozzi.​ La experiencia de interpretación que tuvo en Unisoni la dotó de la pericia vocal que también se manifestó en sus publicaciones posteriores, lo que significa su talento compositivo.

Como joven música, buscó patrocinio, pero no siempre tuvo éxito. Su opus 2, dedicada a Fernando III de Habsburgo y Leonor de Mantua con motivo de su matrimonio, pasó desapercibida. Otros dedicatarios notables incluyen a Ana de Médicis, la archiduquesa de Austria, Nicolò Sagredo, más tarde dux de Venecia, a quien dedicó su opus 7, y Sofía, duquesa de Brunswick y Lüneburg. También se supone que compuso varias canciones para el duque de Mantua en 1665, un año después de sus últimas obras publicadas conocidas.

Poco se sabe de la vida de Strozzi durante la década de 1640. Sin embargo, se supone que era la concubina de un noble veneciano, Giovanni Paolo Vidman. Éste era un mecenas de las artes y era socio de Giulio Strozzi.​ Aunque, por lo tanto, Barbara nunca se casó con este hombre (ni con ningún otro), esta relación dio lugar a al menos tres, posiblemente cuatro, hijos. Vidman era el padre de su hijo Giulio, luego tuvo dos hijos más, Isabella en 1642 y Laura en 1644, y posiblemente un cuarto, Massimo. No obstante, sus dos hijas se unieron a un convento y uno de sus hijos se convirtió en monje.​ Una carta escrita después de la muerte de Strozzi informa que «fue violada por el conde Vidman, un noble veneciano. Tenía un hijo que también [es decir, como su padre] lleva el nombre de Giulio Strozzi». Se ha sugerido que la acusación de violación pudo haber sido una historia que circuló para proteger la reputación de Strozzi, ya que tuvo hijos fuera del matrimonio. Sin embargo, hay evidencias que sugieren que fue obligada a mantener esa relación.

Durante este tiempo, hubo tratos financieros entre Strozzi y Vidman. Se cree que otorgó un préstamo que tendría que reembolsarse después de la muerte de Vidman. El interés cercano al 10% podría haber sido una forma de asegurar algún apoyo para Strozzi y sus hijos después de la muerte de Vidman.

Barbara Strozzi murió en Padua el 11 de noviembre de 1677, a la edad de 58 años. Se cree que fue enterrada en la iglesia de los Eremitas. No dejó testamento cuando murió, por lo que, a su muerte, su hijo Giulio Pietro reclamó su herencia en su totalidad.​

Se decía que  Barbara Strozzi fue «el compositor más prolífico, incluyendo a  hombres y mujeres, de música vocal secular impresa en Venecia a mediados del siglo XVII». Su producción también es única en el sentido de que sólo contiene música vocal secular, con la excepción de un volumen de canciones sacras.​ Fue reconocida por su habilidad poética así como por su talento compositivo. Sus letras eran a menudo poéticas y bien articuladas. La gran mayoría de sus obras impresas fueron cantatas para soprano solista y bajo continuo, por lo que es posible que fueran escritas para ser interpretadas por ella misma. Aunque también publicó obras para otras voces.​ Su música está profundamente arraigada en la tradición cuyo principal ejemplo es la obra de Claudio Monteverdi. La música de Strozzi evoca el espíritu de Cavalli, heredero de Monteverdi. Sin embargo, sus obras presentan mayor énfasis lírico, basados posiblemente en la extensión de su propia voz, y más dependiente del puro sonido vocal. Muchas de las letras de sus primeras piezas fueron escritas por su padre, Giulio. Posteriormente utilizó textos escritos por colegas de su padre y, sobre todo, Strozzi probablemente escribió la mayoría de sus propios textos. 

