martes, 17 de agosto de 2021

55. Luisa Ignacia Roldán, escultora de cámara de dos reyes

 


Un matrimonio no deseado por su padre, nobles viviendo por encima de sus posibilidades que menospreciaban a los artistas hasta no pagarles los encargos, un carácter fuerte que le llevó hasta declararse ella misma oficialmente pobre y un talento descomunal para trabajar todo tipo de materiales al hacer esculturas, son algunos de los ingredientes que nos encontramos al repasar la vida de una sevillana que se ganó un puesto entre los hombres de aquella época. Y eso era muy difícil. Sobre todo en unos años sumidos en una crisis hasta el punto que en la misma corte pasaba grandes estrecheces.  En pleno auge del Barroco, se convirtió en la primera  escultora de la corte de España en el reinado de Carlos II de Carlos II y repitió en el cargo con Felipe V, gracias a su trabajo y talento, y se ganó la vida con una profesión con la que pocas mujeres lo habían hecho antes.

Luisa Ignacia Roldán nació en Sevilla en 1652, hija del mejor escultor de la segunda mitad del siglo XVII, Pedro Roldán.

Como es natural, Luisa y sus siete hermanos se puede decir que "echaron los dientes" en el ajetreadísimo taller de su padre. Gubias, buriles, formones, limas, tornos, sierras y demás herramientas de escultura debieron ser sus juguetes, imitar a los maestros y aprendices, sus juegos. Su padre, profesor de dibujo además de famosísimo escultor (1), seguramente dibujaría a veces para entretener a su numerosa prole, con lo que esas inapreciables enseñanzas serían adquiridas por ella casi sin darse cuenta. Su hermana Francisca se decantó por la policromía, mientras que Luisa y María se encaminaron a la escultura. Pero Luisa  destacó rápidamente sobre sus hermanas. Es más que posible que Luisa colaborara en las esculturas de su padre, de forma anónima, claro está. De hecho, parece al menos una vez incluso mejoró una: un San Fernando de Pedro Roldán fue rechazado por los comitentes, que lo consideraron mal proporcionado. Luisa reformó las piernas y la cabeza y la obra fue inmediatamente aceptada.

El caso es que Luisa se enamoró de un aprendiz, Luis Antonio de los Arcos. Se dieron mutuamente palabra de matrimonio. Pero Pedro Roldán se opuso totalmente a la boda, aunque varias de sus hijas (concretamente tres) se casaron con escultores sin que el padre pusiera la menor resistencia. Pensando bien diremos que temía que con un matrimonio se malograra la carrera artística de Luisa, o que deseaba un marido de más altura que un aprendiz para su hija; pensando mal digamos que no quería dejar escapar el chollo: una hija que era tan artista como él, o mejor, y cuyas obras, que se hacían pasar por obras del padre, aumentaban la fama de éste.

Cuando un padre se mostraba contumaz en prohibir a su hija casarse con alguien sin que aparentemente hubiera motivos justificados para ello, se podía acudir a la justicia, lo que hizo el pretendiente, declararon testigos de que ambos se habían dado palabra de matrimonio libremente, probablemente se investigó discretamente si el chico llevaba una mala vida, tenía cuentas pendientes con la justicia o tenía vicios o malas costumbres. Se comprobó que no había impedimentos por parte de Luisa que hicieran un matrimonio nulo. Llegados a este punto, se sacaba a la chica de su casa y se la "depositaba" en casa  de una familia conocida por sus buenas costumbres o en un convento hasta el momento de la boda, para que  el padre no pudiera presionarla. Se llevó a la joven a casa del dorador Lorenzo de Ávila, para «tenerla en su poder con la guarda y custodia necesaria y que no la entregara a persona alguna sin licencia y mandamiento judicial» (el auto se encuentra firmado en Sevilla el 17 de diciembre de 1671).  El matrimonio, por fin, se celebró ocho días después en la Iglesia de San Marcos, con numerosos testigos, pero sin la presencia del padre de la novia. También se cree que las relaciones con su padre mejoraron después de la boda, ya que constan algunas colaboraciones entre ellos, actuando ella ya como artista independiente. La pareja tuvo siete hijos, de los cuales cuatro murieron de niños. Luisa continuó con su oficio de escultora, ya como artista independiente de su padre. Esta reconciliación parece confirmada, porque Pedro Roldán la incluyó en su testamento, en las mismas condiciones que al resto de sus hijos.

Es posible que la reconciliación entre Luisa y su padre se sellara con
“La Exaltación”, en la que participaron juntos. Pedro
talló el Cristo y Luisa los ángeles pasionarios y los ladrones.

A este período sevillano corresponden el encargo de Dolorosas para procesionar en Semana Santa y, aunque no haya ninguna documentada, se cree que son suyas la Virgen de la Regla, que pertenece a la Hermandad del Prendimiento, la Virgen de la Sede que se puede ver en el Hospital de los Venerables o la Virgen del Carmen en el convento carmelita de Santa Ana.

A continuación La pareja vino a Cádiz, de donde le habían llegado varios encargos. Estuvieron dos años, y Luisa dejó también varias obras en distintos pueblos de la provincia. Al restaurar el "Ecce Homo" que se encuentra en la catedral, apareció en su interor un papel, escrito por la escultora, donde ella se presenta como "insigne artista" y señala que su marido realizó policromía y dorados.


"Ecce homo" de la catedral de Cádiz
obra de Luisa Roldán


 

Documento hallado en el interior del "Ecce Homo",
firmado por la escultora 




Lo mismo ocurrió en la restauración de las esculturas de los patronos de Cádiz San Servando y San Germán, igualmente en la catedral.

Los patronos de Cádiz, en la catedral


A continuación marcharon a Madrid. Allí tuvieron una vida difícil, con muchas privaciones. Aunque Luisa fue nombrada escultora de cámara del rey Carlos II. Este nombramiento llegó con fecha 15 de octubre de 1692.  la corte pasaba auténticas estrecheces. Los trabajos que efectuaba estaban mal pagados e incluso tenía dificultades para cobrar, pues en aquella época, la situación general del reino era mala por la deficiente administración y la corrupción. Se tienen noticias de que la propia esposa del embajador francés se quejaba de que ni siquiera en Palacio había ni pan ni carne para comer y se pasaba hambre. Luisa a menudo no recibía el salario de 100 ducados anuales que se le había  asignado. Hay documentos de las peticiones que la escultora dirigió al rey y la reina. En diversas peticiones Luisa declara que no tiene medios para alimentar a sus hijos, pide ayuda para alimentación y vestuario pide que se le concedan habitaciones en la casa del Tesoro,  donde vivían los criados de la corte, pide el cargo de «ayuda de furriel» (criado) para su marido. La respuesta a esta petición fue "no hay plazas disponibles". La carrera como escultor de Luis Antonio no arrancaba (nunca arrancó), de forma que él sólo colaboraba realizando la policromía de las obras de su mujer. Luisa hacía también pequeños grupos escultóricos de terracota, cuya técnica dominaba desde su juventud para ricos burgueses y nobles, y belenes de estilo italiano, pero no era suficiente para mantener la familia.


