Anna Magdalena Bach, soprano, fue la segunda esposa de Johann Sebastian Bach pero no existen datos suficientes ni acuerdo entre los investigadores sobre hasta donde llegó su colaboración con el maestro.
Casi nada se sabe de sus primeros años. Nació en Zeitz el 22 de septiembre de 1.701. Su padre era Johann Caspar Wilcke, trompetista en la corte de Zeitz. Su madre, Margaretha Elisabeth Liebe, era hija de un organista. Por tanto creció en un ambiente musical, aunque ignoramos qué educación recibió en este sentido, excepto que fue alumna de una conocida cantante de ópera, pues enfocó su actividad musical al canto.
A los 20 años fue contratada como soprano con su padre en algunas ocasiones en la capilla de Zerbst. Y también en la corte de Köthen, donde coincidió con Bach, un viudo de 37 años con siete hijos. Este dato inclina a los investigadores a pensar que su matrimonio fue por amor, ya que no tiene sentido que una veinteañera que ganaba su propio sueldo (200 guldas anuales) se casara por otro motivo con un viudo con abundante familia que tenía edad para ser su padre.
El príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen les dio permiso para casarse en su propio alojamiento; el 3 de diciembre de 1721 se casó con Bach, diecisiete meses después de la muerte de su primera esposa, María Barbara Bach. Tuvieron trece hijos entre 1723 y 1742, de los cuales siete murieron pequeños. Entre los sobrevivientes estaban los compositores Johann Christian Bach y Johann Christoph Friedrich Bach. Residieron en dicho palacio hasta que el príncipe Leopoldo contrajo matrimonio con una princesa de Anhalt-Bernburg a la que Bach consideraba una "amusa" (esto es, "no amante de las artes"), prescindió de la música y de sus intérpretes.
El matrimonio Bach fue uno de los pocos en los cuales ambos cónyuges, marido y mujer, trabajaban en lo que les gustaba y para lo cual estaban dotados, cobraban su propio sueldo y eran reconocidos por lo que valían.
Aunque seguramente fue una buena esposa y madre, los hijos del primer matrimonio no vieron con buenos ojos a la nueva madrastra y seguramente nunca perdonarían esta intrusión en su familia; al final de su vida, ya viuda, consta que la abandonaron a su suerte.
Durante el tiempo de la familia de Bach en Leipzig, Anna Magdalena organizó regulares veladas musicales con toda la familia cantando y tocando con los amigos invitados. La casa de Bach se convirtió en un centro musical en Leipzig.
Anna Magdalena, como entendida en música, le ayudó numerosas veces en la copia de partituras: al final, su caligrafía se parecía tanto a la de su marido que el manuscrito de las seis sonatas y suites para violín fue considerado un autógrafo de Bach durante mucho tiempo; al final, algunas investigaciones caligráficas modernas demostraron que fue copiado por su esposa).
Johann Sebastian Bach murió en julio de 1.750. Como no había hecho testamento, a Anna Magdalena sólo le correspondió la tercera parte de la herencia de su marido. Los ahorros de Bach eran 1.100 táleros, lo que equivalía al sueldo de un año, con el cual tenía que pagar el entierro y sobrevivir como pudiera. Se quedó sola con cinco hijos pequeños: Gottfried Heinrich Bach (1724-1763) que tenía una discapacidad psíquica, Johann Christian Bach (1735-1782), Catharina Dorothea (1708-1777), Johanna Carolina (1737-1781) y Regina Susanna Bach (1742-1809).
El Concejo le concedió la tutela de sus hijos a condición de que no se casase: si así lo hacía, perdería la custodia de estos. Al ver el estado en el que se quedaban la viuda y los hijos, le pagó el dinero que le adeudaba: medio año de salario, 50 táleros; sin embargo, como Bach se había presentado a su puesto (veintisiete años antes) con retraso, se le descontó esta cantidad: al final le quedaron 21 táleros con 10 céntimos.
Una vez fallecido su esposo, el Cantor de la Escuela de Santo Tomás, no tenía ningún sentido que la familia permaneciese en la escuela: como la mudanza era cara (y el Concejo tenía prisa por desalojarlos), generosamente se le concedió una ayuda para trasladarse a otro sitio. Encontró una casita en la Haynstrasse y allí se marchó a vivir con sus cinco hijos.
A Gottfried Heinrich Bach, su hijo discapacitado, se lo llevaron los Altnikol a Naumburg; Carl Phillip Emanuel (hijastro de Ana Magdalena) llevó a Berlín consigo a Johann Christian. Ella se quedó con su hijastra Catharina Dorothea (soltera de cuarenta y dos años), sus hijas Johanna Carolina (de trece) y la pequeña Regina Susanna (de ocho años).
No pudo pagar una lápida ni una cruz aunque encargó para su esposo un ataúd de encina, el mejor regalo que pudo hacerle escatimando dinero de sus exiguos ahorros. Después del entierro, prácticamente se quedó sin recursos: el Concejo, avaro pero generoso, le compró unas partituras de su marido por 40 táleros.
Una vez que se les agotó el exiguo dinero, el Concejo, sabedor de sus problemas económicos, les regaló un par de fanegas de maíz para evitar que pasaran hambre durante un tiempo.
Anna Magdalena recibió bastantes partituras y voces de cantatas de su marido que jamás llegó a vender para poder comer; no ocurrió lo mismo con el resto, la mayor parte del cual lo recibieron en herencia, repartieron y, en ocasiones, malvendieron los hijos mayores de su marido. Aunque seguramente fue una buena esposa y madre, los hijos del primer matrimonio no vieron con buenos ojos a la nueva madrastra y seguramente nunca perdonarían esta intrusión en su familia; al final de su vida, ya viuda, consta que la abandonaron a su suerte. Al final de su vida vivía de las limosnas de sus vecinos.
En el acta de defunción puede leerse: "Mujer pobre de 59 años, Anna Magdalena, nacida Wilkin, viuda de J. S. Bach, Cantor en la Escuela de Santo Tomás en la Haynstrasse, 8"
En 2011, Martin Jarvis, que ejerce la docencia en la Universidad Charles Darwin de Australia) había analizado varios de los manuscritos originales de algunas composiciones de Bach y se dio cuenta que el estilo de caligrafía de Anna Magdalena implicaba que "no era solo una copista". "Su letra carece de la calma y el peso de un simple copista, lo que significa que estaba involucrada en el proceso creativo", señaló Jarvis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario