martes, 9 de agosto de 2022

69. Luisa de Medrano, una intelectual en la Castilla de Isabel la Católica

 

Si Google le le dedica hoy su     Doodle  a  Luisa de Medrano por el aniversario de su nacimiento este blog no pude por menos que recordarla con algunos datos. Es difícil encontrar datos sobre ella, ya que  toda su obra y toda mención de su existencia parece haber sido ordenada eliminar por Carlos I (¿una especie de damnatio memoriae por ser de la misma familia que uno de los líderes de los Comuneros, Juan Bravo? ). Hay escrita sobre ella una novela de ficción histórica, pero ignoro cuánto hay de ficción, cuanto de historia y cuanto de novela hay en ella  Por eso no tengo más que el texto de la Wikipedia, que curiosamente recoge la anécdota de que cuando se inauguró en Salamanca un instituto con su nombre, ninguna de las autoridades presentes supo explicar quién era ella.

Luisa de Medrano Bravo de Lagunas Cienfuegos, llamada a veces erróneamente Lucía de Medrano (Atienza, Guadalajara, 9 de agosto de 1484-¿1527?),​ fue una poetisa, pensadora española y profesora de la Universidad de Salamanca, que pudo desarrollar una actividad cultural de la que las mujeres estaban excluidas en aquellos tiempos en Europa, debido a que estaba amparada por la reina Isabel I de Castilla. Su obra y toda mención de su existencia parece haber sido mandada eliminar por el rey Carlos I, y solo han subsistido tres fuentes primarias que hacen mención a ella.



Luisa de Medrano nació en Atienza (Guadalajara), localidad soriana hasta la división provincial realizada en 1833. Fue hija de Diego López de Medrano, señor de San Gregorio, y de Magdalena Bravo de Lagunas, del linaje de los Salvadores de Berlanga de Duero. Su abuelo apoyó a la reina Isabel contra Enrique IV, conquistando a traición el inexpugnable castillo de Atienza donde se estableció como alcaide.

Sus padres tuvieron nueve hijos, uno de los cuales, Luis, fue también catedrático y rector de la Universidad de Salamanca.​

Padre y abuelo murieron luchando en Granada. Agradecida, la reina se hizo cargo de su viuda y de la educación de sus hijos. Los primogénitos —conocidos como Bravo de Laguna— fueron heredando el cargo de alcaides de Atienza, mientras que su hija Catalina, tras servir en la corte, se convirtió en una importante mecenas en Atienza; por ejemplo, financió la capilla del convento de San Francisco como panteón familiar. Otra rama de la familia tiene su capilla funeraria en la Colegiata de Berlanga. El comunero Juan Bravo también era de la misma familia, siendo posterior el escudo nobiliario de los Bravo de Laguna en Atienza.

Luisa de Medrano fue contemporánea de otras mujeres cultas como Beatriz Galindo "la Latina" y Beatriz de Bobadilla.

Solo se han encontrado tres fuentes primarias referidas a Luisa de Medrano:

1. La primera es un apunte en el Cronicón de Pedro de Torres, canónigo de Sigüenza que fue después rector de la Universidad de Salamanca, quien la menciona en 1508 impartiendo la cátedra de Cánones en los siguientes términos:

A.D. 1508 die 16 Novembris hora 3 legit filia Medrano in Catedra Canonum.
En el Año del Señor de 1508, día 16 de noviembre, a las 9 horas, leía la hija de Medrano en la Cátedra de Cánones.
Se cree que en 1508 llegó a impartir clases en la Universidad en sustitución de Antonio de Nebrija.

2. La segunda fuente es una larga y elogiosa carta publicada Opus Epistolarum por el erudito italiano Lucio Marineo Sículo (profesor en Salamanca durante doce años), que la conoció en la universidad y dejó escrita en 1514 una muestra de su admiración por la sabiduría de esta mujer, a quien consciente o inconscientemente le cambió el nombre por Lucía.

La fama de tu elocuencia me hizo conocer tu gran saber de estudios antes de haberte visto nunca. Ahora, después de verte, me resulta aún más sabia y más bella de lo que pude imaginar, joven cultísima. Y después de oírte me ha causado gran admiración tu saber y tu ornada oratoria, sobre todo tratándose de una mujer llena de gracia y belleza, y en plena juventud. He aquí a una jovencita de bellísimo rostro que aventaja a todos los españoles en el dominio de la lengua romana. ¡Oh felices padres que engendraron tal hija! Debes mucho, clarísima niña, a Dios omnipotente y bondadoso por tu inteligencia. Mucho debes agradecer a tus padres que no te dedicaron a los oficios comunes entre las mujeres, ni a los trabajos corporales, en sí tan ingratos por su caducidad, sino que a los estudios liberales te consagraron, que son elevados y de eterna duración. Y te deben ellos a ti no poco, que su esperanza y ambición con tu constancia y gran estudio superaste. Te debe España entera mucho, pues con las glorias de tu nombre y de tu erudición la ilustras. Yo también, niña dignísima, te soy deudor de algo que nunca te sabré pagar. Puesto que a las Musas, ni a las Sibilas, no envidio; ni a los Vates, ni a las Pitonisas. Ahora ya me es fácil creer lo que antes dudaba, que fueron muy elocuentes las hijas de Lelio y Hortensio, en Roma; las de Stesícoro, en Sicilia, y otras mujeres más. Ahora es cuando me he convencido de que a las mujeres, Natura no negó ingenio, pues en nuestro tiempo, a través de ti, puede ser comprobado, que en las letras y elocuencia has levantado bien alta la cabeza por encima de los hombres, que eres en España la única niña y tierna joven que trabajas con diligencia y aplicación no la lana sino el libro, no el huso sino la pluma, ni la aguja sino el estilo. Adiós, y si en algo quieres utilizar mis servicios, estoy plenamente a tu disposición. Otra vez adiós, con el ruego de que a través de alguna carta de tu salud y de tu vida me hagas saber. 