Este tipo de imágenes se puso de moda entre nobles y burgueses
acomodados, pero a pesar de realizar muchas a menudo no recibía el pago
comprometido

Las penurias económicas, la muerte de cuatro hijos de niños fue causando desavenencias matrimoniales. El tema de la relación de la Roldana y su marido ha sido siempre fuente de controversia. Muchas hipótesis han mantenido que Luisa fue desgraciada en su matrimonio, que su marido era un inútil y que ella tuvo que trabajar mucho y mantener a la familia. Sin embargo, ella misma lo describe como “viril, hermoso, activo, cargado de pasión y energía” en una nota escondida en la escultura Arcángel San Miguel aplastando al diablo. Parece que en lo que a la relación de Luisa con su marido respecta, no hay consenso. Pero no deja de ser interesante la teoría que crece al respecto de esta estatua, una de sus obras más célebres. Se dice que Luisa Roldán se aurorretrató en San Miguel  y puso el rostro de su marido en el demonio.

San Miguel venciendo al diablo.
Basílica del Escorial

A la muerte de Carlos II Luisa Roldán presentó al nuevo rey dos obras, un Entierro de Cristo y un Nacimiento.

"Entierro de Cristo", una de las obras que presentó a Felipe V
para   que le renovara el nombramiento de Escultora de Cámara.
Nueva York, Metropolitan Museum of Art.

Con fecha de octubre de 1701 Felipe V le concedió otra vez el nombramiento de escultora de Cámara   Sin embargo no tuvo posibilidad de disfrutar de lo que podría haber sido una nueva etapa económica para ella, porque falleció en 1706, habiéndose presentado pocos días antes para ser declarada oficialmente pobre Luisa murió en Madrid, a los 53 años, sumida en la pobreza. En la iglesia parroquial de San Andrés (Madrid) se encontró la partida de defunción con fecha 10 de enero de 1706.

Si os interesa saber más del personaje os dejo un enlace a un bonito documental de 41 minutos que está en la web de rtve: Luisa Ignacia Roldán "La Roldana."


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(1) Estudió dibujo en la academia creada por Murillo.


viernes, 13 de agosto de 2021

54. Marie Gabrielle Capet. la pintora a la que un robo sacó de la sombra

 

Autorretrato de Marie-Gabrielle Capet

Retrato del escultor Houdon
trabajando en el busto de Voltaire
Un domingo  de diciembre de 1925, una pequeña pintura desapareció del Museo de Bellas Artes de Caen, en el noroeste de Francia. La pintura no se recuperó y, con el paso del tiempo, estuvo casi en el olvido…. pero no del todo. casi noventa años más tarde, en enero de 2012, un retrato en miniatura, de autor desconocido, y sin precio de reserva, llegó a subasta en París. Un amante del arte de ojos agudos reconoció que se parecía mucho a la pintura de Caen, desaparecida durante mucho tiempo. El trabajo fue retirado rápidamente de la venta, y el examen posterior confirmó que se trataba efectivamente de la pintura perdida:  una obra de la artista francesa del siglo XVIII Marie-Gabrielle Capet, el retrato del escultor Jean-Antoine Houdon trabajando en el busto de Voltaire. El retrato ya se vuelve a ver en su lugar en Caen, totalmente restaurado.

Este redescubrimiento fortuito, y la posterior gran exposición de las obras supervivientes de Capet, han actuado como catalizadores para la rehabilitación de su reputación que, como la miniatura, había sido en gran parte olvidada después de su muerte.

Nacida en Lyon el 6 de septiembre de 1.761. Poco se sabe de su infancia y de su primera formación, solamente que fue hija de humildes sirvientes, pero parece claro que demostró una considerable habilidad artística desde una edad muy temprana. Marie-Gabrielle,  ya a los 19 años cuando llegó a París para estudiar pintura,  era ya una consumada pintora al pastel. Evidentemente, Marie-Gabrielle había atraído la atención de una de las grandes damas de la pintura francesa, Adélaïde Labille-Guiard, quien la aceptó como estudiante en su estudio. Marie-Gabrielle pronto tomó precedencia sobre las numerosas otras protegidas femeninas de Adélaïde. Había nueve de ellos en total, colectivamente conocidos como “Les Demoiselles”.

Dos años más tarde, gracias a su dominio en la pintura al óleo se le permitió presentar sus primeros autorretratos. Expuso desde 1781, un gran número de retratos, de los cuales los más conocidos son los de Madame Adelaida y Madame Victoria (tías de Luis XVI) y el de Madame Labille-Guiard con sus alumnas. Sus principales obras se exhiben en el Salon de la Jeunesse (Salón de la Juventud) y más tarde en el Salón de la Correspondence. Con el apoyo de Adélaïde, comenzó a obtener encargos de la clase media, alta y de la nobleza, llegando incluso a la realeza. Las miniaturas formaron una parte importante de su producción.

 

Autorretrato con 22 años 
Marie-Gabrielle había recorrido un largo camino artístico, cuando a los 22 años realizó su famoso autorretrato. Se trata de una obra alegre en la que se muestra con la actitud de una mujer joven y en la que también pudo hacer alarde de su habilidad técnica. Esta pintura provocó que el Journal de Paris la describiera como una artista «que, entre las virtuosas femeninas, tiene el toque y el dibujo más seguro».


También aparece en el monumental autorretrato que la representa con su maestra y una compañera de estudios.  Marie-Gabrielle es la figura se inclina hacia adelante con entusiasmo, admirando el trabajo en progreso de su maestra vestida de manera elaborada. Su compañera de estudios, Marie-Marguerite Carreaux de Rosemond, está detrás, rodeando afectuosamente a Marie-Gabrielle con el brazo, en ese momento, una representación significativa del afecto externo de una persona nacida noble a otra de origen humilde.

Autorretrato con Madame Labille-Guiard
y Margarite Carreaux de Rosemond

Durante este período, el papel de las mujeres artistas fue muy polémico. De hecho, muchos comentaristas masculinos fueron extremadamente críticos con la idea de que las mujeres pintaran. Sus objeciones se centraban típicamente en los méritos relativos de las obras de mujeres, disputando su autoría real (“ninguna mujer podría haber hecho esto sin ayuda”) o denigrando los géneros, como las miniaturas o las escenas domésticas, a los que las mujeres a menudo estaban confinadas involuntariamente. Algunas de estas críticas también llegaron a impugnar la moral o la propiedad de las mujeres que habían optado por salirse de las normas sociales al intentar establecer carreras independientes como artistas .
Marie-Gabrielle tuvo la suerte de que su maestra, Adelaida Labille-Guiard, fuera una de las pocas mujeres a las que generalmente se reconocía como una eminencia particular. En 1783, Adélaïde recibió el inusual honor de ser admitida en la Academia, más formalmente conocida como Académie Royale de Peinture et de Sculpture, lo que le otorgó el derecho a exhibir su trabajo en el Salón. Su admisión, junto con la de la celebrada Elisabeth Vigée-Lebrun, por encima de cuotas autoimpuestas de la Academia de no admitir más de cuatro “realmente excepcionales” miembros femeninos. En opinión de la Academia, este límite numérico de las mujeres era “suficiente para honrar su talento: las mujeres no pueden ser útiles para el progreso de las artes porque la modestia de su sexo les prohíbe poder estudiar después de la naturaleza [es decir, desnudos masculinos] y en la [Academia]" . Estos inconvenientes, dijeron, significaban que las mujeres no eran capaces de crear lo que entonces se consideraba la forma más elevada de pintura, las llamadas pinturas de “historia”. Se trataba de grandes obras al óleo o al fresco, que capturaban un momento de una historia, con múltiples personajes que interactuaban, aunque no necesariamente históricos. Por lo general, se los consideraba superiores a los retratos o paisajes, ya que requerían toda la gama de habilidades pictóricas.

