sábado, 24 de abril de 2021

37. Patricia Bath, ". . . y los ciegos ven"

 


Fue una niña afroamericana nacida en Harlem; su padre era un inmigrante de Trinidad, el primer hombre negro autorizado a manipular maquinarias pesadas en la construcción del metro de la ciudad, su madre, descendiente de esclavos negros, fue ama de casa mientras sus hijos fueron pequeños, después trabajó en el servicio doméstico para ahorrar y conseguir que sus hijos tuvieran estudios; según las estadísticas, Patricia era una persona con muy pocas posibilidades de triunfar en la vida. Sus padres le regalaron, cuando era pequeña, un juego de química y un microscopio y eso despertó su curiosidad y sus ganas de aprender. Y lo consiguieron, pues pronto comenzó a sentirse realmente interesada por todas las ramas de la ciencia. Era también una buena estudiante, por lo que pudo obtener durante su época de adolescente una beca de la National Science Foundation que le permitió continuar sus estudios y realizar un exitoso trabajo de investigación que más tarde le valdría el Premio al Mérito de la Revista Mademoiselle.

Gracias a sus recién estrenados éxitos, además del esfuerzo de sus progenitores, pudo obtener primero el Bachiller Universitario en química y más tarde la carrera de medicina, en la Universidad de Howard. Después de licenciarse se mudó a California, donde se convertiría en la primera mujer afroamericana en ejercer como cirujana en su hospital universitario. Además, pasó a ser la primera oftalmóloga del Instituto de los Ojos Jules Stein, de UCLA.

Bath recibió el Bachelor of Arts en química del Hunter College de Manhattan en 1964. Se trasladó a Washington D. C. para asistir la Universidad de Medicina Howard College para recibir su doctorado en 1968. Durante su tiempo en Howard, fue presidenta de la Asociación Médica Nacional Estudiantil y colaboradora de los Institutos Nacionales de Salud y el Instituto Nacional de Salud Mental.

Fue interna en el Hospital Central de Harlem, posteriormente sirviendo como especialista en la  Universidad de Columbia.​ Viajó a Yugoslavia en 1967 para estudiar la salud infantil, observando que la práctica de cuidado de ojo era desigual entre minorías raciales y la población pobre; posteriormente percibió la mayor incidencia ceguera entre sus pacientes negros y pobres.​ Decidió que abordaría este asunto, y persuadió a sus profesores de Columbia para operar a pacientes ciegos, gratuitamente, en el Hospital Central de Harlem, el cual no había ofrecido hasta entonces cirugía ocular.

Bath fue pionera en todo el mundo en la disciplina de "oftalmología comunitaria", desarrollada por voluntarios, que facilita los cuidados oculares necesarios a las poblaciones desfavorecidas. Fue residente en oftalmología en la Universidad de Nueva York entre 1970 y 1973, siendo la primera afroamericana en este rol.

Uno de los grandes trabajos que debemos agradecer a Patricia Bath es su preocupación por la salud de los ojos de las personas con menos recursos. Observó que en las comunidades más desfavorecidas de Estados Unidos se producían problemas de visión derivados de causas que podían prevenirse a través de la educación, la divulgación y la implicación de los servicios públicos sanitarios. Fue así como cofundó en 1970 el Instituto Americano para la Prevención de la Ceguera, una organización sin ánimo de lucro que defendía la visión como un derecho básico del ser humano.

El año 1981 marcaría un antes y un después en la vida de Bath. En ese momento comenzó a trabajar en su invento más reconocido: el ultrasonido Laserphaco (Laser PHotoAblative Cataract surgery). A lo largo de más de un lustro se enfrascó en la construcción de una herramienta que permitiera debilitar, de forma menos dolorosa, la capa rugosa y externa de las cataratas. Esto permitió que el procedimiento fuese mucho más preciso y acelerado. Patricia recibió la patente de su invención en 1988. Con ella, se convirtió en la primera mujer afroamericana y médica en obtener esta clase de registro para una aplicación en materia de salud. A lo largo de su carrera, conseguiría otras cuatro patentes de inventos.

Además, se convirtió en pionera en una nueva disciplina, llamada oftalmología comunitaria, que la llevó incluso a atravesar las fronteras de su país natal y viajar varias veces a países como Pakistán,  Nigeria o Tanzania, donde ayudó a tratar la visión de sus habitantes. También publicó 100 artículos de investigación y dedicó parte de sus años de trabajo a la divulgación de la oftalmología, así como a dar charlas a jóvenes interesados en la medicina, la ciencia y la tecnología. Incluso después de retirarse de la medicina siguió dando charlas y conferencias.

A principios de 1993, la doctora Bath decidió retirarse. Pasó entonces a formar parte del equipo honorario de Centro “Jules Stein” y la UCLA. Ese mismo año fue reconocida como Pionera de la Academia de Medicina de su alma máter en Washington D.C. Con el tiempo y el deterioro de su salud, decidió mudarse a San Francisco para estar más cerca de su hija y nieta. Allí murió el 30 de mayo de 2.019, a los 76 años, a causa de un cáncer de pulmón que padecía, aunque todavía decía tener muchos proyectos pendientes.

Yo, particularmente, le estoy agradecida por la sonda Laserphaco, que inventó y perfeccionó. Tanto mi padre como mi madre fueron operados de cataratas por este método sin dolor, casi sin molestias ni postoperatorios complicados y eso les evitó la ceguera en su vejez.

 FUENTES:

- Patricia Bath,  Wikipedia   

- Claudia Alemany: Patricia Bath, de Harlem a la Academia. Mujeres con Ciencia.

- Azucena Martín: La vista como derecho fundamental: el legado que nos deja tras su muerte Patricia Bath. Hipertextual.

Patricia Bath, inventora de un laser para las cataratas. Huellas de mujeres geniales.


miércoles, 21 de abril de 2021

36. Vera Gedroits, la princesa que revolucionó la medicina de guerra

 


La princesa Vera Ignatievna Gedroitz, su verdadero nombre, como debe ser llamada, pues pertenecía a la realeza de Lituania nació el 19 de abril de 1870, en Slobodishe (actualmente Ucrania, entonces imperio ruso). Fue la tercera de cinco hermanos en una familia en la que madre procedía de Alemania y su padre pertenecía a la realeza lituana.