Se conservan siete volúmenes impresos de sus composiciones. Asimismo, muchas más obras inéditas se encuentran actualmente en colecciones en Italia, Alemania e Inglaterra en forma de manuscrito.

trozzi escribió arias, cantatas dramáticas, madrigales y dúos. Entre 1644 y 1664, publicó ocho libros de música, incluyendo más cantatas que cualquier otro compositor del siglo XVII. La cantata centró su interés, a pesar de que en la primera mitad del siglo XVII estaba siendo desplazada en el gusto popular por la naciente ópera. No sería hasta mucho más tarde en que alcanzaría todo su esplendor como género.

Si queréis oír cómo sonaba una de las composiciones de Barbara, os dejo un vídeo de 4 minutos. L'Ensemble Artaserse (Yoko Nakamura, clavecin - Christine Plubeau, viole de gambe - Angelique Mauillon, harpe - Marc Wolff, luth) et  Céline Scheen (soprano) interprètent  Che si può fare op. 8 de Barbara Strozzi.



FUENTES: 

- Wikipedia

- MusicaAntigua.com

- Anna Beer: Armonias y suaves cantos, las mujeres olvidadas de la música clásica. Editorial Acantilado.






miércoles, 22 de septiembre de 2021

62. Francesca Caccini, la primera mujer en componer una ópera

 


El 18 de septiembre de 1.587 nació en Florencia una niña que asombró al gran mundo en su época por su voz, por su talento como tañedora de laúd y por sus dotes como compositora.

Francesca Caccini pertenecía a una familia de músicos. Su padre, Giulio Caccini, era un compositor famoso y popular. Desde muy joven, su padre le enseñó música y composición. Su madre, Lucia Gagnolanti, también era cantante. Su hermana menor, Settimia, también se convirtió en compositora y tenía un hermano mayor, Pompeo, que era cantante y pintor.

Giulio estaba empleado por la familia Médici. Giulio formó con su familia un grupo, llamado Il Concerto Caccini. Tanto Francesca como Settimia eran sopranos.

Existen dos versiones acerca de la primera actuación pública de Francesca como cantante. Por una parte, se suele considerar que su debut se produjo en 1.600. Giulio Caccini fue contratado  para cantar en los festejos con ocasión de la boda de Enrique IV de Francia y María de Medici, celebrada en  1600. Allí cantaron las dos hermanas  en la ópera de su padre Il rapimento di Cefalo, compuesta para la ocasión  probablemente, también lo hicieron en la ópera Eurídice, compuesta por Jacopo Peri. Francesca, que tenía 13 años, cautivó al rey con su voz. El rey le pidió que permaneciera en Francia, pero los Medicis se opusieron y la obligaron a volver a Florencia, junto con el resto de la familia.

Por otra parte, según Liliana Panella, el primer testimonio fundado de la actividad como cantante de Francesca, junto con su hermana Settimia, ocurrió en la corte de los Médici, es 1602: en su diario Cesare Tinghi señaló que el 3 de abril de 1602 en la iglesia de San Nicolás en Pisa, donde la corte se movía todos los años durante la Cuaresma, la música fue dirigida por «Giulio Romano (Giulio Caccini), con la esposa (su segunda esposa, Margherita) y las dos hijas cantando bien».

En cualquier caso, Francesca Caccini, después de su debut en Francia continuó cantando con sus padres, su hermanastro Pompeo, su hermana Settimia y posiblemente otros alumnos de Giulio sin identificar en un conjunto de sus contemporáneos conocido como Le donne di Giulio Romano. Más adelante, formó grupo con su hermana Settimia y el ejecutante romano Vittoria Archilei. En esta época recibió en ocasiones el apodo  La Cecchina (pájaro cantor). Después de que la corte la contratara, continuó actuando con el conjunto familiar hasta que el matrimonio de Settimia y el traslado resultante a Mantua causaron su ruptura. Francesca sirvió en la corte de los Médici como profesora, cantante de cámara, instructora de ensayos y compositora de música de cámara y de teatro hasta principios de 1627. En 1614 era la música mejor pagada de la corte (por encima de su padre), en gran parte porque su virtuosismo musical ejemplificaba muy bien una idea de excelencia femenina proyectada por la regente de facto de la Toscana, la gran duquesa Cristina de Lorena.