A pesar de (o tal vez debido a) estas restricciones institucionales y culturales, Adélaïde, con su taller de estudiantes mujeres, fue particularmente activa en la promoción del papel de las mujeres pintoras. Su Autorretrato con dos estudiantes fue presentado al Salón en 1785 como parte de su campaña para establecer el papel legítimo de las mujeres como participantes plenas en el arte, y para sellar sus propias credenciales en particular. También presionó activamente, aunque inicialmente sin éxito, para que se eliminara, o al menos aumentara, el límite de "cuatro mujeres". En un momento, incluso logró obtener una orden judicial para destruir panfletos difamatorios distribuidos por un crítico anónimo que contenían chismes lascivos sobre su ética sexual y profesional.
Con los años, Marie-Gabrielle llegó a formar una relación cercana y, en muchos sentidos, mutuamente beneficiosa con Adélaïde. Ella era su alumna, su modelo ocasional, su asistente y, en última instancia, de hecho, su hija sustituta . Marie-Gabrielle nunca se casó y se convirtió en una parte permanente de la casa de Adélaïde, viviendo con ella durante toda la vida de esa artista (incluso en su taller en el Louvre) y continuó viviendo allí incluso después del matrimonio de Adélaïde con el pintor François Vincent. Marie-Gabrielle también llegó a formar una cálida relación hija-padre con François, llamándolo “père” (padre) y continuando trabajando en su taller después de la muerte de Adélaïde.
El taller de Madame Vincent

La propia Marie-Gabrielle capturaría más tarde esta relación duradera en El taller de Madame Vincent. Esta pintura representa a Adélaïde (Madame Vincent) dedicada a pintar al artista / senador Joseph-Marie Vien, el maestro del esposo de Adélaïde, François, en compañía de varios amigos, alumnos y miembros de la familia Vien. Marie-Gabrielle se ha retratado a la izquierda del lienzo, mirando directamente al espectador y sosteniendo en la mano la paleta de Adélaïde, sobre la que acaba de preparar los colores. La escena es como una genealogía de la familia artística de Marie-Gabrielle, con Vien como su “abuelo” artístico, ya que fue maestro de François , quien a su vez enseñó a Adélaïde, quien a su vez enseñó a Marie-Gabrielle.

La Revolución Francesa planteó problemas a artistas como Adélaïde y Marie-Gabrielle, que anteriormente habían gozado de un importante patrocinio real. Sin embargo, a diferencia de Élisabeth Vigée-Le Brun, que huyó de Francia, ambos se quedaron, pero se reajustaron un poco como pintores de figuras revolucionarias. También se beneficiaron del aumento del número de salones de arte durante la década de 1790 y de la decisión posrevolucionaria del Salón Carré del Louvre de dar la bienvenida a todos los artistas en 1791, ya fueran miembros de la Academia o no. Marie-Gabrielle estaba entre las 21 mujeres representadas allí ese año (había 236 hombres), y continuó presentando obras en los años siguientes.
Marie. Gabrielle Pintó su última composición al óleo en 1815 y luego abandonó la pintura. Murió en 1818 en París.













jueves, 12 de agosto de 2021

53, Laura Bassi, una mujer en el panorama científico italiano del siglo XVIII

 


Laura Bassi es una de esas mujeres extraordinarias que, en épocas muy difíciles para ellas, demostraron con su vida que se podía ser mujer y científica, al mismo tiempo  que esposa y madre de familia numerosa. Pero para ello, en estos tiempos , solo hace falta quitarse las anteojeras que tantas personas llevan como si fueran caballerías, en forma de prejuicios estúpidos que a estas alturas nadie con un mínimo de conocimiento puede sostener sin dejar patente su intolerancia y su ignorancia.

Yo solo puedo constatar que, aunque estudié un bachillerato de ciencias, nadie me habló nunca de ella ni, por descontado, aparecía en mis libros de texto. Si he podido saber de su existencia ha sido gracias a que  algunas personas cayeron finalmente en la cuenta de que no eran caballos ni mulos y se desprendieron de los adminículos que les mantenían los ojos semi-tapados y han escrito, algunos pequeños artículos que se pueden encontrar en internet. Incluso algún periódico de tirada nacional, como El País ha reparado en ella, aunque mostrándola casi como una curiosidad, del mismo modo que en el pasado se exhibió a seres humanos "fuera de la norma".

Laura María Caterina Bassi nació en Bolonia el 29 de noviembre de 1.711. Su padre, Giussepe Bassi,  era un abogado de origen no noble que en seguida se dio cuenta del extraordinario talento de su hija y se propuso darle acceso a todos los conocimientos que la niña demandara, Con sólo 5 años, Laura comenzó a recibir en casa clases en de latín (la lengua en la que en la época se escribían los libros científicos), francés y matemáticas de padre Lorenzo Stegani, su primo. Tras terminar su educación elemental, tomó a partir de los 13 años lecciones privadas de filosofía, con Gaetano Tacconi, el médico de la familia, que enseñaba en la Universidad de Bolonia, y era miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia. Además se preparó en profundidad sobre latín, álgebra, geometría y griego.

Pronto las extraordinarias capacidades intelectuales de la niña Bassi fueron conocidas entre la intelectualidad de Bolonia y los académicos visitaban la casa para conocer de primera mano la brillantez de la pequeña Laura. Con el reconocimiento público,  los acontecimientos se precipitan y en 1.732, cuando todavía no había cumplido los 22 años,  se suceden  varios hechos que  suponen un punto de inflexión en la vida de Laura:

- El 20 de marzo fue nombrada miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia.

Así conmemoró Google el aniversario de este hecho



- El 17 de abril, animada por su familia y amigos, participa en un debate público sobre filosofía enfrentándose a cinco notables académicos de Bolonia. Debido a la gran expectación que despertó el evento, éste se celebró en el Palacio de los Senadores de Bolonia y Bassi demostró ser una polemista eficaz, impresionando al público asistente, entre los que estaban personajes de peso como el legado papal, el cardenal Grimaldi y el cardenal Próspero Lambertini (que más tarde se convertiría en el Papa Benedicto XIV) quien la animó a continuar sus estudios y se convirtió a partir de ese momento en su mentor, proporcionándole el apoyo necesario a lo largo de su carrera.

- El 17 de mayo la Universidad de Bolonia le concedió un doctorado honorario, debido a sus evidentes capacidades intelectuales. De nuevo el evento levantó gran interés y, en un acto público que tuvo lugar en el pabellón de Hércules del Palacio Comunal, Bassi recibió una corona de laurel de plata y dio un discurso de aceptación en latín. También fue escrita una poesía en su honor. El Senado de Bolonia honró a Laura Bassi con una medalla conmemorativa en la que aparecía su cara en un lado y una representación de Minerva, la diosa de la sabiduría, en el otro. Por eso es llamada, a veces la Minerva oculta.