La infancia suele servir para acumular experiencias y recuerdos selectivos, pero en muchas ocasiones también es una fuente de traumas que después nos acompañan toda la vida. A Vera Gedroitz, la muerte de uno de sus hermanos, al que se encontraba muy unida, la llevó desde niña a querer estudiar Medicina para salvar vidas y paliar el sufrimiento. Tal era el amor por su hermano Sergei, que también inspiró el seudónimo literario (Sergei Gedroitz) con el que firmó sus obras, de poesía y científicas, a lo largo de su vida.  Asistió a la escuela secundaria de mujeres de Bryansk, pero fue expulsada por las continuas travesuras contra sus maestros. Su padre quiso entonces que se iniciara en la medicina como asistente en una fábrica, pero finalmente fue readmitida en la escuela y se graduó con muy buenas notas. Continuó su educación en San Petersburgo, aunque la joven volvió a poner en riesgo su futuro al unirse al movimiento juvenil revolucionario, ya que fue detenida por participar en una manifestación, expulsada de los estudios y devuelta junto a sus padres. Ansiosa por concluir sus estudios, y ante la imposibilidad de hacerlo ya en Rusia, Vera organizó un matrimonio de conveniencia con su amigo Nikolai Belozerov en San Petersburgo. Vera utilizó su nombre de casada para obtener un pasaporte y viajó a Suiza para estudiar en la Universidad de Lausana (ya que en Suiza admitían a mujeres en la Facultad de Medicina sin problemas), donde se formó para ser cirujana y se graduó en 1898, de nuevo con calificaciones brillantes que le valieron su título de Doctora en Medicina y Cirugía. En Suiza profundizó en sus investigaciones sobre la cirugía, pero en 1900 se vio obligada a regresar a Rusia cuando recibió una carta de su padre en la que le informaba de que su hermana Alexandra había muerto de tuberculosis y que su madre sufría de agotamiento nervioso.  Le pidió a Vera que regresara y a cambio le prometió ayudarla a conseguir un trabajo en un nuevo hospital de una fábrica que se estaba construyendo.

A su llegada a Rusia, Gedroitz fue contratada inmediatamente en la Fábrica de Cemento Maltsov y allí empezó a ejercer de cirujana. Dado el tipo de trabajo que se desarrollaba en la fábrica, los trabajadores sufrían frecuentes lesiones por levantar grandes pesos, hernias, lesiones de espalda, Cuando solo llevaba un año en el puesto había realizado  ya 248 intervenciones quirúrgicas, incluidas amputaciones, hernias y fracturas, con una incidencia de muertes y fracasos inferior al de cualquier otro hospital de la época. Preocupada por la salud general de los trabajadores, Vera elaboró una lista de recomendaciones para los administradores de la fábrica y también comenzó a publicar artículos científicos en revistas médicas rusas, que rápidamente fueron traducidos y tenidos en cuenta a nivel internacional.

El 21 de febrero de 1903 Vera recibió la convalidación de su título de Medicina en Rusia, lo que le permitió ejercer como cirujana en todo el país. Un año después, con el estallido de la guerra entre Rusia y Japón, Gedroitz se ofreció como voluntaria para ir al frente con Cruz Roja. En el primer mes de la guerra la primera cirujana en una contienda atendió a 1.255 pacientes, incluidos más de 100 pacientes con heridas en la cabeza y 61 pacientes con heridas abdominales. En principio trabajó en unas condiciones penosas. Los enfermos y heridos estaban alojados en cabañas cuyas paredes revistieron de arcilla y luego fueron cubiertas con sábanas. Posteriormente la situación mejoró con un tren hospital

Su pericia y profesionalidad le valieron ser nombrada cirujana en jefe del tren hospital, que constaba de un vagón operativo y cinco vagones para pacientes. El vagón de operaciones era una unidad quirúrgica especialmente equipada, suministrada por la nobleza rusa para permitir que la atención a los heridos se realizara en las líneas del frente.

Aunque muchos cirujanos militares rusos, así como franceses y británicos habían descartado la idea de tratar las heridas abdominales, Gedroits reconoció que la intervención temprana era clave. El tratamiento estándar en ese momento requería que se colocara al paciente en una posición semi-reclinada para que la herida pudiera drenar. En épocas anteriores, sin anestesia, las heridas abdominales penetrantes se consideraban inoperables.  Gedroits fue la primera en realizar laparotomías en pacientes militares, con un método que obligaba a realizar la intervención quirúrgica dentro de las tres horas posteriores a ser herido. Su tasa de éxito fue tan alta que el Ejército ruso y la sociedad rusa de médicos militares adoptaron oficialmente sus procedimientos operativos. Con la inminente derrota rusa, Gedroitz ayudó a organizar la evacuación del tren hospital, que se realizó bajo el  fuego  porque las tropas se negaron a retirarse hasta que los pacientes fueran trasladados. En 1905 Vera regresó al Hospital de la Fábrica Maltsov como cirujana jefa y fue nombrada jefa médica del Hospital Lyudinovskaya.

Además de hernias y lesiones industriales, las publicaciones de Gedroitz también cubrieron cirugías para obstetricia, la glándula tiroides y varios tumores que había visto en sus pacientes. Sus experiencias de intervenciones quirúrgicas incluyeron heridas abdominales y torácicas, amputaciones, embarazos ectópicos, reconstrucciones faciales y de tendones, resecciones intestinales, histerectomías, trepanaciones del cráneo y fragmentación de huesos.

Doodle publicado por Google hace solo unos días,  con motivo del 151 aniversario de Vera Gerdoitz


En 1909 la emperatriz Alexandra Feodorovna convirtió a Gedroitz en la médica residente principal del Hospital de la Corte y primera mujer médica de la casa real, encabezando los departamentos de Cirugía y Ginecología-Obstetricia, además de ser la pediatra de los menores del palacio. Tal era el amor de Vera por la medicina y la cirugía que llegó a involucrar en ellas a la emperatriz Alexandra y a sus hijas Tatiana y Olga enseñándoles lo básico de la cirugía.

Vera Gedroitz opera mientras la zarina Alexandra
 y las grandes duquesas Olga y Tatiana ayudan como enfermeras


Con la llegada de la revolución en 1917 y verse amenazada hasta la propia familia real rusa, Gedroitz volvió a pedir trabajar como cirujana de guerra una vez más. Esta vez se trataba de la Primera Guerra Mundial, aunque en ella no corrió la misma suerte que en su primera experiencia bélica, ya que fue herida y terminó en Kiev.

Allí, una vez recuperada, Vera Gedroitz fue contratada para enseñar cirugía pediátrica y finalmente recibió el título de profesora y desempeñó su cargo en la Universidad de Kiev a partir de 1929. Sin embargo, la medicina no fue su única ocupación. Además de numerosos artículos médicos sobre nutrición y tratamientos quirúrgicos durante su etapa como profesora, su talento como escritora se extendió a la publicación de varias colecciones de poemas y obras basada en hechos reales, entre las que destacan sus memorias, publicadas en 1931 y tituladas simplemente La vida. En ellas cuenta la historia de su viaje personal que la llevó a servir en el frente en 1904.

Gedroitz, conocida por sus excentricidades, su vestimenta masculina y su voz grave, falleció en marzo de 1932, a los 61 años, víctima de un cáncer de útero diagnosticado un año antes. Fue enterrada en Kiev y al parecer su tumba fue atendida durante muchos años por un arzobispo a quien había tratado en su juventud. Cuando murió el prelado eligió ser enterrado junto a ella.

El legado de Vera Gedroitz, a pesar de ser una gran desconocida, continúa vigente con sus procedimientos  y su éxito con el tratamiento de heridas abdominales, que jugaron un papel tan relevante en la medicina militar internacional. Fue pionera en la aplicación de laparotomía para el tratamiento de heridas abdominales en el frente de batalla, una de las primeras mujeres de Rusia en trabajar como cirujana, la primera en convertirse en profesora de cirugía y trabajar como médico militar, y la primera mujer en servir como médico en el Palacio Imperial.

Cuando buscaba información para escribir esta entrada, pude leer un comentario hecho por una periodista, idéntico a otros que se hicieron sobre otras mujeres de este blog: ¿Cómo es posible que nadie haya hecho una película sobre esta mujer?