Francesca atrajo la atención de Claudio Monteverdi (1), impresionado por su canto, así como Pietro Della Valle, que alabó su habilidad vocal y su poesía.​ En 1607 contrajo matrimonio con un miembro del Camerata florentina, Giovanni Battista Signorini, con quien tuvo una hija, Margherita. 

Adquirió  una  enorme fama en todas las ciudades-estado de la actual Italia y junto al libretista Michelangelo Buonaroti (sobrino nieto del artista) escribió música para la Corte de los Médicis, así como el ya citado nuevo género, la ópera, inaugurado por Monteverdi. Se cree que Caccini fue una compositora rápida y prolífica, igual en productividad a sus colegas de la corte Jacopo Peri y Marco da Gagliano. Muy poca de su música sobrevive. Compuso la mayor parte de su música escénica para su interpretación en la corte de los Médici basada en comedias del poeta Miguel Ángel Buonarroti el Joven.  En 1618 publicó una colección de treinta y seis canciones solistas y dúos de soprano/bajo (Il primo libro delle musiche) que es un compendio de estilos contemporáneos. Para la mayoría de estas canciones, Caccini usó su propia poesía.  En 1625, obtuvo uno de sus mayores éxitos con su ópera La liberazione di Ruggiero dall’isola d’Alcina  (la única conservada de sus cinco óperas), compuesta para la visita del príncipe Ladislaus Sigismondo, ópera que fue interpretada asimismo en Varsovia en 1628, siendo esta la primera ópera italiana representada fuera de sus fronteras.

Francesca Caccini escribió parte o toda la música de al menos dieciséis obras puestas en escena. Se cree que se han perdido todas menos  La liberazione di Ruggiero y algunos extractos de La Tancia e Il passatempo publicados en la colección de 1618, Il primo libro delle musiche.

Después de que el primer marido de Caccini falleciera en diciembre de 1626, rápidamente se casó nuevamente en octubre de 1627 con un noble melómano originario de Luca, Tommaso Raffaelli y tuvio un hijo. llamado también Tommaso, en 1628). Su segundo marido murió en 1630,dejando a la joven viuda en una situación bastante acomodada.

 Aunque como esposa de un noble había rechazado al menos una solicitud para actuar (en Parma, en 1628), una vez enviuda por segunda vez, Caccini volvió al servicio de los Médici. Su regreso se retrasó por las plagas de 1630-1633, pero en 1634 Caccini estaba de regreso en Florencia con sus dos hijos y sirvió en la corte como maestra de música de su hija Margherita y de las princesas Médici. Además, componía e interpretaba música de cámara y espectáculos menores para la corte. Caccini dejó el servicio de los Médici el 8 de mayo de 1641. A partir de ese momento, la pista de Francesca desaparece para siempre.


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(1) Claudio Monteverdi, cuyo nombre completo era Claudio Giovanni Antonio Monteverdi (Cremona, bautizado el 15 de mayo de 1567 - Venecia, 29 de noviembre de 1643), fue un compositor, violagambista, cantante, director de coro y sacerdote italiano. Compuso tanto música secular como sacra y marcó la transición entre la tradición polifónica y madrigalista del siglo XVI y el nacimiento del drama lírico y de la ópera en el siglo XVII. Es una figura crucial en la transición entre la música del Renacimiento y del Barroco. Nacido en Cremona, donde realizó sus primeros estudios musicales y composiciones, inició sus estudios de música con Marco Antonio Ingegnieri, maestro de capilla de la Catedral de Cremona, y a los 16 años publicó sus primeras obras. Desarrolló su carrera primero en la corte de Mantua (c. 1590-1613) y luego, hasta su muerte, en la República de Venecia. Sus cartas sobrevivientes dan una idea de la vida de un músico profesional en la Italia de la época, incluidos los problemas de ingresos, patrocinio y políticos. Gran parte de la producción musical, incluidas muchas obras escénicas, se ha perdido. Su música sobreviviente incluye nueve colecciones de madrigales, en los que muestra su dominio de la técnica madrigalista; obras religiosas a gran escala, como su Vísperas de la beata Virgen de 1610, y tres óperas completas. En 1599, se casó con Claudia de Cataneis, que murió en 1607, y en ese mismo año se estrenó La fábula de Orfeo, su primer drama musical, considerado la primera ópera de la historia, tal y como se entiende hoy día.