- El 27 de junio, con el fin de obtener una plaza de profesora en la Universidad de Bolonia, se sometió a un examen público, que de nuevo fue un éxito, con el que obtuvo una plaza de profesora de física, con un salario de 500 liras al año; convirtiéndose así en la primera mujer en obtener un puesto de profesora de física en una universidad.

En octubre de ese mismo año dio su primera conferencia en la universidad y a ella acudieron personalidades tanto de dentro como de fuera de la comunidad académica. La conferencia se tituló De corpore aqua naturali Elemento aliorum corporum parte universi y fue publicada.

Pero el profesorado de la Universidad no quería sentar el precedente de una mujer joven entre ellos. Como mujer, hasta entonces había tropezado con numerosas dificultades. Por ejemplo, podía celebrar conferencias públicas sólo con el consentimiento del Senado. En 1749, para paliar estas dificultades, inauguró un laboratorio privado en su propia casa, que se hizo famoso en toda Europa y acogió a científicos de renombre y jóvenes destinados a ser famosos. Sólo en 1776 el Senado de Bolonia le concedió la cátedra de física experimental en el Instituto de Ciencias y con ello se convirtió en la primera mujer nombrada para una cátedra de física en una universidad, además, fue la segunda mujer en doctorarse en Europa.  Estas dificultades se vieron un poco aliviadas cuando en 1738 se casó con el médico y físico Giuseppe Veratti, ya que a partir de ese momento era su marido y no el Senado quien debía autorizarla para dar clases y conferencias públicas. Según ella misma comenta: "He elegido a una persona que camina por mi misma senda de aprendizaje y por su larga experiencia estoy segura que no me disuadirá de ella." Su matrimonio le facilitó la carrera profesional, a pesar de los doce hijos que tuvo, ya que a partir de ese momento era su marido, en vez del Senado, el que debía concederle los permisos necesarios para impartir conferencias públicas y desarrollar algunos otros aspectos de su profesión. La pareja compartió no solo vida doméstica sino también trabajo profesional y curiosidad intelectual.

En 1745 el ya Papa Benedicto XIV creó una nueva sección en el Instituto de Ciencias, la Benedettini, con el objetivo de estimular nuevas investigaciones científicas en Bolonia, siguiendo el modelo de la Academia de Ciencias de París. Veinticuatro académicos fueron aceptados entre los Benedettini, con una recompensa económica de cincuenta liras a condición de que presentasen al menos un trabajo anual sobre nuevos hitos científicos. Bassi no estaba entre los veinticuatro nombrados inicialmente, pero ella no se conformó y solicitó, a través de un amigo influyente, ser incluida en este selecto grupo. El Papa creó una nueva plaza, la vigésimo quinta, entre los Benedettini para que fuese ocupada por Bassi.

Documental de la RAI sobre Laura Bassi
En 1749, para sortear las dificultades que le ponían para da clases en la Universidad, inauguró un laboratorio privado, que se hizo famoso en toda Europa y acogió a científicos de renombre y jóvenes destinados a ser famosos científicos. 

En la década de 1760, Bassi comenzó a realizar experimentos con Veratti sobre posibles aplicaciones medicinales de la electricidad, pero no publicó ningún documento sobre el tema.

En 1.776 fue nombrada para la cátedra de Física experimental en la Universidad de Bolonia, tras un largo debate, y como consecuencia el mismo Veratti se convirtió en su asistente. En ese mismo año el Senado de Bolonia le concedió la cátedra de física experimental en el Instituto de Ciencias y con ello se convirtió en la primera mujer nombrada para una cátedra de física en una universidad, además, fue la segunda mujer en doctorarse en Europa.

Su vasto epistolario demuestra que estuvo en contacto con los personajes más célebres de su época como Volta y Voltaire, y sus disertaciones, conservadas en la Academia de las Ciencias de Bolonia (una de química, trece de física, once de hidráulica, dos de matemática, una de mecánica y una de tecnología) testimonian el importante papel desarrollado por Laura Bassi en la discusión científica de su tiempo. Fue también autora de versos, que fueron publicados en varias antologías. Si bien, con respecto a la poesía ella se consideraba una simple aficionada.

Bassi era conocida también en el extranjero, mantenía correspondencia con personajes del mundo de la ciencia fuera de Italia y, cuando estos viajaban a Italia, visitaban a la científica de Bolonia. Excepcional fue el cumplido que le dirigió Voltaire, escribiendo a la Royal Society británica que prefería la Academia boloñesa puesto que "no hay una Bassi en Londres, y yo sería mucho más feliz de formar parte de su Academia en Bolonia, que en la de los ingleses, si bien ellos tuvieron a un Newton". Es imposible no destacar que, mientras en el siglo XVIII, la Academia de las Ciencias italiana admitía entre sus miembros a una mujer, en Inglaterra, la Royal Society continuó rechazando la admisión de las mujeres hasta 1945; y en Francia, la Academia de las Ciencias tardó hasta 1979 (rechazando incluso la candidatura de Marie Curie en 1910).

La carrera multidisciplinar de Laura Bassi, con logros tanto en Humanidades como en Ciencias, no tenía precedentes en la Italia del siglo XVIII, donde sobresalieron numerosas mujeres eruditas en plena Ilustración y a pesar de la discriminación académica y salarial que siempre sufrieron. Considerada una niña prodigio por su capacidad de aprendizaje y su interés por todo lo que la rodeaba, Bassi superó a todos y en todo gracias a los mentores con los que siempre contó, logrando graduarse en Filosofía con 21 años, debatiendo con gran soltura y argumentos sobre cualquier materia y luchando por su sueño de dar clases y trabajar en igualdad de condiciones con los hombres.

Laura Bassi dedicó toda su vida a la ciencia, llegando a escribir casi una treintena de estudios científicos e intercambiando ideas con otros científicos de su tiempo. También tuvo tiempo para la poesía, la piedad y las causas solidarias, además de cuidar de su amplia prole que se vio reducida a cinco a causa de la tan habitual mortalidad infantil. A su muerte, el 20 de febrero de 1778, su nombre fue diluyéndose con el paso de los años como una vela que está condenada a apagarse. A pesar de que en la actualidad parece estar casi olvidada,  fue, al fin y al cabo, una mujer excepcional que animó a otras mujeres con su ejemplo a sumergirse en el apasionante mundo de la ciencia.

Laura Bassi aprovechó el entorno y las circunstancias privilegiadas en las que vivió. A pesar de pertenecer a una familia de clase media, siguió la estela de muchas mujeres que, antes que ella, destacaron en la vida por dedicarse a lo que les apasionaba sin enclaustrarse en las tareas domésticas a las que la sociedad las predestinaba. De esta manera, y con su carácter piadoso, trabajador y solidario con los más necesitados, pudo ser científica, docente, esposa y madre. Aunque con ciertas limitaciones, pues aún era un tiempo en el que una mujer erudita e intelectual era vista como una poderosa amenaza para los hombres, Bassi recibió una educación como ellos y demostró que las mujeres podían ser educadas tanto en matemáticas y física como en filosofía, ser investigadoras exitosas, maestras brillantes y también madres de familia.

domingo, 25 de julio de 2021

52. Jeanne Baret, la primera mujer en dar la vuelta al mundo

 


Verdaderamente, cada historia que voy conociendo  para incluir en este blog va resultando más y más sorprendente que las anteriores. Si pienso ahora en la primera que escribí, la de la gaditana Rosario Cepeda, siendo extraordinaria ahora a veces pienso si no palidece al lado de algunas otras. (La entrada sobre Rosario Cepeda la escribí hace años para otro blog que ya no existe, aunque ahora está en este blog, ya que aquí es donde encaja).