BIBLIOGRAFÍA: 

- Chris Baraniuk, La princesa olvidada que revolucionó la medicina de guerra (y salvó cientos de vidas), BBC Mundo, 26 mayo 2019

- J. D. C. Bennett, Princess Vera Gedroits: military surgeon, poet, and author, The BMJ 305 (6868) (1992) 1532-1534, PDF

- Wikipedia (castellano e inglés)

- Alberto López: "/Vera-Gedroitz-la-princesa-cirujana-que-revoluciono-la-medicina-de-guerra". El País, 19 de abril de 2.021






jueves, 15 de abril de 2021

35. Margaret Lindsay Huggins, la astrónoma que fotografió las estrellas

 


Margaret Lindsay Murray (su nombre de soltera) nació en Dublín en 1848. Su padre, abogado, enviudó cuando ella era pequeña y se volvió a casar. Según la necrológica que le dedicó la revista de la Real Sociedad Astronómica Canadiense, Margaret fue educada en casa y desde pequeña sintió interés por las áreas científicas, especialmente por la astronomía, aunque otras fuentes indican que debía ese interés a la influencia de su abuelo materno, un banquero de buena situación económica. Solía basarse en viejos atlas del cielo para estudiar las constelaciones desde su jardín. A los 10 años y armada con un pequeño telescopio se dedicó a estudiar las manchas de la superficie solar. Además le gustaba experimentar con juegos de química y logró dominar las incipientes técnicas fotográficas de la época.

En 1875 Margaret se casó con William Huggins (ella tenía 27 años y él 51), que ya era un conocido astrónomo, y ambos se beneficiaron de esa alianza, también científicamente: él compartió con ella sus conocimientos, que ella deseaba ampliar, y ella colaboró en sus investigaciones justo cuando él había empezado a encargarse del observatorio de Tulse Hill de la Real Sociedad Astronómica británica y empezaban a surgir algunas críticas porque se le hubiese encomendado esa tarea a un investigador solo.

Es habitual leer que ella fue una asistente entregada y servicial, pero en realidad fue mucho más que eso a raíz de los cuadernos de investigación que llevaban y la correspondencia entre ambos. Tras su matrimonio, ella se involucró enseguida en el trabajo del observatorio y eso cambió totalmente el tipo de trabajo que se hacía como su organización. Las escuetas notas de él se convirtieron en detalladas descripciones, pero además, las fotografías se convirtieron en una forma habitual de registrar lo que hasta ese momento había sido pura observación descrita. Las habilidades previas y el interés de ella fueron gran parte del impulso que puso en marcha el programa de investigación fotográfica de Huggins.

La primera publicación dedicada a la fotografía espectral publicada en base al trabajo del observatorio de Tulse Hill apareció en la revista Proceedings of the Royal Society a finales de 1876 y William Huggins aparecía como su único autor. Ambos llevaban casi 15 años casados cuando por primera vez aparecieron ambos como coautores de una publicación, pero aunque todas las anteriores sobre sus logros fotográficos no la mencionaban, sí queda claro en los cuadernos que ambos mantenían que las habilidades fotográficas de ella estaban detrás de estos avances y de esta nueva vía de investigación y observación astronómica.

En sus anotaciones las referencias a la fotografía y sus técnicas son constantes y detalladas, diferenciando a menudo sus trabajos y resultados de los obtenidos por su marido. En muchas de ellas hace referencia al diseño de experimentos, a qué mediciones registrar para comprobar uno u otro parámetro, a cómo adaptar los instrumentos para aprovechar su potencial según lo que quisiera comprobar. En concreto, el verano de 1876 pareció pasarlo experimentando con distintos tipos de placas sensibles para captar imágenes. Tenía un agudo sentido de la innovación e hizo importantes mejoras en el equipamiento del observatorio que pronto pusieron a los Huggins a la vanguardia de la astrofotografía espectroscópica.

Ambos trabajaron juntos durante más de 30 años como colegas de investigación, aunque la imagen histórica de ambos es la del científico y su asistente. Sin embargo, en una carta que ella escribió a un conocido tras la muerte de su marido en 1910 se aprecia su deseo de reconocimiento por un trabajo que fue mucho más compartido de lo que siempre se pensó: “Pienso en esta pensión como un honor hacia él, aunque también es honorable hacia mí y, humildemente espero, habérmela ganado en estos 35 años de trabajo muy duro. Ninguno de vosotros sabe cómo de duro trabajamos aquí nosotros dos solos, sin ayuda”.

Junto con su amiga y también astrónoma Agnes Clerke, fue elegida en 1903 miembro honorario de la Real Sociedad Astronómica, una distinción que solo otras dos mujeres previamente habían obtenido. Falleció en Londres en  1915.


domingo, 4 de abril de 2021

34. Eugenia Pereira, química y farmacéutica

 


Eugenia Pereira Rodríguez nació en O Carballiño (Orense) el 3 de abril de 1895. Purificación Rodríguez, su madre, era comerciante. Su padre, César Pereira, era abogado. No reconoció oficialmente su paternidad hasta un tiempo más tarde. A los 18 años, Eugenia decidió realizar estudios universitarios a pesar de la oposición inicial de su familia. En 1917 comenzó sus estudios de Farmacia como alumna libre. Obtuvo su licenciatura en 1921, con premio extraordinario. En 1923 obtuvo también la licenciatura en Química, de nuevo consiguiendo un premio extraordinario. Recibió su doctorado en Química en la Universidad Central de Madrid con una tesis titulada “Investigación y evaluación de la sílice en tejidos orgánicos animales”. También obtuvo su doctorado en Farmacia. Años más tarde presentó a la Sociedad Española de Higiene un trabajo titulado “Aplicación de cloro en la depuración bacteriológica de agua potable en Madrid”.


En 1924 se convirtió en la primera licenciada gallega de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago de Compostela en obtener una beca JAE (Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas). Con esa ayuda pudo viajar a la École Nationale Supérieure de Chimie de Burdeos donde aprendió enología. Deseaba comprender y mejorar los procesos de vinificación para poder usar esos conocimientos en los viñedos de su familia, situados a orillas de río Avia. Anteriormente, en Santiago de Compostela, ya había realizado pruebas para, a partir de cepas autóctonas, intentar obtener levaduras para el proceso de fermentación del vino. De hecho, en su solicitud de beca, incluyó como mérito los buenos resultados obtenidos en estos experimentos en su tierra. Antes de recalar en Burdeos, había realizado una estancia en el Instituto Pasteur de París. En estos viajes, por ser mujer, fue acompañada de su hermano menor.


Más tarde, Eugenia Pereira obtuvo por oposición el cargo de Jefe del Laboratorio Químico de la Aduana de Barcelona, ​​ciudad en la que viviría a partir de entonces. Allí se casó y el matrimonio tuvo dos hijas.


En Barcelona desarrolló su vertiente emprendedora, dirigiendo en primer lugar una farmacia, y después el laboratorio Pemur en Castelldefels –más adelante pasó a llamarse laboratorio Pereira— que fabricaba antibióticos, cosméticos, pastas dentales –como Pemur o Fluident–, tratamientos para el calzado, preparados a base de pólvora –como Soldent— y diversos productos de farmacia. También fue la primera empresa española en fabricar un detergente líquido comercializado en España.