Nota: No existe ningún retrato seguro de Francesca Caccini. Usualmente se la identifica en las dos pinturas que ilustran este post. La superior es un detalle del cuadro conservado en el Museo Thyssen de Madrid, obra de Jacopo Negretti (Palma el Viejo), donde figura como Retrato de una mujer joven llamada "la bella".  El segundo es una obra de Orazio Gentileschi titulado "Tañedora de laud", de la Galería Nacional de Washington. Se cree un más que probable retrato de Francesca Caccini, famosa por su maestría con este instrumento.






sábado, 18 de septiembre de 2021

61. María Luisa de Borbón, la infanta española que componía sinfonías

En mi propósito de divulgar las historias de mujeres que merecen ser descubiertas, no me duelen prendas en compartir textos escritos por otras personas, con tal de ofrecer personajes interesantes. Asi se ha dado el caso cuando he conocido  la historia y el personaje de María Luisa de Borbón, hija del rey Carlos IV. Como el texto está publicado  un sitio web que permite la republicación, eso hago, ciñéndome a sus condiciones, por otra parte muy sensatas y comprensibles. En un primer momento pensé en enlazarlo y ya está (menos trabajo y menos problemas), pero entonces sólo mis contactos de Facebook se enterarían y en la espesa selva de artículos interesantes que existen en internet quedaría como perdido. Por el contrario, si lo republico, quedará ahi, a disposición de lectores que lleguen a mi blog, aunque sea por azar.   Algún día, tarde o temprano, no estaré en condiciones de seguir con este blog, pero este blog quedará ahí, flotando virtualmente en busca de lectores interesados, al menos mientras Blogger siga existiendo, puesto que no lo eliminaré el blog aunque deje de escribir en él.  Me doy por satisfecha si contribuyo a que otras personas tengan oportunidad de disfrutar de los mismos conocimientos que yo he ido acumulando.

El texto que sigue fue escrito por  Ana Lombardía, Profesora Ayudante Doctora del Área de Música, Universidad de Salamanca, y publicado  con fecha 19 de julio de 2021 en The conversation.


Hace exactamente doscientos años, en 1821, se copiaban sobre papel italiano las sinfonías más antiguas conocidas de una compositora española. Su nombre aparece en los libros de historia política, y su rostro lo habrán visto en La familia de Carlos IV de Goya.

Se trata de María Luisa de Borbón (San Ildefonso, Segovia, 1782 – Roma, 1824), Infanta de España, Reina de Etruria y Duquesa de Lucca.

Gobernó en Florencia, se enfrentó a Napoleón, quien la encerró en un monasterio durante casi dos años, y reivindicó sus derechos dinásticos en unas memorias publicadas en cinco idiomas.

Pero también merece ser recordada en la historia del arte, la de la música e incluso la del feminismo. De hecho, su figura revela el activo papel de las mujeres en la vida cultural de principios del siglo XIX. Durante los 20 años que residió en Italia, fundó dos centros de enseñanza femenina y patrocinó a numerosos artistas, incluidas mujeres que, como ella, se adentraron en terrenos dominados por figuras masculinas.


La familia de Carlos IV (Francisco de Goya, ca. 1800). A la derecha, la infanta doña María Luisa, con su hijo Carlos Luis en brazos, y su esposo, el príncipe Luis de Parma. (Foto Wikipedia)

Música en familia

María Luisa de Borbón se formó en una corte marcadamente melómana, la de sus padres Carlos IV y María Luisa de Parma, aficionados respectivamente al violín y al canto.