La entrada de hoy es sobre una persona que vivió una aventura sorprendente. Poco se sabe de la infancia o la juventud de Baret. Nació un 27 de julio de 1.740 en La Comelle (Francia).  Su partida de bautismo sobrevive y la identifica legalmente como hija de Jean Baret y Jeanne Pochard. Su madre murió 15 meses después del nacimiento de Jeanne y su padre cuando ella tenía 15 años. Borgoña era en este momento una de las provincias más atrasadas de Francia en términos de la condición de las clases campesinas, y es probable que la familia de Baret estuviera bastante empobrecida. Uno de los misterios de la vida de Baret es cómo obtuvo educación, ya que su firma en documentos legales posteriores proporciona evidencia de que no era analfabeta.  Por otra parte, parece que su padre sí lo era, pues no firma en la partida de bautismo. Una de sus biógrafas, Glynis Ridley, sugiere que su madre podría haber sido de origen hugonote, un grupo que tenía una tradición de alfabetización más alta que la típica de las clases campesinas de la época. Otro biógrafo, John Dunmore, sugiere que le enseñó el párroco o que un miembro de la nobleza local la tomó como un caso de caridad. Danielle Clode, sin embargo, señala que Jeanne no firmó el registro parroquial por la muerte de su padre (o el nacimiento de su ahijado en 1756). Su primera firma conocida es en 1764, por lo que es más probable que Philibert  Commerson le enseñara a escribir, tal vez para ayudarlo con su trabajo.

En algún momento entre 1760 y 1764, Baret fue empleada como ama de llaves del botánico Philibert Commerson, que se había establecido en Toulon-sur-Arroux, a unos 20 kilómetros (12 millas) al sur de La Comelle, tras su matrimonio en 1760. La esposa de Commerson, quien era hermana del párroco, murió poco después de dar a luz a un hijo en abril de 1762, y parece muy probable que Baret se hiciera cargo de la administración de la casa de Commerson en ese momento, si no antes.

También es evidente que Baret y Commerson compartían una relación más personal, ya que Baret quedó embarazada en 1764. La ley francesa en ese momento requería que las mujeres que quedaban embarazadas fuera del matrimonio obtuvieran un "certificado de embarazo" en el que pudieran nombrar al padre de su hijo por nacer. Sobrevive el certificado de Baret, de agosto de 1764; fue archivado en un pueblo a 30 kilómetros de distancia y en él figuran dos testigos que también habían viajado una distancia considerable desde sus hogares. Ella se negó a nombrar al padre de su hijo, pero los historiadores no dudan que fue Commerson y que fue él quien también hizo los arreglos con el abogado y los testigos en su nombre.

Baret vestida de marinero durante la expedición,
Ilustración del siglo XIX.
Poco después, Baret y Commerson se mudaron juntos a París, donde ella continuó en el papel de su ama de llaves. Baret aparentemente cambió su nombre a "Jeanne de Bonnefoy" durante este período. Su hijo, nacido en diciembre de 1764, recibió el nombre de Jean-Pierre Baret. Baret entregó al niño al hospital de expósitos de París. Rápidamente fue colocado con una madre adoptiva, pero murió en el verano de 1765. (Commerson había dejado a su hijo legítimo de su matrimonio al cuidado de su cuñado en Toulon-sur-Arroux y nunca lo volvió a ver en su vida). En 1765, Commerson fue invitado a unirse a la expedición de Bougainville, la primera circunnavegación francesa del mundo, concebida para catalogar especies botánicas de todo el planeta. Commerson dudó en aceptar porque a menudo se encontraba mal de salud; necesitaba la ayuda de Baret como enfermero, así como para llevar su casa y administrar sus colecciones y papeles. Su nombramiento le permitió un sirviente, pagado como un gasto real, pero las mujeres estaban completamente prohibidas en los barcos de la marina francesa en ese momento. En algún momento, se concibió la idea de que Baret se disfrazase de hombre para acompañar a Commerson. Para evitar el escrutinio, debía unirse a la expedición inmediatamente antes de que zarpara el barco, fingiendo ser una extraña para Commerson. El 1 de febrero de 1767, un tal 'Jean Barré', un mozalbete sube a bordo del buque L'Etoile con 120 hombres. Si Jean Barré es Jean Barré y no la bonita campesina Jeanne Barret es porque, desde 1689, una ordenanza real castiga con severas penas que pueden llegar a la muerte a toda mujer que se enrole a bordo de un buque bajo pabellón real. La expedición duró tres años y el itinerario incluyó Brasil, Uruguay, Argentina, Madagascar, Tahití y otras localidades del Pacífico y el Océano Índico. Debido a la gran cantidad de equipo que Commerson traía en el viaje, el capitán del barco, François Chenard de la Giraudais, cedió su propia cabina grande en el barco a Commerson y su "asistente". Esto le dio a Baret significativamente más privacidad de la que hubiera tenido de otra manera a bordo del barco abarrotado. En particular, la cabina del capitán le dio a Baret acceso a baños privados para que no tuviera que usar la ducha compartida con otros miembros de la tripulación. Bougainville, escribió en su diario en 1768: "durante algún tiempo ha venido circulando un rumor de que el ayudante de Commerson es una mujer. Su estructura, el sonido de su voz, su quijada lampiña y el hecho de que nunca se cambia de ropa o hace sus necesidades frente a otros, es lo que ha levantado sospechas". Pero no fue hasta que llegaron a Thaití cuando Commerson y Baret confesaron. Tan pronto como ella y Commerson pisaron tierra, Baret fue inmediatamente rodeada por tahitianos que señalaron que ella era mujer. Era necesario devolverla al barco para protegerla de los emocionados tahitianos. Bougainville registró este incidente en su diario unas semanas después de que sucediera, cuando tuvo la oportunidad de visitar el Étoile para entrevistar personalmente a Baret.

La expedición empleó dos barcos de guerra franceses, al mando de Louis Antoine de Bougainville, en los que no estaba permitida la presencia de mujeres, por lo que Baret tenía  que disfrazarse de hombre durante los tres años de travesía (1766-1769). Aunque embarcada de incógnito, finalmente fue descubierta su condición de mujer en 1768 y fue obligada a desembarcar en la Isla Mauricio junto a Commerson.  En Mauricio, Baret continuó en su papel de asistente y ama de llaves de Commerson. Es probable que ella lo acompañara en la recolección de plantas en Madagascar y la isla de Borbón en 1770-1772. Commerson seguía teniendo serios problemas de salud y murió en Mauricio en febrero de 1773. Antes de salir de París, Commerson había redactado un testamento en el que dejaba a "Jeanne Baret, conocida como de Bonnefoi, mi ama de llaves", una suma global de 600 libras junto con los salarios adeudados y el mobiliario de su apartamento en París. Por lo tanto, si bien la historia que Baret inventó para beneficio de Bougainville para explicar su presencia a bordo del barco fue cuidadosamente diseñada para proteger a Commerson de la participación, existe una clara evidencia documental de su relación anterior, y es muy improbable que Commerson no fuera cómplice del plan. El biólogo oficial que supuestamente estaba acompañado por su 'asistente' estuvo muy enfermo, a causa del mareo y una úlcera en una pierna, durante todo el viaje, así que en realidad fue Jeanne la que bajaba a tierra,  detectaba, recogía y organizaba las plantas para presentárselas a Commerson, que permanecía encamado. Este estuvo a punto de agradecérselo. Según figura en sus notas personales, iba a bautizar Baretia (de 'Barret') a todo un género de plantas tropicales, hoy conocido como Turraea, de la familia de las Meliaceae. Pero tras la deshonra del desembarco de ambos al ser descubiertos, falleció en Isla Mauricio, antes de poder oficializar la denominación.