AUTORA: Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.


FUENTES:


Rosa María Cid Galante, Eugenia Pereira Rodríguez, Historia das nossas melleres ourensás, 2 marzo 2009

Eduardo Rolland, Eugenia Pereira, científica galega e muller pioneira da farmacia, GCiencia, 5 marzo 2020

Eugenia Pereira Rodríguez, Procedimiento de fabricación de un dentífrico, Patente ES0144204 A3 (16.02.1939) (PDF), OEPM

Eugenia Pereira Rodríguez, Perfeccionamientos en el procedimiento de fabricación de dentífricos, Patente ES0144205 A1 (16.04.1942) (PDF), OEPM

Eugenia Pereira Rodríguez, Galipedia





miércoles, 31 de marzo de 2021

33. Victoria Martín del Campo, una gaditana que merece una calle en su ciudad natal

Autorretrato de Victoria Martín del Campo
Museo  de Cádiz

 Victoria Martín de Campo (Cádiz, 1794-1869) fue una pintora neoclásica española, también conocida como «Barhie». Académica de mérito de la Nacional de Santa Cristina, supernumeraria de la provincial de Bellas Artes. Discípula del pintor Manuel Montano, sus obras se caracterizan por un sentido especial del dibujo, correcto pero no sometido, un modelado exquisito y un sentido justo del color. El Museo de Cádiz conserva tres obras suyas: La adoración de los pastores, Autorretrato y Psiquis y Cupido.

Victoria Martín de Campo, también conocía como Victoria Martín Barhié, nació en 1794, fue la tercera de los cuatro hermanos de una familia burguesa de Cádiz. Su padre, Sebastián Martín, era cónsul de Cerdeña y  comerciante. Su madre, Claudia Barhié, de origen francés, falleció al poco de su nacimiento y quedó al cuidado de la nueva esposa de su padre, que fue la encargada de su tutela y de la de sus hermanos.

No se sabe con exactitud cuál fuese su formación, se cree que nunca viajó a París o Roma, que fueron los núcleos fundamentales del Neoclasicismo imperante en la época, pero se sabe que tuvo por maestro a Manuel Montano, del que recibió una educación basada en la literatura y el arte, principalmente. Si bien, muy poco se sabe sobre el proceso de formación de esta pintora que, a juicio de Gaya Nuño, es uno de los mejores valores de la pintura neoclásica española.

Participó en diversos certámenes, siendo premiada en varios de ellos. El mayor éxito profesional fue ser la primera mujer Académica de mérito de la Nacional de Santa Cristina y supernumeraria de la provincial de Bellas Artes de Cádiz. También consiguió ser socia de mérito del Liceo de Málaga. Contrajo un primer matrimonio con Álvaro Jiménez Basurto, un comerciante acomodado en Cádiz, titular de varios cargos en la administración gaditana. Él se encargó de administrar los bienes de su esposa y de sus hermanos, pero a su muerte no dejó bienes significativos ni hijos. Tras enviudar contrajo nuevo matrimonio en 1835 con Antonio María de Campo, oficial de la contaduría de aduanas, que a su muerte tampoco dejará nada de valor. El heredero de Victoria, será su sobrino Francisco Berriozabal Martín.

Adoración de los pastores
Museo de Cádiz

Cultivó la temática religiosa (En la catedral de Cádiz 
Ecce Homo, alguna vez atribuido a Ribera, la Dolorosa y San Lorenzo Mártir; en el Museo de Cádiz, Adoración de los pastores) y mitológica (En el Museo de Cádiz, Psiquis y Cupido), además del retrato. Por último, hay obras en paradero desconocido o mal atribuidas como son: La Casta Susana, David tocando el arpa ante Saúl, Niño en una floresta, y un retrato de niño que fue muy popular entre los intelectuales del momento, pero del que no se poseen registros. Tampoco existen registros sobre su colección de dibujos.

Tras enviudar por segunda vez, volvió a la casa familiar en la calle de la Soledad, en el barrio de San Antonio, donde vivió hasta su muerte en 1.869. 


Psiquis y Cupido
Museo de Cádiz


viernes, 19 de marzo de 2021

32. Rosario Weiss, la niña que aprendió a dibujar con Goya

 

Autorretrato de Rosario Weiss, fechado en 1,830,
encontrado en la Biblioteca Municipal de Burdeos


Retrato de Leocadia Zorrilla,
pintado por Goya en 1.815
María del Rosario Weiss Zorrilla (Madrid, 2 de octubre de 1814-ibídem, 31 de julio de 1843) fue bautizada en la parroquía de san Ginés como hija menor del matrimonio, mal avenido y bastante efímero,  formado por Isidoro Weiss Alonso, joyero de origen alemán y Leocadia Zorrilla Galarza, última amante de Goya. El matrimonio fue infeliz y se rompió definitivamente poco después del  nacimiento de Rosario, siguiendo cada uno su camino. Todo apunta a que Francisco de Goya y Leocadia se conocieron en 1805, en la boda (5 de julio) del hijo del pintor, Javier, con Gumersinda. Goya tenía 59 años y Leocadia 16.

Leocadia entró a trabajar como ama de llaves de la casa de Francisco de Goya en torno a 1815. En aquél tiempo el pintor aragonés era ya viudo -su esposa Josefa Bayeu había fallecido en junio de 1812- tenía ya 70 años, estaba achacoso y, por supuesto, sordo desde hacía tiempo. Ella rondaba los 30 años de edad y se convirtió en criada, cuidadora y compañera sentimental de Goya.

Para 1820 Leocadia ya se había trasladado con sus dos hijos menores, Guillermo y Rosario (1) , a vivir definitivamente junto a Francisco de Goya hasta la muerte del pintor en 1828. Primero compartieron techo en la célebre “Quinta del sordo” de Madrid hasta 1824 y luego en Burdeos, donde se reunieron con él en el exilio francés. La pequeña Rosario fue objeto especial de los mimos y atenciones del anciano pintor, quien la instruía con paciencia en los inicios del dibujo.

Goya era especialmente cariñoso con la niña, a la que llamaba "Mi Rocío" (2), le gustaba tenerla en su compañía y le enseñaba algunos trucos para comenzar a manejarse con los pinceles, pues aquella niña mostraba gran atención, ganas de aprender y, sobre todo, destilaba talento.  A los 6 años empezó a enseñarla a dibujar. La niña tenía un pequeño caballete adaptado para su edad. Podemos imaginarnos al viejo y genial artista acometiendo sus últimas obras mientras la pequeña Rocío se fijaba en todos los detalles, escuchaba los consejos e instrucciones de su cariñoso maestro y completaba o remataba esbozos de obras que él le pasaba además de otros dibujos para que ella los copiara. El talento de la niña era indudable.  De sus dotes artísticas dan una idea por ejemplo que los 77 dibujos conservados en la Hispanic Society y en un principio atribuidos a Goya,  en 1956 José López-Rey demostró que eran de Rosario, opinión  que fue corroborada después por otros dos especialistas. Según varios expertos, algunos de los últimos dibujos y bocetos atribuidos a Goya es más que probable que llevaran también la mano de Rosario Weiss, quien le ayudaba a terminarlos o los iniciaba y era el genio de Fuendetodos quien los culminaba. La primera intención de Goya fue enviar a la niña a estudiar a París, y con esa intención escribió a su amigo el banquero José María Ferrer, residente en París, el 28 de noviembre de 1824:


 "Esta célebre criatura quiere aprender a pintar de miniatura, y yo también quiero, por ser el fenómeno tal vez mayor que habrá en el mundo de su edad hacer lo que hace; la acompañan cualidades muy apreciables como usted verá si me favorece en contribuir a ello; quisiera yo enviarla a París por algún tiempo, pero quisiera que usted la tuviera como si fuera hija mía ofreciéndole a usted la recompensa ya con mis obras o con mis haberes; le envío a Usted una pequeña señal de las cosas que hace...