 

3. El tercer documento original que menciona a Luisa de Medrano es del mismo Lucio Marineo Sículo. Se titula De Rebus Hispaniae Memorabilibus, también publicado en castellano como De las cosas memorables de España. La mención se encuentra en la parte final de la edición de 1530, de la que se conservan escasísimos ejemplares:

En Salamanca conocimos a Lucía Medrana, doncella eloquentíssima. A la cual oymos no solamente hablando como orador, mas también leyendo y declarando en el estudio de Salamanca libros latinos públicamente.
Este libro se reeditó sin el último capítulo en 1533 y en 1539, tras la muerte de su autor y de la propia Luisa de Medrano, a quien se supone difunta, pues ya no se menciona en el testamento de su madre, dado en Atienza a finales de 1527.

El propio Sículo informaba en la edición de 1533 que se retiró del volumen, por prohibición del rey Carlos I, «la mención de ilustres varones y no pocas mujeres dignas de ser recordadas»:
Subduximus itaque de volumine viros illustres et nonullas etiam mulieres memoratu dignas.5
Este dato indica que la referencia a Luisa de Medrano se borró por orden del emperador Carlos V.

Luisa como la Sibila Samia

 Según Jacinto Chicharro, Luisa de Medrano estaría retratada como Sibila Samia en una de las cuatro tablas de profetas y sibilas de la iglesia de la Trinidad de Atienza atribuidas a Juan Soreda, conservadas en el museo de San Gil de la misma localidad.6

Luisa de Medrano es mencionada en diversas obras a lo largo de los siglos: Gil González Dávila (1650),7​ Nicolás Antonio (París, 1672 - Madrid, 1778), Bernardo Dorado (1776),8​ Diego Clemencín (1821), Manuel Hermenegildo Dávila (1849), Marcelino Menéndez Pelayo (1896),9​ etc.

Dorado, en la obra antes citada, exalta la excelencia de Luisa de Medrano del siguiente modo:

Doña Luisa de Medrano, si no igualó, excedió a la primera, pues no sólo supo con perfección la lengua latina, sino que oró públicamente en esta Universidad en Divinas Letras y Humanas. Así lo afirma Marineo Siculo, quien la oyó, y lo trae entre las cosas memorables que vio en España.8
Su obra poética y filosófica se ha perdido, siendo en la actualidad conocida por los salmantinos por dar nombre al Instituto Lucía de Medrano.1 El olvido en que ha caído esta mujer llega incluso a que, durante la inauguración del actual edificio del Instituto, ninguna de las autoridades presentes supiera explicar quién fue Lucía de Medrano.​

En 1935 la alemana Thérèse Oettel publicó Una catedrática en el siglo de Isabel la Católica: Lucía de Medrano, obra que aún sigue siendo de referencia. En la introducción afirma que recorrió los principales archivos de la Península para recopilar indicios que demostrasen la veracidad de lo que había leído: «que ya en el siglo xvi algunas damas aristocráticas habían tenido cátedras en España; por ejemplo, Lucía (sic) de Medrano, en Salamanca.»

Otros artículos, como el realizado por Carabias Torres a solicitud de Adolfo Domínguez Perrino, defienden que, aunque destacó en el dominio de la lengua latina y conocimientos de la cultura clásica, Luisa de Medrano nunca fue, stricto sensu, catedrática de la Universidad de Salamanca.​

En 2015 se creó el Premio Internacional de Castilla-La Mancha a la Igualdad de Género «Luisa de Medrano», otorgado a Soledad Cazorla, Marcela Lagarde, Miguel Lorente, Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós y, en 2020, a Carlota Bustelo García del Real.

En 2018 la editorial Espasa publicó la novela de ficción histórica La catedrática, de la autora María López Villarquide (A Coruña, 1982), que recrea su biografía a través de los puntos de vista de diferentes personajes contemporáneos a Luisa de Medrano. La novela ha sido traducida por Bao Weixin y publicada en chino en 2022





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