Tras la muerte de Commerson, sola y sin recursos, trabajó en una taberna en Port Louis. Conoció a un oficial naval francés, natural de Perigord, Jean Dubernat, fue multada con 50 libras por servir alcohol los domingos en 1773. Luego, el 17 de mayo de 1774, se casó con Jean Dubernat, un suboficial del ejército francés que probablemente se encontraba en la isla de camino a su casa en Francia. Jeanne aportó una pequeña fortuna a su matrimonio, presumiblemente de la taberna y quizás de otras empresas comerciales que dirigía en la isla.

No hay constancia de cuándo exactamente Baret y su esposo llegaron a Francia, completando así la vuelta al mundo. Lo más probable es que fuera en algún momento de 1775. En abril de 1776, recibió el dinero que se le debía según el testamento de Commerson después de solicitarlo directamente al Fiscal General. Con este dinero, se instaló con Dubernat en su pueblo natal de Saint-Aulaye, donde compraron propiedades con la riqueza de Jeanne y vivieron tanto con Dubernat como con las sobrinas y sobrinos de Jeanne.


En 1785, el Ministerio de Marina concedió a Baret una pensión de 200 libras al año. El documento que le otorga esta pensión deja en claro la alta consideración con la que se la tenía en este punto:

"Jeanne Barré, mediante un disfraz, dio la vuelta al globo terráqueo en uno de los barcos comandados por el señor de Bougainville. Se dedicó en particular a ayudar al Sr. de Commerson, médico y botánico, y compartió con gran valentía las labores y peligros de este sabio. Su comportamiento fue ejemplar y el señor de Bougainville se refiere a él con todo el mérito. Su Señoría ha tenido la gentileza de conceder a esta extraordinaria mujer una pensión de doscientas libras al año que se sacarán del fondo para militares inválidos, la pensión se pagará a partir del 1 de enero de 1785".


Murió en Saint-Aulaye el 5 de agosto de 1807, a la edad de 67 años.

La primera mujer en cruzar todos los meridianos terrestres. Le  tocó vivir en la cara oscura del Siglo de las Luces y se arriesgó por amor y amor a la libertad y a la ciencia.




sábado, 17 de julio de 2021

51. Valerie Thomas, la inventora que se convirtió en científica de la NASA contra todo pronóstico

 


Comienzo diciendo que el texto que sigue no es mío, sino de una periodista llamada Rocío P. Benavente, que lo ha publicado en el blog "Mujeres con Ciencia", un blog de la Universidad del País Vasco. Encuentro el texto tan correcto y tan claro que he decidido incluirlo  en mi blog "Mujeres por descubrir", dando crédito a su autora, como hay que hacer en estos casos.

Entre 1972 y 2021, Estados Unidos ha lanzado al espacio un total de nueve satélites del programa Landsat. El objetivo de estos dispositivos es devolver a la Tierra imágenes detalladas de su superficie con distintos fines de investigación. Para lograrlo hay que utilizar sofisticados sistemas de procesamiento de imágenes, de forma que los datos se transmitan e interpreten correctamente y el potencial de sus observaciones no se pierda por el camino. Valerie Thomas, inventora y científica contra todo pronóstico, fue una de las responsables de desarrollar esos sistemas de procesamiento de imagen.

Thomas nació en febrero de 1943 en Maryland, California, y es un ejemplo más para la larga lista de mujeres que siguieron sus inquietudes científicas por una cuestión, casi, de cabezonería personal y a pesar de no contar con la ayuda de su entorno. Y eso que su padre sí tenía algunos conocimientos técnicos y científicos.

De hecho su primera curiosidad por esa rama del conocimiento apareció un día que vio a su padre cacharrear con las tripas de la televisión para arreglarla. Ella quería saber cómo funcionaba. Alrededor de los 8 años cayó en sus manos un libro titulado The Boys First Book on Electronics —El primer libro de los chicos sobre electrónica–, y ella lo llevó a casa esperando que su padre le ayudase a poner en marcha alguno de los proyectos que aparecían en él, pero no fue así.

En esa época, Thomas asistía a un instituto femenino donde tampoco se impulsó su vocación técnica, ya que no se consideraba una opción para las mujeres. En un momento de tensiones raciales y lucha por los derechos civiles, Thomas, una adolescente negra, tenía una desventaja añadida para recibir una educación completa en ese campo. Para ella sus intereses eran, sobre todo, un empeño personal.

Esto cambió al pasar a la universidad. Thomas se matriculó en la Morgan State University y fue una de las dos únicas mujeres que hicieron estudios de física. Era muy buena estudiante y pronto tuvo suficientes conocimientos de matemáticas como para entrar a trabajar como analista de datos en la NASA.

Entró en la agencia espacial en 1965. En 1976, asistió a un seminario científico donde se produjo la demostración de una ilusión óptica en la que se engañaba al espectador para que creyese que una bombilla seguía encendida, incluso después de haber sido desenroscada de su sitio, utilizando un complejo juego de espejos. Esto despertó su vocación de inventora y decidió empezar a trabajar con espejos ella misma, cóncavos y planos, consiguiendo por ejemplo generar la ilusión de que podía reflejarse un objeto que en realidad estaba detrás del cristal y produciendo así ilusiones tridimensionales.

Empezó a experimentar y a estudiar cómo se relacionaba un objeto y su reflejo respecto a las distintas imágenes y posiciones que se percibían al utilizar distintos espejos. Pensó que si era posible presentar y transmitir este tipo de imágenes de forma realista, en el futuro ese conocimiento y técnicas servirían para realizar grandes mejoras en los sistemas de vídeo y televisión.

En 1980 obtuvo la patente de su transmisor de ilusiones, un sistema que utilizaba un espejo cóncavo en el lado del emisor y otro en el del receptor para producir ilusiones ópticas. Este sistema y algunas de sus variantes sigue siendo utilizado hoy por la NASA en programas de observación espacial, y se han estudiado para implementarse en herramientas médicas y quirúrgicas para observar en el interior del cuerpo de los pacientes durante una operación, entre otras cosas.


Dentro de la NASA, Thomas se encargó durante más de diez años de supervisar los trabajos de procesamiento de imagen del programa Landstat, el primero que sirvió para conseguir imágenes de la Tierra desde el espacio. Gracias a estas imágenes pudo ayudar a predecir, entre otras cosas, problemas con las cosechas en distintos lugares del mundo. A medida que avanzaban en el conocimiento y la información que estas imágenes podían proporcionar, la tecnología y los sistemas empleados también avanzaban para poder compartirlas y transmitirlas a otros lugares del mundo.