Como no obtuvo respuesta de Ferrer, en 1827 Goya puso a Rosario en manos del pintor Antoine Lacour (3) que había abierto escuela en Burdeos, aunque el estilo académico del francés satisfizo poco el genio de don Francisco y fue perfeccionando su propia técnica, de trazos más finos.  

De la vida de Goya, Leocadia y sus hijos en Burdeos, tenemos un párrafo de una carta escrita por Leandro Fernández Moratín a otro amigo del pintor, el también ilustrado y clérigo, Juan Antonio Melón:

"Goya ha tomado una casita muy acomodada con luces del Norte y Mediodía, y su poquito de jardín, casa sola y nuevecita en donde se haya muy bien. Doña Leocadia, con su acostumbrada intrepidez, reniega a ratos y a ratos se divierte. Rosarito habla ya francés como una totovía (4), corre y brinca y se entretiene con algunas gabachuelas de su edad..."


La lechera de Burdeos” es objeto también de múltiples interpretaciones. Firmada por Goya hacia 1827, aspectos artísticos y otros detalles como que quedara en poder de Leocadia Zorrilla tras la muerte del pintor -quien la tuvo que vender pronto- no descartan que Rosario Weiss fuera su autora o al menos coautora. Otros apuntan a que lo más probable es que fuera ella, de 13 años entonces, la retratada.





Muerto Goya en 1828, la situación se volvió tirante, pues Javier y Leocadia se odiaban mutuamente. Javier liquidó a Leocadia con 1.000 francos, que pronto se acabaron. 

Hasta 1833 no regresaron Leocadia y Rosario a España, acogiéndose a una amnistía general concedida para los exiliados. De nuevo en España, la joven Rosario desarrolló su carrera al trabajar inicialmente como copista, copiando obras por encargo de particulares y también para el restaurador Serafín García de la Huerta, algunas de las cuales pudieron haber sido vendidas como originales por dicho restaurador.  

También trabajaba como copista  en el Museo del Prado, la Academia de San Fernando y en colecciones privadas como la de la duquesa de San Fernando. Como entonces los cuadros no se exponían en línea, sino en hileras superpuestas hasta el techo. Como a Rosario no se le autorizó para bajar las obras, cuando las obras ya no estuvieron a la altura de su vista tuvo que dejar de hacer tales copias. También realizó miniaturas, retratos a lápiz muy celebrados y litografías de importantes escritores y artistas de su tiempo como Larra, Espronceda, Zorrilla... Tuvo mucho que ver en ello su participación como socia en el Liceo Artístico y Literario desde 1837.

En la Academia de San Fernando participó varios años en sus exposiciones anuales y, con el aplauso general y el apoyo de sus compañeros del Liceo, fue nombrada académica de mérito de tan prestigiosa institución en 1840, una de las pocas mujeres que lo lograron.

El cénit de su trayectoria profesional le llegó poco después cuando fue elegida por la Corona en 1842 para desempeñar el puesto de maestra de dibujo de cámara de la futura Isabel II y de su hermana la infanta Luisa Fernanda. Comenzaron así sus lecciones en palacio de la mejor profesora de dibujo posible en aquellos tiempos, pero por desgracia no pudo ejercer ese cargo mucho tiempo, pues en el verano de 1843 fallecía súbitamente enferma de cólera con apenas 29 años de edad.

Su truncaba así tristemente una trayectoria imparable, la de una mujer que mamó de niña, nada menos que de Francisco de Goya, el amor por la pintura y sobre todo por el dibujo y con quien dio sus primeros y prometedores trazos en un lienzo.

Rosario Weiss Zorrilla se hubiera consolidado como referencia artística fundamental del siglo XIX español si no hubiera fallecido tan joven, justo cuando su estrella comenzaba a brillar y era objeto del reconocimiento de todos.

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(1)  El hijo mayor, Joaquín, se quedó en el domicilio paterno. Isidoro Weiss murió en la miseria en Madrid en 1.850.

(1) Muchos biógrafos de Goya pensaban que Goya era su padre. Dos años antes del nacimiento de Rosario, Isidoro Weiss había denunciado a su esposa por "deslealtad", pero no  hay más prueba. Lo que si se constata que Goya tenía por esta niña un afecto indudable, como se trasluce en cartas conservadas del pintor.

(3) También he encontrado el dato de que la puso como alumna de un tal Vernet fabricante de papeles pintados. (?)

(4) Totovía es un pájaro cantor parecido a la alondra

FUENTES:

Rosario Weiss Wkipedia

Leocadia Zorrilla Wikipedia

Daniel ARVERAS, Tu otro diario: Rosario Weiss, la discípula aventajada de Goya







martes, 9 de marzo de 2021

31. Susan La Flesche Picotte, la primera doctora amerindia

 


La historia de esta mujer merece una película, o al menos una miniserie de media docena de capítulos. Si algún mandamás de Netflix lee esto, le cedo graciosamente la idea.

Suzanne La Flesche nació el 17 de junio de 1865 en la reserva de los indios omaha de Nebraska. Suzanne era medio indígena medio blanca, como sus padres, Mary Gale y Joseph La Flesche.

Su padre, Joseph La Flesche, también llamado Ojo de Hierro, era indio ponca con  ascendencia franco-canadiense. Fue educado en St. Louis, pero regresó a la reserva como un hombre joven y se identificó como culturalmente Omaha. Fue adoptado por el jefe joven Elk en 1853, quien lo eligió como su sucesor, y La Flesche se convirtió en el principal dirigente de la tribu Omaha alrededor de 1855.

Su madre, Mary Gale, era la hija del Dr. John Gale, un cirujano blanco  del ejército estacionado en Fort Atkinson, y de  Nicomi, una mujer de estirpe omaha-Oto-Iowa.

Sus padres quisieron evitar que Susan sufriera discriminaciones y por ello no le pusieron un nombre omaha ni le hicieron los tatuajes tradicionales en el rostro. Aunque su madre solo hablaba la lengua de los omaha, su padre y sus hermanas la animaron a que usara el inglés para comunicarse. Por ello, Susan hablaba con fluidez las tres lenguas: omaha, francés e inglés.