La infanta estudió canto y piano con los mejores maestros, como Francesco Federici, y participaba activamente en las frecuentes veladas de música de cámara, junto a familiares y amigos. Entre ellos estaba su primo Luis de Parma, llegado a la corte española con la misión de elegir esposa. Pronto se decantó por María Luisa, con quien compartía una intensa pasión por la música. Juntos cantaban, tocaban el teclado a cuatro manos y coleccionaban partituras del repertorio más moderno, internacional y variado del momento.


María Luisa de Borbón, Reina de Etruria (Vincenzo Camuccini, 1817). La protagonista sostiene una partitura instrumental.  Galleria d'arte moderna di Firenze. (Foto Wikipedia)

Reina en Florencia

En 1801, Luis fue coronado Rey de Etruria, estado satélite de la Francia napoleónica establecido sobre Toscana. Se trasladaron con todas sus partituras al Palacio Pitti de Florencia. Encargaron nuevas decoraciones a artistas de renombre, como el escultor Antonio Canòva, y adquirieron los últimos modelos de fortepianos (antecesores del piano actual). Pero Luis, que padecía de epilepsia, falleció sólo dos años después, dejando a María Luisa viuda a los 20 años, con dos hijos pequeños y la responsabilidad de gobernar como Regente.

Mecenazgo feminista

Durante sus etapas como Reina de Etruria y Duquesa de Lucca, María Luisa ejerció un intenso mecenazgo de las artes, patrocinando a arquitectos, escultores, pintores y compositores cuyos nombres han pasado a la historia.

Destacan el mencionado Canòva o el propio Gioachino Rossini, a quien encargó una ópera que nunca llegó a completar.

Pero esta infanta también apoyó la carrera de artistas cuyos nombres han permanecido en la sombra por el hecho de ser mujeres, como la pintora Matilde Malenchini, la poetisa y bailarina Teresa Bandettini o la compositora Anna Marchi (hasta ahora desconocida).

Partituras que pertenecieron a la Reina de Etruria y su hija Luisa Carlota de Borbón. Estas partituras están decoradas con cintas de raso y motivos que imitan bordados, una estética típicamente femenina. Biblioteca Palatina de Parma, Fondo Borbone. (Foto de la autora)

Melómana y compositora

María Luisa de Borbón prestó especial atención a la música, ejerciendo no sólo de mecenas y coleccionista, sino también de intérprete y compositora. Reunió una colección de más de 2 000 partituras, tocaba el teclado prácticamente a diario y organizaba reuniones musicales con otras damas aficionadas, entre ellas su hija Luisa Carlota.

Significativamente, al ser nombrada Duquesa de Lucca en 1817, María Luisa se hizo retratar por el pintor de moda, Vincenzo Camuccini, con una partitura de música instrumental. Esta era considerada mucho más intelectual y compleja que la música para canto y piano, propia de la educación femenina de la época. Y es que ella misma compuso nada menos que cuatro “sinfonías” u oberturas para orquesta completa, con una plantilla de hasta veinte instrumentos.

Estas obras (las únicas conocidas de la infanta) son de las más tempranas entre los compositores españoles en imitar el estilo de Rossini, aunque sin renunciar a sonoridades típicamente españolas, como el esquema musical del fandango.


Portada de la Sinfonía a piena orchestra (María Luisa de Borbón – Reina de Etruria) Biblioteca Palatina de Parma, Fondo Borbone. (Foto de la autora)

Veladas musicales

La colección musical de la infanta, conservada en la Biblioteca Palatina de Parma, brinda una oportunidad única para reconstruir las veladas de música de cámara que compartían las mujeres de la época. Su mentalidad e intereses, reflejados por los textos líricos, podrían sorprender al oyente actual. Por ejemplo, la letra anónima de “Aquel que gime y suspira”, con música de Andrés Rosquellas, gira en torno a la libertad femenina en materia amorosa, repitiendo irónicamente los versos “entre amar y aborrecer/ prefiero mi libertad”.