A pesar de su talento, la carrera de Thomas en la NASA estuvo marcada por el hecho de ser mujer y afroamericana, y tuvo que trabajar especialmente duro para ascender; llegó a ocupar el puesto de jefa de la Oficina de Operaciones de Datos de Ciencia Espacial de la NASA. Durante su tiempo allí contribuyó al desarrollo de programas informáticos que se utilizaron en la investigación sobre el cometa Halley, sobre el agujero y la capa de ozono y la tecnología satelital en su conjunto. Se retiró de la agencia en 1995.

En recuerdo de sus años de estudiante, cuando no tuvo mucho apoyo para sus aspiraciones, Thomas ha participado en programas que buscan despertar y alimentar las vocaciones científicas entre los jóvenes, especialmente entre las chicas, tanto desde la NASA como en un papel de mentora dentro de distintas organizaciones con ese fin.


jueves, 1 de julio de 2021

50. Stephanie Shirley, la matemática millonaria que se hizo pasar por hombre


 Shirley nació con el nombre de Vera Buchthal en Dortmund, Alemania, el 16 de septiembre de 1933. Su padre era juez, de ascendencia judía, por lo que su vida no tardó en verse afectada con la llegada al poder en Alemania del partido nazi. En julio de 1939, Shirley y su hermana pequeña llegaban a Inglaterra como parte de una campaña por poner a salvo a niños alemanes de origen judío. “Estoy viva porque, hace mucho tiempo, unos generosos extraños me ayudaron”, afirmó en una de sus conferencias. Cuando creció lo suficiente para entender lo que había ocurrido, la suerte que había tenido al haberse salvado, tomó una decisión: “Decidí que haber salvado mi vida tenía que merecer la pena”.

En Inglaterra vivió con una familia de acogida con la que creó una estrecha relación y aunque tras la guerra volvió a reunirse con sus padres biológicos, nunca llegó a conectar de nuevo con ellos. Acudió a clase primero en un convento y después en un instituto femenino cercano a la frontera con Gales. En este centro no se impartían lecciones de matemáticas, pero ella recibió permiso para estudiarlas en las clases del instituto masculino de la ciudad. Allí vivió lo que ella describiría después como “seis maravillosos años de paz”.

Tras terminar el instituto, no quiso ir a la universidad. En esa época, contaría después, la botánica era la única ciencia que una mujer podía estudiar y no le interesaba. En vez de eso buscó empleo en un entorno técnico o matemático. A los 18 años obtuvo la nacionalidad británica y cambió su nombre a Stephanie Brook. En esos años, la década de los 50, trabajó en la Estación de Investigación de la Oficina de Correos, diseñando y fabricando ordenadores y desarrollando código para utilizarlos. Durante seis años dio clases nocturnas para obtener un título de matemáticas. En 1957 fue una de las fundadoras de la British Computer Society.


En 1962, tras casarse con el físico Derek Shirley, fundó la compañía de software Freelance Programmers, con un capital de 6 dólares. Su idea, pionera por entonces, era comercializar programas informáticos. Tuvo que convencer a muchos escépticos porque por entonces el software se vendía ya integrado en los dispositivos.

Habiendo experimentado el sexismo en este entorno, uno de sus objetivos era crear oportunidades laborales para otras mujeres, y en su gran mayoría su empresa tuvo solamente empleadas: de los primeros 300 contratos que realizó, solo 3 fueron a hombres. Además favorecía los horarios flexibles y permitía a quien lo necesitara trabajar desde su casa. La abrumadora mayoría de mujeres entre sus filas terminó con la aprobación en 1975 de la Sex Discrimination Act (la ley de discriminación sexual que hacía ilegal favorecer a un género sobre otro). Fue también en esta época cuando adquirió la costumbre de firmar las cartas desde su compañía con el nombre de Steve, precisamente para evitar ser discriminada por ser mujer. "Cuando firmaba las cartas con mi nombre, generalmente ni me contestaban", declaró.

Ella ha contado en varias ocasiones la superioridad y el paternalismo con que la trataron a ella y a su empresa. “En The Times nos llamaban Las niñas de los ordenadores”, contaría ella años después. “Nadie iba a comprar software y, desde luego, nadie se lo iba a comprar a una mujer”.

– Tu empresa funciona porque es pequeña.­– Le dijeron al principio.
– Funciona y es interesante pero no tiene valor estratégico.­– Le dijeron cuando empezó a funcionar. ­
– Bien hecho Steve.­– Le dijeron cuando su empresa valía 3 000 millones de dólares.

Porque la idea de Shirley al final funcionó, se convirtió en una consultora tecnológica de prestigio y su trabajo sirvió para programar horarios de autobuses y también la caja negra del Concorde cuando este nuevo avión salió al mercado. “¿Quién habría imaginado que la caja negra del avión supersónico Concorde iba a ser programada por un grupo de mujeres trabajando desde sus casas?”. La empresa de Shirley llegó a tener 8 500 empleados y su valor en bolsa alcanzó los 3 000 millones de dólares. Se retiró en 1983.

Además de por su labor empresarial, Shirley es conocida por su trabajo filantrópico, centrado entre otros temas en el autismo, ya que el matrimonio tuvo un hijo con trastorno del espectro autista. En 1986 puso en marcha la Fundación Shirley con la misión de potenciar y apoyar proyectos pioneros que tengan un impacto en el campo de los desórdenes del espectro autista con especial énfasis en la investigación médica.

Shirley fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico y Dama Comendadora, uno de los más altos reconocimientos que da la corona británica. De mayo de 2009 a mayo de 2010 fue Embajadora del Reino Unido para la Filantropía.

domingo, 27 de junio de 2021

49. María de la O Lejárraga. la escritora que perdió el nombre

 

María de la O Lejágarra es autora, entre otras muchas cosas, del libreto y argumento de "El amor brujo". aunque en su momento apareciera como autor su marido. Gregorio Martínez Sierra.

Escribió en silencio, en soledad entre cuatro paredes, lejos de los aplausos por las obras de teatro que salían de su pluma. Su nombre es una ausencia, una sombra, un vacío y una historia dolorosa. María de la O Lejárraga  atravesó todo un siglo y fue una de esas mujeres brillantes y pioneras de la Edad de Plata de la literatura española, que abarcó desde 1900 hasta la Guerra Civil. Novelista, dramaturga, ensayista, traductora, feminista y, sin embargo, ausente de las portadas de sus libros. El nombre que leemos es el de su marido: Gregorio Martínez Sierra, quien recibía elogios en los estrenos de Canción de Cuna o El amor brujo y El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, mientras la autora y libretista esperaba en casa.​


María de la O Lejárraga García nació en el seno de una familia acomodada de San Millán de la Cogolla, el 28 de diciembre de 1,874 (La Rioja). A los cuatro años se trasladó con su familia a Madrid ya que su padre, Leandro Lejárraga Estecha, natural de Tormantos, era cirujano y ejerció la medicina en Madrid. Su madre, Natividad García Garay, natural de Madrid, se ocupó personalmente de la educación de sus hijos, siguiendo los programas educativos franceses. Estudió en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer donde tomó el primer contacto con las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza. Terminó sus estudios de Comercio en 1891, convirtiéndose en profesora de Inglés para la Escuela de Institutrices y Comercio. Finalizó sus estudios de magisterio en la Escuela Normal de Madrid. Ejerció como maestra entre 1897 y 1907.