Foto familiar de Susan
Era la pequeña de la familia, tenía un medio hermano mayor, el antropólogo Francis La Flesche, y tres hermanas también mayores que ella. Su educación se inició en la escuela misional de la reserva. La escuela de la reserva era un internado donde a los niños nativos se les enseñaba las prácticas de los europeos para asimilarlos a la sociedad blanca. Después, Susan dejó la reserva para ir a Elizabeth , Nueva Jersey , donde estudió en el Instituto Elizabeth durante dos años y medio. En aquel tiempo, a las muchachas se les enseñaba los rudimentos del hogar y poco más, esperando que, finalizado el instituto, volvieran a su casa y ejercieran con esmero el papel de esposa y madre. Pero Suzanne decidió que quería seguir estudiando y se preparó para ingresar en una de las pocas instituciones educativas que aceptaban a mujeres en los estudios de medicina, carrera a la que había decidido dedicarse. Suzanne fue aceptada en el Women’s Medical College of Pennsylvania. Susan estudió química, anatomía, fisiología, histología, la ciencia farmacéutica, obstetricia y medicina general, y al igual que sus compañeros, hizo el trabajo clínico en las instalaciones en Filadelfia junto a estudiantes de otras universidades, tanto masculino como femenino. Mientras asistía a la Escuela de Medicina, el aspecto de Suzanne La Flesche cambió; empezó a vestirse como sus compañeras blancas y llevaba el pelo recogido en un moño en la parte superior de la cabeza.  Cuando era niña, Suzanne había visto morir a una mujer india enferma porque el médico blanco local no la cuidaba. Más tarde acreditó que esta tragedia fue su inspiración para ser médico, para poder atender a las personas con las que vivía en la Reserva de Omaha. A los veinticinco años, Suzanne La Flesche era la primera indígena doctorada en medicina en los Estados Unidos. 


En 1889 se graduó con la nota más alta y consiguió un puesto del gobierno con el que volvió a la reserva de Omaha para iniciar su labor como profesora en la escuela que le había sido asignada. Fue la primera mujer nativa americana en ocupar el cargo. Hasta entonces, no había ni un solo médico en la reserva donde malvivían los indios Omaha.

Allí debía enseñar a sus alumnos reglas básicas de higiene y salud. Pero Suzanne dedicó también muchas horas a visitar a enfermos en sus hogares de la reserva. Después de largas jornadas de trabajo extenuante, terminó cayendo ella misma enferma. En 1893 decidió darse un respiro y retirarse un tiempo a la vez que se hacía cargo de su madre que también estaba enferma.

En 1894 se casó con Henry Picotte, un indio de la tribu de los sioux con el que tuvo dos hijos. Después de ser madre, todo el mundo esperaba que Suzanne se retiraría definitivamente de su trabajo como maestra y doctora pero ella decidió de nuevo saltarse las normas sociales y optar por continuar trabajando.

Suzanne fue la primera y la única, la médica de todos, en los días y en las noches, sola en la nieve y en el sol”, escribe Eduardo Galeano. Se hizo tan popular, que los que estaban enfermos pedían su ayuda, en lugar de pedírsela a un doctor blanco. Se convirtió en la única doctora en una reserva de cerca de 3.500 kilómetros cuadrados. A menudo tendría que recorrer muchos kilómetros a pie para llegar a sus pacientes. Por todo ello recibía un sueldo de 500 dólares anuales, la decima parte que un médico del ejército o de la marina.

Además de cuidar de los enfermos, Suzanne dedicó mucho tiempo a la concienciación social de la importancia de la prevención y la higiene, sobre todo en enfermedades como la tuberculosis que acabaría con la vida de muchas personas en la reserva, entre ellas su propio marido, en 1905. Defendió la limpieza, el aire fresco y la erradicación de las moscas domésticas, que se creía que eran los principales portadores de la tuberculosis. Fue también una gran impulsora de la lucha contra el alcoholismo, problema que vivió en su hogar, con un marido alcohólico.



En 1913, recaudó dinero y abrió un hospital moderno en una colina de su ciudad natal de Walthill. Esto le permitió cuidar a las mujeres embarazadas y a los enfermos de todas las razas y credos, de la forma en que ella creía que debía ser. Que una mujer amerindia  sola (ya era viuda) consiguiera todo el dinero necesario para construir el hospital fue una hazaña, teniendo en cuando la época en la que se hizo.

Cuando Suzanne enviudó en 1.905, se tuvo que enfrentar a muchos problemas burocráticos para poder heredar las tierras de su marido. Una situación a la que se enfrentaban muchos indios americanos que veían peligrar, a menudo, sus derechos. Sensibilizada también con este problema, llegó a asesorar a los miembros de la reserva y a viajar a Washington para entrevistarse con los miembros de la "Office of Indian Affairs" para intentar mejorar la situación de los indígenas. Argumentó que el papeleo innecesario y la burocracia no eran más que una carga adicional sobre el pueblo omaha. Una prueba más de que la Oficina de Auditoría los trataba como niños y no como ciudadanos dispuestos a participar en una democracia. Suzanne continuó trabajando en nombre de su comunidad hasta el final de su vida.

Además de cuidar de los enfermos, Suzanne dedicó mucho tiempo a la concienciación social de la importancia de la prevención y la higiene. Fue capaz de combinar la medicina aprendida con la sabiduría heredada, las terapias de la universidad y las recetas de sus abuelos, para que la vida de los omaha doliera menos y durara más.

Luchadora incansable, Suzanne La Flesche dedicó toda su vida a los demás. Hasta que su cuerpo, aquejado de una enfermedad crónica desde pequeña que le hizo sufrir multitud de dolores a lo largo de los años, se apagó. El 18 de septiembre de 1915 fallecía a causa de un cáncer de huesos.

Ella fue mucho más que una doctora de la reserva, fue también una consejera, una confidente, y un símbolo de la esperanza para los Omaha. Fue una feroz defensora de la salud pública y reformadora social. Promovió prácticas de higiene que salvan vidas, como la eliminación de vasos compartidos y la instalación de mosquiteras para evitar insectos portadores de enfermedades.

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FUENTES: 


Mujeres con ciencia, Blog de la Universidad de País Vasco:

Wikipedia

Nos queda la palabra, blog de Agustina Pérez

Ahoramismo.com: Susan La Flesche Picotte: 5 datos curiosos que tienes que saber



sábado, 20 de febrero de 2021

30. Isabel Barreto, la primera almirante en la historia de la navegación

 



Con cada nueva historia que descubro para ir incorporando a este blog, me sorprendo más y más. Y la de Isabel Barreto no se queda atrás.

Solo hubo una mujer al frente de una expedición naval durante aquellos viajes de descubrimiento y conquista que tuvieron lugar en el siglo XVI.

Esa mujer se llamaba Isabel Barreto, fue marquesa y adelantada de los mares del Sur y la primera mujer que ostentó el título de almirante en la historia de la navegación española.

Protagonizó una hazaña enorme: la expedición que encabezó navegó unas 3.600 leguas marinas, alrededor de 20.000 kilómetros, la mayor distancia recorrida por naves españolas en el siglo XVI.

Atravesó por entero el Océano Pacífico y fue la primera en cruzar ese océano por el hemisferio sur. Y descubrió las islas Marquesas, un archipiélago de la Polinesia.