Esta fue una de las canciones seleccionadas para el concierto-conferencia “Son regina e sono amante”, creado para la Real Academia de España en Roma en 2017. Toma su título de un aria dedicada a la infanta sobre el tema de Dido de Cartago, heroína femenina que, como ella, gobernó en solitario y defendió su autonomía. El espectáculo atrajo la atención de patrocinadores internacionales, generando una serie de siete conciertos en escenarios privilegiados, como Villa Adriana en Tivoli o el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso.


Página de la Sinfonía a piena orchestra (María Luisa de Borbón – Reina de Etruria) Biblioteca Palatina de Parma, Fondo Borbone. (Foto de la autora)


Sinfonías en femenino

Por supuesto, la recuperación práctica de esta colección musical también ha incluido las sinfonías de la propia infanta. Ha sido necesario realizar su edición crítica, es decir, una especie de restauración de las partituras a partir de manuscritos plagados de errores y omisiones.

Esta edición (que publicará próximamente el Instituto Complutense de Ciencias Musicales) permite a los músicos actuales interpretar esta música olvidada por primera vez en tiempos modernos. Por ejemplo, la Sinfonía 1 fue estrenada en el bicentenario del Museo Nacional del Prado por la orquesta historicista La Tempestad, dirigida por una mujer (Silvia Márquez).

El pasado 24 de julio, los mismos intérpretes tenían previsto  estrenar la Sinfonía 2 y la Sinfonía 3 de la Reina de Etruria, celebrando los 200 años de su composición. Será en el concierto “Sinfonía en femenino”, patrocinado por Patrimonio Nacional, en un lugar muy simbólico en relación con la familia real: el Monasterio de El Escorial, precisamente el lugar donde María Luisa de Borbón descansa para siempre.



jueves, 7 de enero de 2021

24. Fanny Mendelssohn, la compositora silenciada en favor de su famoso hermano


 

Fanny Mendelssohn nace en Hamburgo el 14 de noviembre de 1.805 en el seno de una destacada familia judía que más tarde se convertiría al protestantismo, adoptando el apellido Mendelssohn-Bartholdy. Nieta del filósofo Moses Mendelssohn, su padre, Abraham Mendelssohn Bartholdy, era banquero y filántropo berlinés. La mayor de cuatro hermanos, todos gozaron de una excelente educación, Paul, Felix Mendelssohn, Rebecca y ella misma,​ en una época en que se consideraba normal que las niñas no estudiaran más que lectura, escritura, y las llamadas "artes de adorno", pues su destino "natural" era casarse y criar hijos.

Fanny recibió la misma educación musical privilegiada que su hermano Félix. Sin embargo, su padre, el hijo del filósofo Moses Menselssohn, apoyó la carrera de su hijo varón y prohibió a su hija que se dedicara profesionalmente a la música".

Varias cartas y testimonios de la propia Fanny dan cuenta de cómo su hermano crecía profesionalmente mientras ella se veía obligada a enfocar su carrera a géneros de cámara que pudiese estrenar en la intimidad de su salón. Sus primeros lieder fueron publicados bajo el nombre de F. Mendelssohn. Años más tarde, el mismo Félix reconoció que estos habían sido compuestos por su hermana y no por él. Tuvo que morir su padre para que Fanny alcanzara la libertad para impulsar su carrera artística. Su hermano se siguió oponiendo a que publicara con su propia identidad, pero esta vez Fanny se mantuvo firme. Finalmente, Fanny murió prematuramente a los 42 años, antes de obtener el reconocimiento que merecía. A la muerte de Fanny, Félix recapacitó y publicó algunas de sus obras, aunque la siguió tan rápido a la tumba (murió en noviembre de 1847, seis meses después que Fanny) que poco le dio tiempo a hacer por la divulgación de su música". Fanny no solo componía, sino que era mejor pianista que su hermano. Fanny debutó en público en 1838, interpretando el Concierto N.º. 1 para piano de su hermano. 

En los últimos años, su música se ha convertido en parte del repertorio habitual gracias a numerosas interpretaciones y grabaciones.