En 1899 publicó su primera obra: Cuentos breves, que fue acogida por su familia con frialdad. Por la reacción familiar y el hecho de ser maestra le impulsaron a ocultar su nombre bajo el nombre de su marido, con el que se casó en 1900. En 1901 publicaron Vida Moderna, en la que publicaron tanto escritores modernistas como realistas.

Con Juan Ramón Jiménez fundó la revista del modernismo poético Helios (1903-1904), de la que solo se publicaron once números, donde publicaron, entre otros, Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Jacinto Benavente, los hermanos Quintero... Y en 1907 la revista Renacimiento, también de corta duración pero gran calidad. Estas colaboraciones cimentaron una profunda amistad entre Lejárraga y Juan Ramón Jiménez. Ambas publicaciones estaban al corriente de las tendencias literarias europeas. Lejárraga era políglota y fue quien realizó la mayoría de las traducciones inglesas y alguna francesa aparecidas en Renacimiento.

María de la O dejó su labor docente y pidió la excedencia en 1908 para dedicarse de lleno a la literatura. Su obra Canción de cuna, estrenada en 1911, recibió el premio de la Real Academia Española como la mejor obra de la temporada teatral 1910-1911. De las obras escenificadas en Madrid entre 1929 a 1931, al menos veinte eran suyas. Esto muestra el éxito de público y el interés de la crítica. Además, la "Compañía cómico-dramática Martínez Sierra", dirigida por su esposo, no solo representó en España sino que hizo varias giras por Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Latinoamérica. En los programas de las funciones aparecían los nombres de ambos. Cuando su esposo estaba fuera, era ella quien se encargaba de los negocios relacionados con su teatro, el Teatro Lara.

También colaboró con literatos consagrados como Eduardo Marquina, en su obra El pavo real o con Carlos Arniches, en La chica del gato, que posteriormente fue llevada al cine. En 1914 María de la O realizó el libreto de Margot, con música de Joaquín Turina, un drama lírico en tres actos.

El matrimonio entró en contacto con Manuel de Falla en París en 1913 a instancias de Joaquín Turina. Tras volver este a Madrid comenzaron a colaborar en varios proyectos. En 1915 se estrenó El amor brujo, que combinaba música y danza con música de Manuel de Falla y libreto de Lejárraga en el Teatro Lara de Madrid. Con esta obra querían expresar el alma de la raza gitana. Para crearlo Falla tocaba fragmentos de la partitura y Lejárraga describía el tono emotivo del pasaje. Viajaron juntos a Granada, ciudad que conocía Lejárraga en profundidad, donde dieron los toques finales. La protagonista fue Pastora Imperio.​

La vinculación de Lejárraga con Granada fue siempre estrecha, especialmente desde que escribiera, en los primeros años del siglo, su libro "Granada, guía emocional".

A veces, los ensayos se paraban porque María estaba reescribiendo el último acto de la obra firmada por Gregorio Martínez Sierra. Todo el mundo sabía que Lejárraga era la "negra" de su exitoso marido. Pese a esta ocultación, ya había sospechas sobre la verdadera autoría de las obras.


En 1930 Gregorio firmó finalmente un escrito en el que reconocía la coautoría de su mujer, pero él reclamaba estos derechos para sí. Sin embargo, este reconocimiento fue tardío y engañoso pues  está redactado de forma que no dice la verdad al completo: "todas mis obras están escritas en colaboración con mi mujer", en lugar de "todas las obras a mí atribuidas son de la autoría de mi mujer". 

Documento firmado por Martínez Sierra reconociendo que las obras firmadas por él estaban escritas
"en colaboración con su mujer"

Todavía a día de hoy, junio de 2.021, en la web Filmaffinity, en la ficha de la película de Garci "Canción de cuna", se lee que el guión está basado en una obra teatral de Greforio Martínez Sierra. Pues no, señores, no. 


Incluso se ha reconoce que obras de otros autores, como fue el caso de El pavo real de Eduardo Marquina, fueron también escritas por María Lejárraga y que Marquina contribuyó exclusiva o primordialmente a su versificación.

Participó en la fundación de varias asociaciones feministas. En 1917 participó en la creación de la UME o Unión de Mujeres de España, que duró dos años junto a la marquesa del Ter; en 1920 viajó a Ginebra como delegada de España al VIII Congreso de la International Woman Suffrage Alliance donde colaboró en la redacción de una carta de derechos femeninos: reconocimiento de la igualdad política, administrativa y civil de los dos sexos a nivel nacional e internacional.​ Fue un miembro activo de la Sociedad Española de Abolicionismo participando en múltiples mítines. Esta sociedad estaba en contra de la reglamentación de los prostíbulos.

En 1926 participó en la fundación del Lyceum Club que presidió María de Maeztu, junto a Victoria Kent y Zenobia Camprubí, entre otras.​ Se inauguró con 150 socias de todas las tendencias y en él participó también Elena Fortún, a la que Lejárraga animó en su vocación literaria.

Feminista convencida, se afilió en 1931 al Partido Socialista. Fue elegida miembro del Congreso de Diputados por Granada. En noviembre de 1936 ocupó el puesto de Agregada Comercial de la Legación de España en Berna. En mayo de 1937 fue nombrada secretaria de la delegación gubernamental española en la XXIII conferencia de la Oficina Internacional de Trabajo. Sin embargo, con el cambio de la jefatura del gobierno en 1937 con la sustitución de Largo Caballero por Juan Negrín, fue cesada en su cargo y se trasladó a su casa cerca de Niza. 

Volvió a escribir en 1948. Cuando Katia Martínez Sierra, hija extramatrimonial de Gregorio Martínez Sierra y la actriz Catalina Bárcena, reclama derechos de autor tras la muerte de su padre en Buenos Aires, en 1947, María de la O empieza a firmar sus obras con el nombre de María Martínez Sierra y pleitea por los derechos de autor de sus anteriores obras. Así lo hará en Una mujer por los caminos de España (1949) y Gregorio y yo, un libro de memorias (1953). En este último opúsculo, María de la O aporta de un documento firmado en 1930 por Gregorio Martínez Sierra, en presencia de testigos, en el que declara que las obras son compartidas, a los efectos legales. Además, en su legado, centenares de cartas y telegramas confirman que las novelas las escribía Lejárraga. También se supo que su separación había sido una realidad desde 1922, lo que en su época ya era un hecho conocido. 


Tras la Guerra Civil inició un largo exilio, por Francia, México y Argentina, donde finalmente falleció en 1974. En 1950 viajó a Nueva York y más tarde a California, para entrevistarse con productores de Hollywood. Allí escribió una comedia para niños,  que le fue rechazada. Sin embargo, ella vio su similitud con la película La dama y el vagabundo. Desencantada, viajó a México donde tradujo para las editoriales Aguilar y Grijalbo. Colaboró en la prensa y habló en el Ateneo Español. Por problemas de salud se trasladó a Buenos Aires, donde seguiría escribiendo hasta su muerte, el 28 de junio de 1,974.