Isabel Barreto nació en Pontevedra en 1.567, siendo bautizada en Santa María la Mayor con el esplendor acorde a la posición de su abuelo Francisco Barreto. Francisco Barreto fue un militar y explorador, natural de Faro (Portugal), que llegó a ser gobernador de la India portuguesa, obsesionado con encontrar las minas del rey Salomón que falleció en Asia en 1573. Hija de Nuño Rodríguez Barreto, natural de islas de la Madera (Madeira), y Mariana de Castro, tuvo seis hermanos (Gerónimo, Diego, Luís, Gregorio, Antonio y Lorenzo) y dos hermanas (Mariana y Leonor).

Los Barreto fueron una familia de prósperos comerciantes de esclavos y productos acostumbrados a viajar por todo el mundo. Sea como fuere, en 1585, la familia se trasladó de España a Perú de la mano del IV Marqués de Cañete, García Hurtado de Mendoza, que llegó a ser virrey de ese país. Allí, la joven Isabel se casó a los 19 años con el Adelantado Álvaro de Mendaña y Neira, un gallego-berciano nacido en Congosto en 1542, que llegó al país con unos veinte años. Mendaña, en 1567 inició su primer viaje por el Océano Pacífico con el pontevedrés Pedro Sarmiento de Gamboa en busca de la Terra Australis y un gran tesoro, pero lo que descubrieron fueron unas islas a las que llamaría Salomón. En 1574 Álvaro de Mendaña obtuvo los permisos de navíos y comercio así como la licencia de pesquería de perlas en los Mares del Sur, océano conocido como "el lago español". La pareja tenía la ilusión de encontrar las islas que los harían inmensamente ricos. Álvaro ostentaba el título de Adelantado y buscaba el dinero que le hacía falta para volver a las islas Salomón y tomar posesión efectiva del territorio; conocer a Isabel le facilitó a Mendaña poner en marcha su segundo viaje, ya que la dote de Isabel, 40.000 ducados, sirvió para financiar dicha expedición.

La expedición partió del puerto de Paita rumbo a las islas Salomón cinco años más tarde, el 16 de junio de 1595, con cuatro naves: el galeón San Gerónimo, nave capitana en la que viajaba Isabel; la nao Santa Isabel; la galeota San Felipe y la fragata Santa Catalina. Embarcaron "378 marineros españoles y portugueses", y para colonizar los nuevos territorios "unas 90 personas más entre mujeres y niños". Acompañaban a Isabel en la travesía varios de sus hermanos: Diego y Luis Barreto como alférez, como capitán Lorenzo Barreto y también Mariana Barreto, casada con otro expedicionario.

Camino de llegar a las islas Salomón descubren el archipiélago de las Marquesas, deteniéndose en cuatro de las islas. Las Marquesas son un archipiélago en la Polinesia Francesa. Recibieron su nombre del español Álvaro de Mendaña que las descubrió en 1595, llamándolas «Islas Marquesas de Mendoza» en honor al virrey de Perú, García Hurtado de Mendoza y Manríquez, marqués de Cañete. .

La expedición no se presentaba fácil: A la habitual escasez de víveres y agua limpia, así como a la inherente presencia de las enfermedades habituales en estos viajes se unía que los marineros que fueron escogidos de entre lo peor de la sociedad, ya que Felipe II vio en estos viajes una oportunidad de deshacerse de toda clase de vagos y maleantes. Entre ellos abundaban desertores y delincuentes huidos de diversas colonias españolas en América. Isabel comprendió pronto que solo imponiendo una estricta disciplina evitaría un desastre.

Mendaña enfermó de malaria e hizo testamento, dejando a Isabel como heredera universal de todos los cargos que el rey le había concedido, pues tenía la facultad, en caso necesario de nombrar sucesor a quien quisiese,  así como del marquesado que ostentaba  (1) Mendaña murió en Santa Cruz (islas Salomón) al día siguiente de dictar testamento, el 18 de octubre de 1595. Se hizo cargo entonces de la expedición Lorenzo Barreto, pero también murió a los dos días de su cuñado. Entonces Isabel se quedó con el mando efectivo de la expedición, justo en un momento delicado, con escasez de agua y provisiones y rodeada de hombres descontentos que estaban al borde del motín por no haber hallado todavía las riquezas que esperaban.

La estricta disciplina que impuso Isabel en esos momentos fue la munición que su peor enemigo usó contra ella. Se podia decir que tenía al enemigo en casa. Pedro Fernandez de Quirós, piloto  portugués al servicio de España, la odiaba y pretendía las posibles riquezas de las islas Salomón. posiblemente también se sumara el hecho de no soportar estar bajo el mando de una mujer. El caso es que alentaba a los marineros a la desobediencia y al motín y escribió contra  ella. «Quirós la describía en su diario como una mujer «de carácter varonil, autoritaria, indómita y que impondrá su voluntad despótica». La llegó a acusar, durante la travesía, de «robar la escasa agua de que disponían para gastarla en lavar con ella su ropa», y de pasearse por cubierta «con sus perlas y sus encajes». Ante la actitud de los hombres, Isabel  tuvo que emplear mano dura, castigando con la horca a quien contraviniera las órdenes. La situación se volvió insostenible cuando algunos marineros asesinaron  al cacique local, llamado Malope. Isabel ordenó ahorcar por este asesinato a dos hombres. Al producirse una insurrección de los indígenas por el asesinato de su jefe, y ante la falta de comida y agua,  el precario estado de salud   de los expedicionarios y agotada por las constantes disputas con Quirós, Isabel decidió poner rumbo a Filipinas, llegando a Manila el 11 de febrero de 1.596, donde fue recibida como una heroina, con honores y salvas de artillería a su entrada en la bahía. Allí dio la orden de no desembarcar hasta el día siguiente, que un marinero desobedeció, desembarcando para ir a por unos cocos, por lo cual fue ahorcado.

En Filipinas Isabel se casó con el general Fernando de Castro. Con su segundo marido participó en otra expedición que la llevó a Acapulco y a Guanaco. (Capitanía General de Chile, hoy Argentina) donde Isabel poseía una encomienda. Tras su regreso a Lima, tenemos dos versiones del final de su historia. Una es que murió allí en Lima. Otra es que la pareja regresó a España para reclamar sus derechos sobre las islas Salomón,  porque Quirós había logrado del rey Felipe III una real cédula que le otorgaba el derecho a regresar y cristianizar las islas Salomón, anulando el título que Isabel había heredado de su primer marido y, finalmente, habría muerto en su Galicia natal.

Ruta de la expedición de Isabel y Mendaña, su primer marido

Paita (Perú), 9 de abril de 1595.

El Callao, 16 de junio.

Las Marquesas de Mendoza (islas Marquesas), 21 de julio - 5 de agosto.

Magdalena (Islas Marquesas, Fatu Hiva)

Dominica (Islas Marquesas, Hiva Oa)

Santa Cristina (Islas Marquesas, Tahuata)

San Pedro (Islas Marquesas, Moho Tani)

San Bernardo (Pukapuka, islas Cook), 20 de agosto.

La Solitaria (Niulakita, Tuvalu), 29 de agosto.

Islas Salomón:

Tinakula, 7 de septiembre.

La Huerta (Tomotu Noi), Recifes (islas Swallow), 8 de septiembre.

Santa Cruz (Nendö, islas Santa Cruz), 8 de septiembre - 18 de noviembre. Allí muere Mendaña el 18 de octubre de 1.595

Guam, 1 de enero de 1596.

Manila, 11 de febrero.

No quisiera terminar sin comentar dos cosas: 

La primera es el papel decisivo de los tres hombres importantes en la vida de Isabel. La escritora Alexandra Lapierre hace la siguiente reflexión: Los hombres de su vida “hicieron posible su aventura”, . “Primero su padre, quien la escogió entre sus hijos para llevar su apellido y continuar su obra (por no hablar de que la generosidad de la dote hizo posible la expedición), después su marido –Álvaro de Mendaña-, quien osó lo que ningún navegante, llevarla con él”, el mismo que a su muerte "intentó protegerla de sus propios hombres confiriéndole todos los poderes”. Fue su segundo marido quien la “emancipó legalmente de su tutela, dándole la gestión de su propia fortuna”.



La segunda es que existen dos libros sobre Isabel Barreto. No los he leído,  así que no puedo garantizar que no estén algo novelados. El primero es de la mencionada Alexandra Lapierre, publicado en España por Planeta en 2.013. Creo que se publicó antes en francés. El segundo, de Mario Escobar, es más reciente y me temo que muy novelado. El título es disparatado y no viene a cuento.  La sinopsis comienza "Isabel es una joven que se traslada al Nuevo Mundo huyendo de la pobreza" y ya sabemos que eso no es así, lo que me hace temer que carece de investigación y documentación. La ilustración de la portada también me da mala espina. Me recuerda al personaje de Penélope Cruz en "Piratas del Caribe".

Por cierto, el hecho de que sea un personaje sobre el que ha habido un velo de desconocimiento quizás la ha librado de convertirse en un ridículo personaje de mamarrachada holliwoodiense.

Actualización de l día 14 de agosto de 2.023:

Acabo de saber de la reciente publicación de otro libro sobre Isabel Barreto. Se titula "La Adelantada de los mares del Sur". Lo escribe  Mariana Guarinoni y en España lo ha publicado Ediciones B. Aún no la he leído, de forma que no puedo precisar si se trata de una biografía fiel o está novelada.






FUENTES:

-Wikipedia  

- Irene Hernández Velasco: "La fascinante vida de Isabel Barreto, la almirante que fue reina de los Mares del Sur en el siglo XVI" BBC News Mundo.

- Milagros Bará: "La familia de Isabel Barreto" Diario de Pontevedra.

Isabel Barreto, la primera mujer almirante de la armada española El Imparcial.

- Francisco Gilet: Isabel Barreto, almirante de la Mar del Sur España en la historia.org

- Manuel P. Villatoro: Española y olvidada: la epopeya oculta por la Leyenda Negra de la primera almirante de la historia ABC

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(1) Según la historiadora Hilda Elías: "La autorización para la colonización, el título de Adelantado de las Islas y el de Almirante, transmisible a su hijo o heredero se lo concedió el rey Felipe II en 1573.


viernes, 19 de febrero de 2021

29. Nitocris, la primera (que no última) faraón de Egipto

 


A lo largo del Antiguo Egipto hubo varias mujeres que gobernaron como faraones. Las más conocidas son Hatsetsup y Cleopatra VII, pero hubo algunas más. La que nos ocupa  sería la primera de ellas.


Nitocris, hermana y esposa de Menenra II, hijo de Pepi II. Vivió en una época muy convulsa: la dinastía VI, la última del Imperio Antiguo, cuando el poder del faraón estaba ya muy amenazado por los sacerdotes de Amón y los gobernadores locales. Menenra II tuvo un reinado muy corto, pues fue asesinado durante un periodo de hambruna en el caos de esta lucha por el poder. Nitocris, como esposa del faraón y también hija del anterior faraón, Pepi II, asumió el trono. Decidida a vengar el asesinato de su hermano-esposo, mandó construir una sala de banquetes en el palacio. Con la excusa de inaugurarla, invitó a un banquete a todos los que tuvieron que ver con el crimen, en una especia de "acto de reconciliación". Durante el banquete la sala, completamente cerrada, fue inundada por un canal que desviaba hacia su interior agua del Nilo, muriendo ahogados todos los conspiradores. Posteriormente Nitocris se suicidó prendiendo fuego al palacio y muriendo entre las llamas. A Nitocris no la hubiera sucedido nadie, sumiéndose el país  en el caos del Primer Periodo Intermedio.


Es mencionada por Herodoto y Manetón, el sacerdote egipcio que puso por escrito una relación de todos los faraones egipcios organizados por dinastías y la cronología de sus reinados, aunque no coinciden en la duración de su reinado. Por otro lado, hay quien defiende que Nitocris nunca existió y que su leyenda es una creación de la Baja Época (periodo que va de la dinastía XXVI a la derrota del imperio persa por Alejandro). De momento, y hasta nuevos descubrimientos, todo está por confirmar.


 

viernes, 5 de febrero de 2021

28. Nicolasa Escamilla, "la Pajuelera"


   Francisco de Goya realizó cuatro grandes series de grabados: Los Caprichos (1799), La Tauromaquia (1814-1816), Los Desastres de la guerra (1810-1820) y Los Disparates  (1815-1824). En total, mas de 200 obras. Para una de ellas, la Tauromaquia  realizó un dibujo preparatorio en sanguina que se conserva en el Museo del Prado. Su protagonista es Nicolasa Escamilla "La Pajualera", que, como vemos en la fotografía, era picadora a caballo.

Nacida en Valdemoro en el siglo XVIII, en fecha sobre la que no hay acuerdo, antes de dedicarse a los toros vendía pajuelas de azufre, de donde viene su apodo. Mujer pionera dentro de la tauromaquia tanto por la antigüedad como por la destreza demostrada en el manejo de la vara de detener. La primera fecha conocida y documentada sobre la aparición de La Pajuelera en actuaciones taurinas es 1747. En el siglo XVIII  la importancia del toreo a caballo es superior a la del toreo a pie, situación que luego evolucionaría, invirtiéndose. Fue la más importante de las mujeres toreras del siglo XVIII, lo que explicaría que Goya la eligiese para incluirla en su Tauromaquia.

Actuó en Salamanca el 8 de agosto de 1748 en un festejo celebrado por la Sala de Alcaldes de Corte en el que fueron bregados dieciocho toros de Diego Gamarra por la mañana y otros doce por la tarde, lidiados por los varilargueros Juan de Luna, José Daza y Nicolasa Escamilla, «La Pajuelera» a quien le correspondieron dos toros; la actuación está recogida en un significativo documento que Patrimonio Nacional guarda en el Archivo General de Palacio de Madrid, revelado por Diego Ruiz Morales (documentalista) y citado en 1996 por José Delfín Val en su obra Lanzas, Espadas y Lances:

[…] retirados estos, a ejemplo de lo que se practicó en las fiestas del año pasado (1747) salga en traje decente a quebrar garrochones a dos toros Nicolasa Escamilla, de estado soltera en esta corte, con beneplácito de su padre, como lo ejerció el año pasado en Valdemoro en una de sus fiestas, con lucimiento y destreza del caballo y aplausos de todos los concurrentes [...] (1)


(1)FUENTE: Wikipedia